Manifestación en Atenas. FOTO: VoluntArt
Manifestación en Atenas. FOTO: VoluntArt

Como dice Amnistía Internacional en su campaña #yoAcojo: “Estamos ante la mayor crisis humanitaria desde la II Guerra Mundial”. La magnitud global de la catástrofe humana que padecen las aguas del Mediterraneo, como uno de sus símbolos, están alcanzando cifras que sonrojarán sin duda a las futuras generaciones, aunque parece que la actual convive ya conforme con las políticas que motivan esta situación. Pero como en todo hay excepciones. VoluntArt surgió en mayo del pasado año “ante la necesidad de urgencia que sufrían las personas refugiadas que llegaban a Grecia y donde no tenían un recibimiento adecuado, y las condiciones de vida eran y son denigrantes”, explican desde la asociación. A ella irán destinados parte de los beneficios del concierto de Pedro Pastor y los Locos Descalzos junto a Curioso Periplo, en el que también participará el cantautor Luis Pastor, este miércoles 17 en el Teatro Zorrilla, organizado por últimoCero junto con Amnistía Internacional Valladolid.

El colectivo que luego dio forma a VoluntArt surgió de la iniciativa de un grupo de jóvenes: “Queríamos ir como voluntarios individuales al campo de acción en Grecia para ser conscientes del conflicto y echar una mano”, explican, “nos asamblemaos para hacer un proyecto conjunto pero sin ninguna pretensión, simplemente queríamos ir allí para poder hacer un trabajo conjunto”. A partir de ahí el proyecto fue tomando forma, aunque la realidad que se encontraron echó por tierra parte de su trabajo y se pusieron manos a la obra con las necesidades existentes: “Una vez en el campo de intervención fuimos supliendo las necesidades básicas como comida e higiene, poco a poco nos fuimos metiendo en la dinámica y empezamos a hacer talleres de cine -en árabe, farsi e inglés-, actividades al aire libre, grupos de mujeres, principalmente acompañamientos”. Su acción se centró en Exarchia, el céntrico barrio okuado en Atenas, además de otros campos como Pireos, que ya fue desalojado, o Elenikos.

Jam session con jóvenes refugiados. FOTO: VoluntArt
Jam session con jóvenes refugiados. FOTO: VoluntArt

“Lo que vimos fue una respuesta un poco mediocre de la sociedad griega, vimos que abrían una casa, antiguos colegios o edificios abandonados, para que se lo autogestionaran pero estas personas no están dotadas de herramientas para autogestionarse ni han socializado en un espacio así por lo que los conflictos estaban a la orden del día”, relatan sobre la situación que observaron a su llegada a Atenas. Poco a poco, comenzaron a gestionar el Jasmine School además de otros espacios, a día de hoy la asociación Refugio, creada por integrantes de VoluntArt en esa primera visita con la que mantienen el contacto y la colaboración, sigue llevando a cabo esta tarea en Grecia. En él han formado grupos de mujeres en los que pudieran expresarse y crear espacios de sororidad, haciendo hincapié en el trabajo con perspectiva de género sobre todo con los más pequeños, dando un gran valor a la pedagogía para corregir las desigualdades. Esto, asociado a la gran cantidad de mujeres voluntarias que servían como ejemplo para las refugiadas al trabajar en planos de igualdad “codo con codo” con el resto de compañeros, despertó un creciente interés en el feminismo por parte de las asiladas.

