Presentación del libro '¿Fachadolid?'. FOTO: Gaspar Francés
Presentación del libro '¿Fachadolid?'. FOTO: Gaspar Francés

Aunque el título del libro y el acto invitaba a pensar que la charla iba a tratar sobre si Valladolid fue o no ‘Fachadolid’ en los primeros 80, el reciente fallecimiento de Tomás Rodríguez Bolaños viró el protagonismo del acto. No en vano, el exalcalde fue parte de la organización de la presentación de este libro, que recoge las 26 aportaciones de otros tantos autores que participaron en las mesas ciudadanas sobre el franquismo en Valladolid celebradas hace ahora un año.

Asunción Esteban, editora del libro junto a Manuel González y presentadora del acto, con lágrimas en los ojos, recordó emocionada a Tomás Rodríguez Bolaños que “tendría que estar aquí porque preparó este presentación con mucha ilusión”. Refiriéndose al primer edil tras la dictadura como su alcalde, además de amigo, aseguró que “hay personas que tienen tanto significado, han aportado tanto, que no nos resignamos a que se vayan”.

Aula Mergelina de la Facultad de Derecho durante el acto. FOTO: Gaspar Francés
Aula Mergelina de la Facultad de Derecho durante el acto. FOTO: Gaspar Francés

Uno de los momentos más emotivos fue cuando en la pantalla se proyectó la caricatura que el dibujante Peridis ha dedicado al exalcalde, “muy buena y muy cariñosa” en palabras de Esteban, antes de entregarle una copia enmarcada de esta obra a Irene, viuda de Rodríguez Bolaños. El capítulo de recuerdo se extendió, entre otras, en las intervenciones de Jesús Quijano o Manolo González, que fue su teniente de alcalde durante aquellas primeras legislaturas tras la muerte de Franco.

Con un Aula Mergelina de la Facultad de Derecho bien nutrida de público hasta las últimas filas, las alusiones directas al título del libro y la presentación, ‘¿Fachadolid’?, se limitaron a las palabras introductorias de Asunción Esteban, que propuso “mirar al pasado de manera crítica” y no “contraponer argumentos” para dar respuesta a la pregunta de marras: “Ha quedado como un tópico, un ‘sambenito’, un estigma del que difícilmente nos podemos librar”. En esta recopilación de textos se habla del franquismo en Valladolid, aunque la editora dejó una pregunta en el aire: “¿Más que en otras ciudades?”.

Asunción Esteban, presentadora del acto. FOTO: Gaspar Francés
Asunción Esteban, presentadora del acto. FOTO: Gaspar Francés

En el libro se recoge la intervención de Fernando Valiño en aquellas jornadas, periodista que bajo seudónimo bautizó a la ciudad como ‘Fachadolid’ describiendo y argumentando la escalada ultraderechista que vivió Valladolid entre los años 1979 y 1982 y que “no ocurrió en ningún otro lugar del país”. No obstante, no niega la huella de luchas locales históricas como las de Nicas, Michelin, FASA, la construcción o la Universidad. Valiño añade una nota al final de su intervención titulada “Cuando en las redacciones se bebía whisky”, que se recoge en el libro: “Mi intervención no fue del agrado de uno de los componentes de la mesa, Enrique Berzal, historiador, que objetó que a él nunca le había censurado en El Norte. Al día siguiente de esta jornada, la edición del ‘periódico independiente’ solo recogía la intervención de su colaborador Berzal, firmada por un redactor, e ignoraba la del otro participante -Luis Miguel de Dios- y, por supuesto, la mía. La noticia se ilustraba con una fotografía en la que solo aparecía el historiador, aunque la redactora gráfica nos hizo posar a los tres junto al moderador, antes del inicio de la conferencia”.

La escasez de tiempo hizo que más allá de una charla con una serie de ponentes, como estaba previsto, resultara una sucesión de intervenciones que comenzó por la del moderador, Jesús Quijano, catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid además de miembro del colectivo Territorios de la Memoria. “Ayer hizo 43 años de aquel día”, en referencia al aniversario de la muerte del dictador y preguntándose si está extinguido en franquismo a todos los efectos: “Formalmente la dictadura está superada, materialmente quizá no”, invitando a debatir sobre “dónde pervive o resurge después de haber perecido”. Propuso entonces reflexionar sobre esta herencia a tres niveles, en la ciudad, en la sociedad y en las mentes.

Uno de los asistentes al acto contemplando la portada del libro. FOTO: Gaspar Francés
Uno de los asistentes al acto contemplando la portada del libro. FOTO: Gaspar Francés

Manolo González, ex-teniente alcalde de Valladolid en la época de Bolaños, señaló que “las ciudades son como las personas, tienen sus enfermedades, sus tics”, reconociendo que Valladolid salió del franquismo “en estado absolutamente debilitado”. “La democracia se hace en las calles, en los comercios, en la vida cotidiana de la familia”, recordando que su tarea era “hacer una ciudad totalmente nueva” ya que “estaba desarticulada”, explicando de forma detallada cómo afrontaron esa transformación, principalmente en lo urbanístico.

“Ésta no es una sociedad franquista, quien lo dice o ignora lo que fue el franquismo o ha perdido la memoria o ha perdido la cabeza”, con esta rotundidad comenzó su intervención el historiador Enrique Gavilán, aunque puntualizando que “es verdad que hay residuos, una herencia inevitable”. Relató cómo tras la Guerra Civil y con la dictadura “se degradó de forma casi irreversible el valor científico de la Universidad”. Para Gavilán, la “democratización” de esta institución es “una carcasa vacía”, echando en falta la “oposición” de los estudiantes en la actualidad, y destacando la “infantilización” de la Universidad como una de las “cosas nuevas que aparecen y a mi me recuerdan al franquismo”, subrayándolo como “un síntoma realmente grave”.

Vista de la mesa de ponentes en la presentación de '¿Fachadolid?'. FOTO: Gaspar Francés
Vista de la mesa de ponentes en la presentación de '¿Fachadolid?'. FOTO: Gaspar Francés

El psicoanalista Manuel Espina repasó su “trabajo político más que médico” al principio de su carrera profesional que consistía en “restituir a los enfermos mentales su derecho a ser personas”. Según su argumentado relato basado en el psicoanálisis, el franquismo se constituyó en sobre a tres ejes principales. El primero “los silencios, el miedo, la vergüenza o la culpa” del bando represaliado “y de una parte considerable del bando vencedor”. En segundo lugar la “ruptura y la intromisión en lo más intimo de cada uno” provocada por la Guerra Civil y su herencia, lo que definió como “la fractura del nosotros”, aseverando que “lo traumático” se repite y pasa de generación en generación. Y por último, el “estado mental” formado durante el franquismo, constituyendo lo que llamó “enquistamiento melancólico”. Para Espina, estas son las bases de las “patologías derivadas” fundamentalmente de la represión, en lo freudiano y lo político.


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