Micrófono violeta de La Molinera. FOTO: Gaspar Francés
Micrófono violeta de La Molinera. FOTO: Gaspar Francés

“Mujeres tenían que ser” es el lema del Micrófono Violeta, la nueva actividad periódica que programa La Molinera, un espacio abierto para mujeres en el que compartir sus proyectos personales, vivencias o propuestas. Su primera edición se ha celebrado durante la tarde noche del miércoles, en las vísperas del 8M, congregando a gran cantidad de público y un sobresaliente y multidisciplinar plantel en torno a la ilustración, poesía, teatro, danza, música o incluso historia.

“La cultura necesita de las mujeres”, aseguró Paula, coordinadora de la actividad, “somos la mitad dentro de la cultura y de muchos ámbitos, y si no hay representatividad de las mujeres está faltando una parte muy importante”. La primera edición de estos encuentros para “moler lucha y resistencia” reunió a mujeres destacadas de la cultura local, en estricto femenino plural, como Marta Ruiz de Viñaspre, de la reconocida compañía Ghetto 13-26, que representó un pedazo de "Se prohíbe mirar el césped" basado en la vida y obra de Alejandría Pizarnik, dirigido por Félix Fradejas. También la bailarina, directora y coreógrafa Lola Eifel interpretó un fragmento de “Libertad y suicidio”, sobre Virginia Woolf, Alejandra PIzarnik y Silvia Plat, en una adaptación especial para La Molinera: “Por las vivas, por las muertas y las que están por nacer”. Este apartado concluyó con la exhibición de danza urbana de Diana Villalobos, de Fresas con Nata.

Rosa Martín presentó algunos textos de su primer poemario ‘A veces contigo’, que vio la luz tras ganar el V Premio Internacional de Poesía Treciembre, con una desgarradora y cruda lírica feminista, encargándose de presentar al resto de poetas participantes. El nuevo Micrófono Violeta se estrenó con la ilustración de Paula ‘La Niña’ y Ana Nan de Moscas de Compañía, que no pudo acudir pero si hizo llegar sus obras, el “cadáver exquisito” textil de África (Bulgarcita Pingos) y Diana, o la acción poética del colectivo Elefante Rosa. Más allá de lo estrictamente artístico, Chusa Izquierdo, que hizo las veces de presentadora, recordó a las 127 mujeres asesinadas y las miles de represaliadas por el franquismo en la provincia de Valladolid.

La sección musical de este micro abierto de mujeres la inauguró Martuchi desde Madrid, aunque con familia vallisoletana, del grupo Caña y Media. Encarando la parte final y “más canalla”, llegó el turno de Ley Mostaza y su “punk lírico tradicional”, seguidas de Shakin' Piñas, un grupo de mujeres DJs que llevan años recopilando y pinchando música negra, con gusto por los ritmos latinos que invitaron a bailar contra el frío al público y las participantes como fin de fiesta.

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