“El trabajo más fuerte es la dotación de herramientas sociales a estas personas después de lo que han pasado”, destacan de entre su trabajo en el terreno. Su intención en todos estos centros es primero tomar la iniciativa para que poco a poco las personas allí refugiadas vayan adquiriendo responsabilidades, desde dar el desayuno, organización de los armarios roperos o la limpieza de espacios comunes, entre otras tareas. Todo esto sin perder la cara a la música y la diversión: “Hicimos una fiesta en la que sacaron los djembés, la guitarra, ukeleles, diferentes instrumentos a la vez”, con la participación tanto de voluntarios como refugiados tocando en la misma jam session. Y también la movilización, ya que acudían de forma conjunta a las diferentes manifestaciones que se repetían hasta cuatro días por semana organizadas por las propias personas refugiadas contra la respuesta europea de cierre de fronteras saltándose acuerdos como el de Ginebra: “No son ignorantes, tienen sus derechos, los están reclamando, en Grecia no existen asociaciones ni una respuesta desde la propia administración publica, entonces las personas quedan en situación de calle aunque les concedan el asilo tampoco hay subvenciones y los programas de reubicación son una basura”, afirman tajantes. Tampoco son ajenos a las agresiones de grupos de extrema derecha: “Sigue habiendo grupos radicalizados de derechas que se dedican a perseguir y agredir a esta gente, una vez quemaron una squad -okupa-, tuvimos que ir allí a limpiarlo y desalojarla porque habían tirado un cóctel molotov”, exponen entre otros ejemplos.

Juegos con niñas y niños de los campos de refugiados. FOTO: VoluntArt
Juegos con niñas y niños de los campos de refugiados. FOTO: VoluntArt

La labor de VoluntArt en la actualidad se basa en la preparación de sus futuras actuaciones, muy centrados en la concienciación de la sociedad europea ante esta realidad para conseguir hacer la mayor presión posible ante los gobiernos que están lavándose las manos ante esta catástrofe humanitaria. “Nos hemos dedicado a elaborar un documento, un manifiesto, en el que estamos concretando todo, a través de nuestra autoevaluación para no volver a caer en mismos errores, haciéndolo todo desde el consenso”, reconocen con grandes dosis de autocrítica, siempre necesarias pero pocas veces presentes. Éste manifiesto consta de tres puntos: ‘Principios, valores y bases de pensamiento’, ‘Organización interna, funcionamiento y bases de acción’ y, con base a los dos anteriores, ‘Plan de proyecto’. El documento servirá a la vez como referencia en la acción y como forma de visibilizar su trabajo: “Las dinámicas de trabajo interno y en conjunto que consideramos necesarias, las bases de pensamiento y acción requeridas como engranajes del nuevo proyecto, orientaciones sobre las distintas formas de actuar como integrante de la asociación, responsabilidades y tiempos, estructuras y funcionamiento, y un largo etcétera”, en resumen, una hoja de ruta que además estará en constante evolución con las aportaciones de las personas que se vayan uniendo al proyecto. Este trabajo no solo lo realizan como VoluntArt, ya que trabajan y pretenden intensificar su colaboración en un futuro con distintas asociaciones como Refugio o Holes in the borders, la plataforma Welcome Refugiados o KORA, integrada por gente refugiada y griega.

#YoAcojo

Desde Aministía Internacional campaña mundial #YoAcojo para exigir que los Estados brinden a las personas refugiadas la protección que necesitan y garanticen que sus derechos humanos son respetados. La situación es cada vez más dramática, los compromisos de los Estados no se materializan y la realidad en los países de los que huyen como Siria en vez de mejorar cada vez es más insostenible: “La campaña pide un lugar seguro para que las personas que huyen de la guerra, el terror, la persecución y la violencia puedan rehacer sus vidas. No solo quienes han tenido que abandonar su hogar en países devastados por los conflictos en África y Oriente Medio. También en América, donde cada vez jóvenes, mujeres y personas gays, lesbianas y transgénero tienen que huir de las bandas, la delincuencia organizada, la violencia de género y los crímenes de odio”.

Campaña Yo Acojo de Amnistía Internacional
Campaña Yo Acojo de Amnistía Internacional

A nivel global cifran en 21 millones la cantidad de personas que buscan refugio, estando más del ochenta por ciento de éstas en países que se consideran de ingresos bajos o medios, mientras las grandes potencias mundiales siguen dando la espalda: “Turquía y Jordania albergan casi tres millones de personas refugiadas cada uno, Etiopía da refugio a más de 700.000 personas y Kenia y Uganda se acercan al medio millón, Líbano, con una población de 4,5 millones, acoge más de un millón del vecino Siria”, exponen desde Amnistía Internacional en su informe.

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