Muros del Kabanga School. FOTO: Caraguapa
Muros del Kabanga School. FOTO: Caraguapa

Caraguapa es una asociación sin ánimo de lucro que pretende crear proyectos sostenibles para personas que necesitan ayuda por cuestiones de discriminación ya sea por su color de piel, sexo idioma u origen: “Hemos empezado con un proyecto en Tanzania con personas con albinismo y ahora estamos intentando crear proyectos sostenibles en esta zona. Lo que pretendemos es que los proyectos se sostengan y salgan adelante por ellos mismos, tanto en Tanzania como aquí en España, para lo que hemos creado una marca de cosmética ecológica”.

Al oeste del lago Victoria, uno de los símbolos naturales de África, en la frontera con Burundi, se encuentra el conocido como Kabanga School. A medio camino entre la reclusión y el asilo, se encuentran casi trescientas personas, de las cuales unos doscientos son niños albinos repudiados por la cultural local, además de otros ciegos, sordos o con algún tipo de discapacidad física. Un recinto fortificado y custodiado por el militares armados que, con la excusa de preservar la integridad de los menores víctimas de la violenta persecución dada su peculiaridad genética, han hecho de Kabanga School una suerte de campo de concentración. “Es un centro del gobierno para juntar a los que nadie quiere”, asegura Cristina, una de las voluntarias e impulsoras de Caraguapa. Hay madres que también viven en este centro junto a sus hijos: “Es un lugar fortificado, protegido, se ha roto la familia, el niño no está seguro y tiene que permanecer ahí porque culturalmente ni siquiera ellas tiene muy claro si es brujería o es un hechizo, no entienden por qué de alguien negro pueda salir un niño blanco, por lo que también son repudiadas por los maridos”.

Entorno de Kabanga. FOTO: Caraguapa
Entorno de Kabanga. FOTO: Caraguapa

El equipo de Caraguapa está formado por Cristina, Elisa, Sara y Enrique, repartidos entre Valladolid y Barcelona, además de la colaboración de otras voluntarias o personas afines. La vía elegida para conseguir lo recursos necesarios para incidir en la realidad de Kabanga es el consumo: “Creemos que es muy poderoso y que la gente a través del consumo puede decidir, en este caso creemos que utilizando productos de uso de diario, que es simplemente una toma de decisión, consumir una cosa o consumir otra, pueden fomentar que exista un desarrollo constante de los proyectos”. Su oferta se centre en los artículos cotidianos, según explica Elisa una de sus responsables: “Hemos lanzado diez productos, unas ciento cincuenta unidades de cada uno, de los que son más de uso diario como champú, gel, crema facial, corporal, de manos o piernas cansadas”. Son productos elaborados en un laboratorio de Cabezón de Pisuerga, con certificado ecológico a nivel europeo, donde solo pagan la materia prima y todo el dinero recaudado se destina a los proyectos. Esta es la ventaja de la que gozan y valoran para poder conseguir que, junto al trabajo voluntario de sus integrantes, el beneficio de la comercialización de estos cosméticos de origen natural sirva para financiar sus iniciativas. Hasta el momento sus productos se distribuyen por grupos de consumo y pretenden presentarlos en el I Congreso Formativo de Cooperación Internacional.

Para conseguir los fondos necesarios para iniciar el proyecto de Caraguapa, o incluso ampliarlo en Tanzania, han iniciado una campaña de financiación colectiva, crowdfunding. La han dividido en varios objetivos: el primero les permitiría comprar la materia prima, envases y etiquetas para fabricar la cosmética y empezar a venderla, el segundo pagar además el sueldo de la enfermera que cuida de los niños y el último para financiar, adicionalmente a todo lo anterior, los talleres de autosuficiencia. En su página web se describen todas las formas y modalidades de participación en la campaña.

Pintada sobre uno de los muros del Kabanga School. FOTO: Caraguapa
Pintada sobre uno de los muros del Kabanga School. FOTO: Caraguapa

Uno de los ejes principales de su acción en el centro es la salud, como punto de partida. La salubridad del centro, según relatan a partir de su experiencia allí, es extremadamente deficiente, tanto por la cantidad de personas que alberga como por la dejadez del gobierno tanzano, que no aporta los recursos necesarios y, de los 8.000€ mensuales que destina, pocos son los que realmente llegan a satisfacer las necesidades básicas de sus asilados: “No entendemos por qué el gobierno, si son los dueños de la electricidad, les cobran la luz o por qué hay un hospital al lado de monjas que les cobran la factura del médico, aparte de otras cosas que no sabemos, explica Enrique. Por su lado Cristina, médica, relata el seguimiento que hacen a los pequeños para evitar casos de malnutrición, como el que ha costado la vida a uno de los menores en las últimas semanas: “Cada seis meses se pesa y talla a todos, se hacen las escalas y a los que hemos detectado que tienen un riesgo de malnutrición moderado o severo están se les vigila a la hora de las comida y se les da ración doble, además de medirlos cada mes para que no vuelva a pasar”.

Esta labor que realizan en el centro la desarrollan de forma coordinada con el resto de organizaciones que trabajan en el entorno, ya que había unas diez ya trabajando en la zona pero sin comunicación directa entre ellas: “Vamos a crear un proyecto en conjunto dividiéndonos el trabajo. Vamos a intentar incidir por nuestro lado en la educación de los más pequeños, además de talleres de higiene, de prevención y salud en general”. Además se van a hacer proyectos de agricultura o de textil, y en un futuro incluso se plantean crear un pequeño laboratorio para que puedan producir jabones y geles: “Primero estamos centrados en los proyectos sanitarios y de educación, cuando logremos estabilizar estos puntos comenzaremos con los proyectos productivos”. Por lo pronto en verano tienen intención de llevar tres grupos de voluntarios a Tanzania, uno de ellos en colaboración con AIPC Pandora. El trabajo, aunque lento y con mucho camino por recorrer, avanza: “Desde la primera visita ha habido una serie de progresos, se ha contratado a una matrona que se encarga de la higiene básica, de hacer un control, ni siquiera se hacía un control de si iba al colegio o si comían”.

I Congreso Formativo de Cooperación Internacional

Congreso formativo de Cooperación internacional en Valladolid
Congreso formativo de Cooperación internacional en Valladolid

Caraguapa será una de las ONGs que participarán en el I Congreso Formativo de Cooperación Internacional de la Universidad de Valladolid. Las charlas y conferencias se celebrará el jueves 9 y el viernes 10 en la Facultad de Derecho, mientras que los talleres tendrán lugar en el Palacio Conde Ansúrez el sábado 10, dirigidos a profesionales, estudiantes, y público general interesado en comprender de una manera cercana y dinámica las bases sobre las que se sustenta hoy en día la cooperación al desarrollo. El contenido irá desde la parte más práctica de cómo diseñar proyectos de cooperación mediante las herramientas del marco lógico a charlas de diferentes temáticas relacionadas de con la cooperación al desarrollo y el voluntariado. Para asistir es necesario inscribirse en su página web.

No hay comentarios