Ana Velasco, María Bolaños, Mª Jesús Miján y Leire San Martín durante el debate. FOTO: Gaspar Francés
Ana Velasco, María Bolaños, Mª Jesús Miján y Leire San Martín durante el debate. FOTO: Gaspar Francés

Coincidiendo el arranque de la III Conferencia Estatal De La Cultura con el 8 de marzo, era de rigor comenzar con una actividad como la mesa redonda que ha tenido lugar bajo el título ‘Las mujeres en la Gestión Cultural’ en el Teatro Calderón. Representantes de este ámbito han reflexionado y debatido sobre el panorama actual, tomando su experiencia personal como referente. En ella han participado Ana Velasco fundadora de Trama Gestión Cultural y presidenta de la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales (FEAGC), Leire San Martin responsable del área de Mediación de Tabakalera y coordinadora del proyecto ‘Feministaldia, Festival de Cultura Feminista’, María Bolaños directora del Museo Nacional de Escultura y, como moderadora, Mª Jesús Miján coordinadora del Programa Integral de Envejecimiento Activo denominado ‘Club de los 60’ de la Junta de Castilla y León.

El debate ha sido además conducido por Natalia Barrero -Natalia B-, coordinando las intervenciones del público que, aunque en un principio callado, rápidamente ha entrado al calor del debate y la reflexión. La concejala de Cultura, Ana Redondo, ha comenzado el acto dando la bienvenida a las personas asistentes a la ciudad destacando la importancia del encuentro en general y de esta mesa en particular. Iniciando ya del debate, la moderadora M.ª Jesús Miján ha hecho un repaso a su trayectoria y dilatada experiencia en la gestión cultural, en la que ha destacado que “nunca pensé que era mujer”. Sin duda ha sido chocante, y un tanto provocador, cómo en una mesa compuesta exclusivamente por mujeres ha remarcado su lenguaje refiriéndose a sus compañeras en masculino plural, destacando que “hoy me hubiera encantado que en esta mesa hubiera un hombre”. En contraposición, Ana Velasco ha arrancado asegurando que “la desigualdad femenina en el sector de la gestión cultural no es muy diferente de otros sectores, el problema es esa desigualdad que existe”. En lo que sí han coincidido es en la falta de visibilidad, a pesar de que hay mucha participación de mujeres en el sector de la cultura “no solo como espectadoras sino como agentes activos generadores de cultura, creadoras en muchos ámbitos y también gestoras”.

Uno de los temas que ha centrado el debate es la presencia de mujeres en cargos de responsabilidad. Todas han coincidido en que en el ámbito de la gestión hay una gran concurrencia femenina, lo que contrasta con la mínima presencia en estos puestos que coronan la pirámide de poder: “sigue habiendo esa desigualdad, ese techo de cristal al que parece que nosotras no podemos acceder”, ha reflexionado. Ante estas tesis, la moderadora ha contestado preguntando: ¿Tú no crees que tal vez a las mujeres no nos interese estar arriba? La respuesta negativa de la ponente y el murmullo de la sala, además de las posteriores intervenciones del público y del resto de oradoras, han sido inequívocas. Leire San Martín ha dejado claro desde un primer momento su posición: “hablo como feminista, como gestora cultural y como trabajadora de Tabakalera”, centrando su intervención en la práctica de la gestión cultural desde los feminismos, dada la posibilidad que este ámbito ofrece para crear discursos contrahegemónicos. También ha querido focalizar el debate en lo que ha llamado los cómos del trabajo: “Cómo se reparten las tareas, qué tipo de relaciones de poder se establecen, qué jerarquías, es decir mirar también la institución desde su forma de operar porque desde ahí también creo que se puede hacer un trabajo feminista”. Respecto a la afirmación de la primera interviniente que echaba de menos la presencia masculina: “no creo que aquí debiera haber un hombre sentado porque si se trata de hablar de subalternidades para una vez que subimos al escenario, vamos a hablar”.

Público asistente a la mesa. FOTO: Gaspar Francés
Público asistente a la mesa. FOTO: Gaspar Francés

La directora del Museo Nacional de Escultura, María Bolaños, ha empezado su intervención reconociéndose como la mayor de las cuatro y haciendo una retrospectiva desde los inexistentes derechos de las mujeres “hace no tanto tiempo”, más allá de no poder ejercer una profesión tampoco podían disfrutar de ningún tipo de autonomía, hasta la actualidad. Ha hecho una interesante reflexión sobre cómo la orientación tradicional de la educación femenina hacia la cultura, las artes o las humanidades en general, ha reconocido sobre todo en las mujeres de su generación, ha apartado a éstas del mundo de los negocios y la política: “Este confinamiento en el círculo de las ocupaciones domésticas es efecto del veto a su participación en la vida pública”, ahondando en la falta de mujeres en puestos de poder. Contraponiéndolo a ésto: “Paradójicamente esta gestión cultural a la que la mujer se ha visto conducida, por el ambiente familiar o la educación, se ha convertido en ámbito de emancipación femenina, estética o personal, ha permito a muchas mujeres asomarse al mundo, promocionar su personalidad, tener un campo de decisión propio y tener también una presencia social”. Ha introducido en el debate el papel de los hombres, en su opinión, compartida por el resto, como agente activo que tiene que luchar para que las mujeres tengan el lugar que les corresponde. Asunto por el cual de algún modo ha sido preguntada desde el público Leire de Tabakalera: ¿Pueden hacer los hombres gestión cultural feminista? La respuesta afirmativa ha venido acompañada de una reflexión, ya que en su opinión, secundada por sucesivas intervenciones tanto de hombres como de mujeres, esto debería comenzar con el desmontaje de los privilegios a los que los hombres han de renunciar.

Entre las distintas intervenciones del público ha destacado la de Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia de Valladolid, que ha reivindicado, en forma de invitación a la reflexión, el papel de la ciencia como parte fundamental de la cultura, despertando la empatía de las ponentes. Entre otras consideraciones, Ana Velasco ha concluido que “no quiero ser igual que un hombre, pero sí quiero la misma igualdad de oportunidades”. Destaca un aspecto reseñado por otra de las presentes, poniendo sobre la mesa la precariedad de la que adolece el sector: “Tenemos muchas compañeras que cobran tres euros a la hora”.

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