Jorge Ramiro Tapia Sainz durante su visita a Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
Jorge Ramiro Tapia Sainz durante su visita a Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

Médico cirujano de profesión, Jorge Ramiro Tapia Sainz era el embajador de Bolivia en España hasta que fue cesado la pasada semana por la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez. Fue también Ministro de Salud y Deportes y Viceministro de Educación Superior del gobierno de Evo Morales: “Esta entrevista no me la podrían hacer en mi país”, lamenta ante la situación que se vive tras el golpe de Estado que se ha saldado con el exilio y la renuncia del presidente Evo Morales, además de decenas de muertos y miles de heridos entre la población que ha salido a la calle para defender a este legítimo Gobierno que ha transformado el país americano desde 2006, colocándose así en el punto de mira del neoliberalismo colonial estadounidense: “Les duele que haya menos pobres”, asegura.

En la entrevista que ha concedido a últimoCero previa a su intervención en el centro social vallisoletano La Molinera, Jorge Ramiro Tapia relata cómo se desarrolló el proceso electoral del pasado 20 de octubre que ha utilizado la oposición para dar un golpe de Estado y derrocar a Evo Morales. Denuncia que “este proceso ampliamente participativo ha sido distorsionado por un informe de la Organización de los Estados Americanos indicando que el conteo rápido no se llevó adelante”, algo que niega ya que éste alcanzó el 80% previsto a faltan de los votos de los lugares más humildes y lejanos donde además se concentra el grueso del voto a Morales, que tuvo un apoyo del 48% de los sufragios. Una respuesta que califica como “proceso del mal perdedor para buscar algún matiz y poder enturbiar”, ya que “la primera persona que dijo que había que auditar esto fue Evo Morales”.

Narra también el surgimiento de un movimiento que se denominaba ‘cívico’ en Santa Cruz, Potosí y Cochabamba, “las ciudades, no las provincias, las capitales”, con consignas que asegura “nosotros ya habíamos pensado que las habíamos eliminado” de corte racista o fascista, con amenazas a los pueblos originales bolivianos e incluso secuestros a ministros del gabinete de Evo Morales, alcaldes o gobernadores obligándoles a la renuncia, incluso quemando sus casas o amenazando a sus familiares. Acusa también a estos movimientos cívicos de usar el catolicismo como hicieran los conquistadores españoles hace 500 años: “Dame tus riquezas y toma la Biblia”.

“El golpe de Estado estaba muy bien planeado”, asegura Tapia, incluyendo la participación de los movimientos cívicos, la policía y las fuerzas armadas que “quitan el respaldo constitucional” y piden la renuncia del presidente. “Evo Morales nunca va a poner un tanque frente a su pueblo, nunca va a disparar a su pueblo, por lo que traslada su renuncia a la Asamblea Plurinacional para evitar un derramamiento de sangre”, lo que es utilizado por la oposición golpista para forzar más renuncias hasta que sin el quorum reglamentario, negando la entrada a la oposición y saltándose la constitución boliviana, se autoproclama presidenta Jeanine Áñez rodeada por el ejército y la policía: “La persona que coloca la banda presidencial que dice que es presidenta a partir de la fecha es el comandante de las fuerzas armadas”, describe.

Apunta también a la plurinacionalidad de Bolivia con 36 diversas identidades ancestrales reconocidas desde que se aprobó la nueva constitución por referéndum, añadiendo a sus símbolos la wiphala, una bandera que “representa las nacionalidades que más de 500 años han sido relegadas, ya no es solo de Bolivia, es de los pueblos originarios de toda Latinoamérica”: “La Policía ese día, cuando se posiciona la presidenta, quema una wiphala”, destaca como símbolo de los objetivos de este golpe de Estado.

Charla de Jorge Ramiro Tapia Sainz en La Molinera. FOTO: Gaspar Francés
Charla de Jorge Ramiro Tapia Sainz en La Molinera. FOTO: Gaspar Francés

“Esto ha encendido la mecha del occidente de Bolivia y se manifiestan masivamente a protestar porque están quemando y pisando uno de sus símbolos”, unas movilizaciones que hasta el día de hoy se saldan con 32 muertos y miles de heridos, perseguidos y detenidos. En este sentido recuerda las declaraciones de los nuevos dirigentes anunciando la “cacería de ciertas personas y militantes del movimiento al socialismo”, algo que asegura ya ha empezado, tomando canales estatales o expulsando a periodistas internacionales: “Al margen de tener un golpe de Estado se quiere instalar una verdadera dictadura”.

Destaca las medidas “dictatoriales”, sin consultar a la Asamblea, que ha tomado el autoproclamado Gobierno, cortando por ejemplo relaciones con Cuba o Venezuela: “A Cuba le debemos mucho, lo decimos abiertamente, yo soy médico, he sido ministro de sanidad de mi país, Cuba no nos ha apoyado en armamento, nos ha ayudado en salud y educación, lo mismo que ha hecho Venezuela”, sentencia el legítimo embajador. “Es posible vivir sin el imperio, podemos demostrar los bolivianos que hemos educado, hemos dado salud, hemos dado condiciones económicas adecuadas sin la tutela del imperio norteamericano”, añade subrayando como hecho paradigmático que el primer embajador designado después de las destituciones de las que Tapia ha sido víctima ha sido el de Estados Unidos.

“Creemos que tenemos la mayoría pero participemos en igualdad de condición, sin que nos persigan”, sostiene sobre las próximas elecciones que se prevén para febrero, ya sin Evo Morales como candidato, recordando que con sus políticas “se han ensanchado las capas medias y los pobres han disminuido, les duele que haya menos pobres” ya que “nunca ha habido un desarrollo económico macro y micro tan grande en estos últimos 14 años como ha tenido Bolivia, un ejemplo en el desarrollo macro y microeconómico”. Llama a seguir el “ejemplo que nos ha dado un humilde campesino que nos ha podido dar los mejores años que ha tenido Bolivia”, manteniendo que “no debe retroceder, debe avanzar”: “Lo que les duele a la derecha de Bolivia es que el mundo entero se ha solidarizado y está condenando este golpe de Estado”.

Ampliando el foco al resto del continente, asegura que “la receta que han tenido los neoliberales ha sido nefasta para los países latinoamericanos”, conllevando hambre, desocupación o nacionalizaciones a manos extranjeras: “El Plan Cóndor [programa estadounidense llevado a cabo entre los años 70 y 80] que antes iba con balas ahora va con hegemonía de una prensa que trabaja para mentir, que transmite las mentiras de Argentina, las transmite a Brasil, a México y llegan distorsionadas aquí a Europa”.

“Están tratando de cercenar procesos democráticos que querían un cambio fundamental en nuestros países, está en curso un proyecto de la hegemonía de los Estados Unidos que quiere retomar estos gobiernos que le obedecían siempre”. “Bolivia no le obedeció, y por no obedecerle hemos mejorado mucho, ahora quieren someternos”, concluyó Jorge Ramiro Tapia, quien se despidió del equipo de últimoCero con esta frase: “Esta entrevista no me la podrían hacer en mi país”.

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