Desenlace de la manifestación frente a los juzgados de Valladolid. FOTO: Gaspar Francés
Desenlace de la manifestación frente a los juzgados de Valladolid. FOTO: Gaspar Francés

Aunque haya sido el caso de la joven profesora zamorana Laura Luelmo, agredida sexualmente, asesinada y desaparecida hasta el mediodía del pasado lunes en la localidad onubense de El Campillo, lo que ha vuelto a encender las alarmas ante el terrorismo machista, durante la manifestación de hoy en Valladolid también han querido hacer suya la denuncia de las jornaleras marroquíes en los campos de Huelva, víctimas de explotación laboral y agresiones sexuales: “Por nosotras, por Laura, por las temporeras, por las que vendrán, por las que no pueden hablar”, concluían en uno de los comunicados leídos a su término.

Cerca de un millar de personas, seiscientas según la Policía, han secundado la manifestación encabezada por la Asamblea de Mujeres Combativas LIZA, además de otros colectivos feministas como la Coordinadora de Mujeres, Adavasymt o la Asamblea de Autodefensa Feminista Marabunta. Han recorrido el trayecto desde Fuente Dorada hasta los juzgados de la calle Angustias gritando consignas como “no es no lo demás es violación”, “la calle y la noche también son nuestras” u “obrera abusada, patrón colgado”.

LIZA ha lamentado en el comunicado leído frente a los juzgados al término de la manifestación que “un día más tenemos que reunirnos para gritar, para estar unidas, para ser alguien” y “recordar a quienes no tienen voz, para decirlas, desde aquí, que no perdonamos, que su lucha es nuestra lucha y que están en nuestra memoria”.

“A Laura no la ha matado solamente su asesino”, comienza el texto que han leído al finalizar la manifestación, aludiendo a la “estructura política, cultural, económica que legitima los asesinatos de mujeres”. Citan a “quienes se preguntan cómo hay mujeres que salen solas a correr”; los medios de comunicación que “convierten los asesinatos machistas en un espectáculo y a la víctima en una mercancía”; los partidos que cuestionan o piden la derogación de las leyes de violencia de género o los que la aprobaron dejando fuera la agresión sexual, el acoso, la trata de mujeres, la prostitución o los vientres de alquiler; al sistema judicial “diseñado para mantener a las mujeres sometidas, silenciadas e invisibles” y que “hunde sus raíces en lo más hondo de la etapa franquista”.

Desde la Asamblea de Autodefensa Feminista Marabunta han censurando que un juzgado de Huelva haya archivado el caso de diez temporeras que denunciaron penosas condiciones de trabajo, acoso y abuso sexual a manos de sus jefes, incluyendo, según denunciaron las víctimas, violaciones, abusos sexuales, humillaciones, abusos de poder, insultos, coacciones, amenazas o palizas.

Sin embargo el juez encargado del caso contra la empresa empleadora Doñana 1998 SL, perteneciente a Freshuelva, estimó que “no aparece debidamente justificada la perpetración del delito”, según apuntaba el auto del sobreseimiento en el que aseguraba que se trataba de una “maniobra” de las mujeres para conseguir los papeles y quedarse en España. Marabunta entona el “sí os creemos” refiriéndose al “contexto sexista y patriarcal de explotación laboral y abuso sexual” igual que han hecho con “todas las mujeres ninguneadas por la justicia patriarcal y racista”.

“Él me aisló y me obligó a ir con él. Amenazó co enviarme de vuelta a Marruecos si la rechazaba Si no le sigo, dijo que me mataría. Estamos en medio de la nada. No hay nadie. Lejos de la casa, en medio de un campor. Me dijo que debería arrodillarme enfrente de él. Me forzó a tener sexo anal con él. No conocía a nadie. Ni siquiera conocía el idioma”, éste es parte del testimonio de una de las temporeras marroquíes que han leído en la puerta de los juzgados de Valladolid, entre otros relatando que “es el infierno en la tierra” o “esto es esclavitud”.

En referencia a este caso, el de Laura Luelmo o la violación grupal de La Manada, entre otros, echan en falta “propuestas educativas, en vez de pedir penas de cárcel”, exigiendo “medidas estructurales” ya que “con propuestas punitivas no solucionamos nuestros problemas”. Aluden también a los problemas para acceder a la justicia que sufren las personas migradas y a la “inseguridad colectiva” que “está siendo utilizada para aumentar el control social”.

La manifestación y las intervenciones han concluido con un solemne minuto de silencio, solamente perturbado por la música de la fiesta navideña del Colegio de Abogados, que ha concluido con una sonora ovación al grito de “jueces y fiscales también sois culpables” y “que viva la lucha de las mujeres”.


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