Manifestación antifascista frente a la sede de Vox en Valladolid. FOTO: últimoCero
Manifestación antifascista frente a la sede de Vox en Valladolid. FOTO: últimoCero

Durante la tarde de este viernes, el movimiento antifascista ha entonado el “No pasarán” en las calles de Valladolid. En la víspera de la jornada de reflexión previa a las elecciones generales del domingo 26, la manifestación, que ha partido de Cruz Verde, se ha detenido frente a la sede de Vox de la calle Mantería repasando diversos puntos del programa de esta formación ultraderechista contra el movimiento feminista, LGTBI, las personas migrantes o los servicios públicos.

Por contra de lo que ocurrió en Andalucía tras sus elecciones autonómicas, despertando la movilización de numerosos colectivos al conocer los resultados, en Valladolid han querido salir a la calle antes de las generales del 28A “independientemente de lo que cada uno opine de los procesos electorales”, previendo que “según todas las encuestas parece que entrarán en las instituciones”, y denunciando que los medios de comunicación “han alimentado” a esta formación.

“El fascismo avanza si no se le combate” ha sido una de las consignas más coreadas durante la manifestación de carácter antifascista y contra la extrema derecha de esta tarde. La protesta de en torno a trescientas personas se ha detenido ante la sede de Vox de la calle Mantería, tal y como indicaba la pegatina del portal, aunque la bandera rojigualda que adorna sus ventanas estaba a medio recoger.

El movimiento feminista ha sido el primero en tomar la palabra, denunciando que la derogación de la ley del aborto o la de violencia de género, que tildaron de insuficiente, son “su campo de batalla”, asegurando que en España cada 8 horas se produce una violación o más de 100 mujeres y niñas son asesinadas anualmente a manos del machismo. “Si algo hemos demostrado el movimiento feminista es que somos antifascistas”, concluyeron anunciando que “no vamos a permitir ni un paso atrás en nuestros derechos”, entonando consignas como “Vox, Rivera y Casado son el patriarcado”.

A continuación las personas migrantes han reivindicado los “derechos que no tenemos porque se nos considera ciudadanos de segunda”, remarcando la falsedad de las afirmaciones que dicen que se benefician mayoritariamente de las ayudas sociales estatales, asegurando que las que reciben tan solo representan un 8% del total. “Las luchas LGTBI y antifascistas han de ir de la mano”, ha reclamado una de las representantes de los colectivos por la diversidad sexual y de género cargando contra la “política de odio de Vox”.

Han cargado también contra sus políticas “ultraliberales”, recordando que “la extrema derecha es la expresión más brutal del capitalismo” y denunciando la “actitud depredadora con nuestros derechos y todo aquello que nos da riqueza”. “Nos quieren robar nuestros servicios públicos”, han añadido en referencia a la educación o la sanidad, remarcando que “la ciudadanía no se lo vamos a permitir”. También los pensionistas han alertado de sus planes privatizadores, llamando a mantener las movilizaciones ya que “si dejamos la calle ellos la tomarán, las calles son nuestras y lo vamos a demostrar”.

La pancarta de la Coordinadora de Mujeres ha sido la única durante la manifestación, además de la que abría la marcha con el lema “Valladolid para todas, ni un respiro a la extrema derecha”, a la que ha asistido también José Sarrión, candidato de IU-CyL en Marcha a la presidencia de las Cortes. Durante la protesta han denunciado también la “complicidad” de la policía, la judicatura y la iglesia con estos grupos de extrema derecha: “Esta gente viene contra todos y todas, y todos y todas tenemos que ir contra esta gente”, han concluido ya en Plaza España al termino de la manifestación.

Un importante despliegue policial, tanto de la Municipal como de la Nacional, acompañó la marcha que discurrió sin incidente alguno, incluso con gestos de apoyo desde las ventanas. No obstante, mientras los manifestantes se arremolinaban en Cruz Verde antes de su inicio, un joven fue identificado sin motivo aparente cuando llegaba al lugar acompañado de un amigo.

