Grupo de personas durante la visita guiada a La Molinera. FOTO: Gaspar Francés
Grupo de personas durante la visita guiada a La Molinera. FOTO: Gaspar Francés

Desde las seis de la tarde, la gente se ha ido acercando hasta la puerta de La Molinera en la Avenida de Salamanca. En grupo y siempre acompañados por los activistas que ahora lo gestionan, han visitado lo que un día fue un hotel de lujo hasta que el propietario lo abandonó. Antes fue la fábrica de harinas 'La Perla', hoy es un proyecto de centro social que pretende recuperar el espacio para el común y no para de recabar apoyos en Valladolid.

“Como no nos organicemos y luchemos y vayamos todos a una nos van a comer el pan”, gritaba un visitante que, espontáneamente al llegar a la puerta de La Molinera, no ha podido reprimirse y se ha desahogado sobre la corrupción y demás asuntos concluyendo que “la lucha es el único camino”. Los coches al pasar también mostraban su apoyo al nuevo espacio, a golpe de claxon, gestos o gritos de ánimo o aprobación.

Grupos heterogéneos, más allá de estereotipos okupas, desde jóvenes a personas de mediada o avanzada edad, entrando en grupos de entre diez y veinte, acompañados en todo momento por responsables del espacio. Han podido comprobar el estado actual, con todos los cables arrancados y el mobiliario desaparecido, ahora despejado tras dos semanas de limpieza.

El guía, uno de los militantes responsables de La Molinera, ha recibido al grupo como si de la típica visita a un espacio museístico o una ciudad se tratara, dando la bienvenida desde el espacio central, el más amplio de los recuperados, en lo que un día fue el salón de comidas del hotel. En esta sala es donde se prevé se realicen las actividades o sea el centro de la nueva Molinera.

Allí ha explicado la historia del edificio, desde su construcción en el siglo XIX como fábrica de harinas, pasando por el incendio de 1912, su reconstrucción y abandono, hasta que se construyó el hotel modificando el PGOU de Valladolid que “todavía está en los tribunales”, como ha recordado. En opinión de los nuevos ocupantes, la administración ha hecho “dejación de funciones” respecto a un espacio declarado Bien de Interés Cultural de la Junta de Castilla y León en 1991.
Aparte del espacio en sí mismo, han encontrado tres de las antiguas máquinas de la fábrica de harinas en el sótano inundado, que como recordó fue drenado por el Ayuntamiento, notificándolo, aunque por ahora nadie se hace responsable: “Velaremos por el cuidado de las máquinas y el conjunto del edificio”.
Este mismo lunes van a reunirse con diferentes concejalías del Ayuntamiento, pretendiendo conseguir al menos contenedores para sacar toda la basura que han ido acumulando tras los trabajos de limpieza. Reclaman también que la policía “no ande identificando” a la gente que se acerca o está en el espacio.
Aun no está decidido para qué se destinarán las 29 habitaciones, aunque por ahora no descartan ninguna opción, la asamblea está abierta a propuestas de colectivos o personas individuales que quieran celebrar talleres, reuniones, ofrecer algún servicio u organizar encuentros. Eso sí, no solo como propuesta, sino también con ánimo y energía para llevarlo a cabo.

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