Melissa Cardoza y Karla Lara sosteniendo el retrato de Berta Cáceres. FOTO: Jorge Ovelleiro
Melissa Cardoza y Karla Lara sosteniendo el retrato de Berta Cáceres. FOTO: Jorge Ovelleiro

Las hondureñas Melissa Cardoza, poeta, y Karla Lara, cantautora, han ofrecido un emocionante recital en recuerdo de la activista ecofeminista Berta Cáceres, asesinada hace ahora dos años. El acto llevaba por título ‘13 colores de la resistencia hondureña’, en el que han presentado el libro homónimo editado por Entrepueblos, dentro de sus jornadas ‘Germinando Rebeldías’.

‘13 colores de la resistencia hondureña’ es una obra escrita por Melissa Cardoza que recoge trece historias escritas tras el golpe de Estado de 2009 en Honduras. Está dedicado a Berta Cáceres, líder indígena lenca y activista ecofeminista asesinada en marzo de 2016 por su frontal oposición y lucha a los desmanes ecológicos y represivos del gobierno resultante de aquel golpe y las empresas transnacionales.

El acto, desarrollado en la Fundación Segundo y Santiago Montes, lo presentó Pilar Cea en representación de Entrepueblos que dio lectura a la dedicatoria que abre el libro, en la memoria de la “amada, respetada y entrañable compañera, amiga Berta Cáceres Flores”, a la que agradecen su “canto vital, por seguir sosteniendo las palabras comunes como común es el maíz, el fuego, el amor; lo son los ríos, los abrazos y las luchas”.

Con un espacio escénico presidido por la pancarta diseñada por Mauel Sierra, que ilustra además la portada y contraportada del libro, Melissa y Karla aparecieron en escena desplegando un cartel de Berta Cáceres y entonando el canto que se popularizó, desde Honduras al mundo entero, tras su asesinato: “Berta no se murió, Berta no se murió, Berta se hizo millones, se hizo millones: Berta soy yo”.

Mezclando los cuentos de Melissa que recoge el libro y las canciones de Karla, desarrollaron su espectáculo apoyadas en una emotividad y honestidad en su interpretación que sobrecogió al público asistente. En él relataron varios pasajes desde el golpe de 2009, rememorando diversas historias de mujeres luchadoras, sus viajes desde las comunidades indígenas a la ciudad, luchando además contra el machismo enquistado en su sociedad y las relaciones personales de sometimiento, principalmente en el matrimonio.

Una de las primeras historias que narraron y representaron hablaba de una mujer que “llegó con su fuerza a la capital” para ganarse la vida vendiendo flores, pan o tortillas, hasta que logró abrir su propio puesto, Merendero Paty, donde dicen servía una deliciosa sopa de mondongo o su especialidad, el caldo de gallina. Así siguió hasta el 26 de junio de 2009, donde en su puesto cerrado dejó un papel con un mensaje: “Hoy no abrimos, nos fuimos a la Resistencia”.

Las canciones, de igual emoción que los textos, sucedían a los cuentos, dominando entre ambas la escena pese a reconocer al término de la obra que no eran actrices, sino escritora y cantautora, respectivamente. Mezcla de emoción, rabia y tristeza, pero sobre todo lucha, los relatos se sucedieron, como el que culminó con una reflexión: “¿Podríamos decir que ganamos?”, preguntaba una, “les vamos a decir que resistimos”, sentenció la otra. Aunque el público se quedó con ganas de más, reconocieron su hermoso trabajo con una sonora y extensa ovación.

Tras la representación comenzó una charla con el público, en la que dieron algunos detalles de la situación actual en Honduras, tras unas “elecciones ilegítimas” que provocaron una masiva respuesta social con levantamientos en todo el país, saldándose con más de 2.000 detenciones, muchas de ellas de menores. Denunciaron el “papel sucio de los observadores internacionales, lo que incluye a las Unión Europea” que “no condenaron el fraude, lo legitimaron”.

“Estar organizadas y lo que eso implica es lo que realmente sostiene la luchas” aseguraron, destacando el papel en la resistencia de los pueblos negros, como el Garífuna, descendientes de los esclavos llevados desde África a Ámérica. Aseguró que en Honduras no hay una guerra, ya que eso implicaría un enfrentamiento entre dos bandos: “Hay una política de Estado de exterminio de la gente pobre”.

Recordaron también la lucha de grupos como las Ecuménicas Por El Derecho a Decidir, defensoras del derecho al aborto, aunque el Gobierno ha paralizado incluso su lucha por éste bajo las llamadas tres causales. Según relataron, lejos de luchar contra la violencia machista, incluso han disminuido las penas a los hombres por maltrato o violación. “Es un retroceso asfixiante”, concluyeron, haciendo un razonado alegato en defensa de los valores ecofeministas, asegurando que, tanto en Honduras como en Valladolid, estamos ante un “punto de inflexión de la humanidad”, lamentando que “no decostruimos casi nada de lo cotidiano” mientras se sigue “viviendo como el modelo nos dice vivir”.


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