Momento del recorrido del Motín del pan frente a San Benito. FOTO: Jorge Ovelleiro
Momento del recorrido del Motín del pan frente a San Benito. FOTO: Jorge Ovelleiro

Desde la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres organizaron para el sábado 17 una jornada de memoria y lucha en un recorrido por los escenarios del Motín del pan de 1856, comida popular, una charla entre distintos colectivos sociales y los conciertos de Daia Moon y la rapera argentina Sara Hebe.

El 22 de junio de 1856, ante las malas cosechas que provocó el invierno del 55, se estableció un precio único para el pan que no fue respetado en el mercado y provocó el enfrentamiento entre la panadera Ramona Maeso y la 'Madrileña', desencadenando "El motín del Pan de Valladolid". Esta revuelta ha pasado a la historia no solo por luchar contra la escasez y carestía del pan, sino por estar promovida y encabezada por las mujeres.

Amotinada pidiendo "pan y trabajo". FOTO: Jorge Ovelleiro
Amotinada pidiendo "pan y trabajo". FOTO: Jorge Ovelleiro

El recorrido organizado por la Plataforma por la Sexualidad y el Aborto Libres partió del mercado de la marquesina de Plaza España para dirigirse después hacia la Plaza Mayor, junto al Ayuntamiento, para seguir narrando la historia. Allí fue donde, entonces, las mujeres tomaron el consistorio y recibieron la visita del gobernador de la Provincia, antes las noticas del alboroto, para tratar de calmarlas afeando su conducta. La comitiva se dirigió entonces hacia San Benito, camino de las fábricas de harina del canal de Castilla, para protestar contra los responsables de la especulación del grano y la harina, los empresarios dueños de estas factorías.

A las once y media del día 22 de junio de 1856 se declaró el estado de sitio en la capital vallisoletana, otorgando el poder a la Milicia Nacional. La revuelta en la calle crecía y la ruta del colectivo feminista hizo una parada, reguardándose del sol, a mitad de trayecto en la calle Isabel la Católica para leer la declaración de sitio. Al fin la ruta llegó al Puente Mayor, con el gobernador apresado por las amotinadas que, según narra la historia, fue arrojado a las aguas del canal, mientras cantaban: "Ya llegó el feliz momento de que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos coman mierda". Así culminó la marcha, lanzando al pelele que simbolizaba al gobernador al río Pisuerga colgado de una cuerda, desde donde presenció el resto de actividades de la jornada.

Pancarta colocada en el Puente Mayor tras lanzar al gobernador al río Pisuerga. FOTO: Jorge Ovelleiro
Pancarta colocada en el Puente Mayor tras lanzar al gobernador al río Pisuerga. FOTO: Jorge Ovelleiro

Tras finalizar la narración de la historia, ya en la playa de las Moreras, se desarrolló una comida popular y los presentes pudieron refrescarse tras la caminata presidida por el achicharrante sol. Pasada la sobremesa tuvo lugar una charla coloquio con distintos colectivos locales como la Federación Estudiantil Libertaria, la cooperativa Energética, la librería-café La otra o Marcando Pezón.

La programación musical la abrió Daia Moon. La cantante vallisoletana interpretó un repertorio formado por composiciones propias y conocidas versiones. Su energía es contagiosa y el público, que asistía al recital entre el frescor del césped y la sombra de los chopos, disfrutó de sus canciones antes de que la explanada se convirtiera en una pista de baile.

Daia Moon sobre el escenario de la playa de las Moreras. FOTO: Jorge Ovelleiro
Daia Moon sobre el escenario de la playa de las Moreras. FOTO: Jorge Ovelleiro

La expectación desde que se anunció el evento había sido creciente, la presencia de la rapera feminista argentina Sara Hebe marcó la cita como ineludible. Con algunos problemas técnicos que fueron resolviendo sobre la marcha, desplegó un show arrebatador y enérgico, acompañada por su productor Ramiro Jota y el batería Edu Morote, sobre un escenario extremadamente reducido, que la permitía una movilidad de tan solo un par de pasos. Letras cargadas de contenido social, de feminismo y lucha obrera, fue coreado por un público que ansioso conocía sus rimas.

"Si no puedo perrear, no es mi revolución", espetaba June Fernández en un artículo en el que reivindicaba, desde el feminismo, su derecho a disfrutar y gozar del reguetón en la forma que su libertad estimara, huyendo de clichés y estereotipos. Esa parecía la bandera que se enarbolaba en la playa a golpe de cadera ante los ritmos que Sara Hebe y su banda iban disparando. Desde la cumbia a algún atisbo incluso de hardcore, todos los sones eran apropiados para moverse. Sara Hebe celebró su presencia en el acto, haciendo suya también la lucha por la sexualidad y el aborto libres, en referencia a la misma reivindicación que mantienen en su país, Argentina. 'El Marginal', 'Asado de Fa', aclarando a los presentes que a lo que allá llaman faso acá se conoce como porro, pero sobre todo 'Tuve que quemar' o 'Esa mierda' fueron algunas de las canciones que interpretaron en un concierto memorable que acabó con la rapera enarbolando la bandera que exigía "pan y trabajo".

Sara Hebe durante su concierto. FOTO: Jorge Ovelleiro
Sara Hebe durante su concierto. FOTO: Jorge Ovelleiro

La fiesta, que en un principio se anunciaba para la tarde, concluyó pasadas las once de la noche, aunque si del público hubiera dependido seguiría aun. Una jornada que destacó por el ambiente festivo y reivindicativo, recuperador de la memoria de las luchas que se mantuvieron en Valladolid y las mujeres capitanearon, haciendo constantes símiles con la precaria situación actual.

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