Manifestación contra la caza discurriendo por Miguel Íscar. FOTO: Jorge Ovelleiro
Manifestación contra la caza discurriendo por Miguel Íscar. FOTO: Jorge Ovelleiro

La protectora Scooby de Medina del Campo se han encargado de convocar en Valladolid la manifestación, secundando la convocatoria estatal lanzada por la plataforma No A la Caza, NAC, en 31 ciudades. Más de un centenar de personas, a las que habría que sumar sus perros de diversas razas, han recorrido el centro de la ciudad contra la caza, mostrando su disconformidad con que se considere un deporte: “Yo no me divierto con el sufrimiento”.

La convocatoria lanzada por la plataforma NAC ha alcanzado 31 ciudades españolas y otras 6 en el resto de Europa, con manifestaciones en las que han pedido el fin de la caza con perro. Su objetivo es acabar con la explotación y el abandono de estos animales, además del asesinato del resto de especies. El grito unánime de “no a la caza” ha sonado esta mañana en el centro de Valladolid durante la movilización coordinada en la ciudad por la protectora Scooby de Medina del Campo.

Algunas de las imágenes mostradas durante la marcha. FOTO: Jorge Ovelleiro
Algunas de las imágenes mostradas durante la marcha. FOTO: Jorge Ovelleiro

“Llegamos a recibir, a nivel provincial, 700 galgos al año”, explica Alicia, voluntaria de Scooby, que asegura “llegan en unas condiciones bastante lamentables”. Una vez finalizada la temporada de caza, sus dueños se deshacen de ellos acabando atropellados o provocando accidentes, además de otras formas de abandono más crueles: “Les tiran a pozos para que se mueran de hambre y de sed, o bien les ahorcan”, señala Alicia entre los casos más habituales.

Además de Scooby, numerosas organizaciones respaldan esta reivindicación, algunas de ellas presentes en la movilización de Valladolid. La marcha ha partido de la Plaza de España por la calle Miguel Iscar. A su paso por la calle Santiago, un individuo ha increpado a las manifestantes, llegando a girarse para hacer gestos de disparos como si sostuviera un rifle apuntando a la manifestación. Con gritos como “maltrato animal al código penal”, “cazadores torturadores” o “la caza no es deporte, es asesinato”, han alcanzado la Plaza Mayor.

“Febrero. Tristeza en los campos. Miles de galgos, podencos y cualquier otro ser sintiente, de los empleados como simples utensilios cinegéticos, se enfrentan al final de temporada. Les espera el exterminio, en las formas más crueles que es capaz de concebir la mente humana; el abandono; la mutilación; el regreso a unos entrenamientos a pan y agua; o el martirio de convertirse en herramientas reproductivas para fabricar nuevas camadas”. Así comenzaba el manifiesto redactado por NAC, leído en Valladolid por el presidente de Scooby Medina, Fermín Pérez, que ha calificado la movilización como un éxito.

Denuncian que “el lobby de la caza es solo una actividad mercantil; un minoritario holding empresarial que se enriquece a costa del sufrimiento ajeno, facturando por ello cifras desorbitadas”, asegurando además que “nunca resultaron suficientes tibias declaraciones de principios para obtener sin coste un rédito electoral; y que, desde el gobierno o la oposición de las distintas instancias, deben hacer lo preciso para terminar con un hábito, carente hoy del menor soporte ético”.

Para todo aquel y para toda aquella que quiera escuchar, clamamos nuestro NO A LA CAZA, porque una sociedad sana no halla el placer en privar a nadie de la vida, ni convierte el maltrato sistemático de miles de seres en pasatiempo de fin de semana.

NO A LA CAZA, porque se volvió enemiga de la biodiversidad y de la conservación del medio ambiente en el entorno rural.

NO A LA CAZA, porque nada justifica que recorran nuestros campos gentes con armas.

NO A LA CAZA, porque impide, a quienes no nos agrada, el pacífico disfrute de un patrimonio ecológico que también nos pertenece. Porque se reserva la exclusividad de cotos, caminos y senderos, convirtiendo en certeza el dicho popular de «ponerle puertas al campo».

NO A LA CAZA, porque junto al comercio de animales exóticos, se constituye en el principal instrumento de difusión de esas que luego denominamos especies invasoras.

NO A LA CAZA, porque ejerce de sostén de valores especistas, de la peor de las versiones conocidas del machismo y, pese a los argumentos esgrimidos por el colectivo de cazadores, ahonda las desigualdades sociales, principalmente en las zonas donde se manifiestan más pronunciadas. No es casual que, al estilo de una célebre película berlanguiana, se configure en esencia como actividad propia de las clases más altas.

NO A LA CAZA, porque las poblaciones de animales libres poseen sus propios mecanismos de autoregulación y no precisan del depredador humano para mantenerse en niveles de equilibrio.

NO A LA CAZA, porque, sobre todo en determinadas modalidades, se convierte en refugio de la economía sumergida.

NO A LA CAZA, por salud mental. Porque quien se divierte con el sufrimiento ajeno, más que trofeos o medallas, precisa un tratamiento médico adecuado a su patología.

NO A LA CAZA, porque nuestros hijos merecen una educación sin sangre.

NO A LA CAZA, porque causa un dolor innecesario, al convertir a las presas en dianas; y a galgos, podencos y demás animales de utilidad cinegética, en torturadas armas involuntarias.

NO A LA CAZA, porque, contradiciendo el título de un antiguo programa de televisión, no todo vale por la pasta.

Por las razones expuestas y por muchas otras que, en tributo a la brevedad, no caben en este manifiesto… NO A LA CAZA con galgos. NO A LA CAZA con cualquier raza o especie animal. NO… A LA CAZA.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

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