“Valladolid para todas. Ni un respiro a la extrema derecha”

En estos últimos meses, debido particularmente al ascenso mediático y electoral de Vox, estamos escuchando y viendo cómo se normalizan mensajes e ideas que parecen propias de otro tiempo. Este “fenómeno” tiene sus raíces en nuestra propia historia política, pero también conecta con una tendencia internacional de crecimiento del fascismo en el contexto de crisis.

Vox pretende ilegalizar el aborto bajo cualquier supuesto; pretende derogar la Ley contra la Violencia de Género apoyándose en las anecdóticas denuncias falsas, incluso negando que este tipo de violencia exista como tal; pretenden acabar con todas las medidas, instituciones y políticas de Igualdad; niega que exista brecha salarial, pese a que todos los organismos internacionales así lo confirman.

Vox carga contra los inmigrantes, a los cuales convierte en chivo expiatorio. Defiende la creación de un “muro infranqueable” (sic) en Ceuta y Melilla y la deportación de las personas sin papeles mientras agita el miedo contra las comunidades musulmanas y habla de una invasión inexistente para justificar su españolismo. Quiere que incluso los médicos funcionen como delatores de las personas migrantes antes que como sanitarios.

En su modelo de familia no caben las parejas homosexuales, pues “desnaturaliza” (sic) el matrimonio; destacados dirigentes de la formación hablan de la orientación sexual no hegemónica como si de una enfermedad a curar se tratase. Están en contra de toda educación sexual porque creen que se trata de un “lobby gay” que pretende “pervertir” a los jóvenes.

Pero Vox no solo es un partido que hace gala de una orgullosa misoginia, xenofobia y LGTBfobia. También plantea otras medidas de profundo impacto negativo para el conjunto del pueblo trabajador. Nos referimos a propuestas de carácter económico y laboral. Entre otras, la de abaratar el despido; liquidar prácticamente el derecho de huelga con el que se han arrancado tantos derechos; destruir los convenios colectivos en las empresas para que cada trabajador negocie con su empleador de manera individual; reducir con carácter general las cotizaciones de las empresas, poniendo en riesgo la Seguridad Social; pretenden privatizar todo lo que se pueda, incluyendo sectores estratégicos como el de la aviación y los ferrocarriles, despidiendo a cientos de miles de funcionarios para “adelgazar” al Estado. Apuestan por eliminar el Impuesto de Patrimonio y Sucesiones, así como por una rebaja total de impuestos a las rentas altas con solo dos tramos en el IRPF que perjudicaría especialmente a los trabajadores mileuristas; igualmente pretenden elevar el IVA, que recae en toda la ciudadanía por igual al ser un impuesto sobre el consumo. También pretenden liberalizar aún más el uso del suelo y creen que no se debe intervenir en los precios del alquiler.

Quieren introducir un sistema de pensiones, mixto en un principio, pero que tenderá a estimular el trasvase hacia los planes de pensiones privados. Igualmente, en materia sanitaria proponen ampliar los copagos, recortar en varios frentes y sacar de la asistencia pública “servicios no esenciales”. Tampoco creen en la educación pública, pues proponen dar a las familias cheques para colegios concertados. En líneas generales su política económica es que los servicios que se sufragan hoy gracias a los ingresos comunes de una manera más o menos garantista, los pague cada quién, si es que puede.

Por si todo esto fuera poco, Vox abre la puerta a ilegalizar partidos políticos por razón de ideología (a quienes no compartan su visión ultra y excluyente de España, a organizaciones marxistas…); apuestan por introducir armas en las viviendas en una sociedad que destaca precisamente por su seguridad, además de endurecer el código penal; quieren derogar la Ley de Memoria Histórica, aparcando la búsqueda de la verdad y la reparación a las víctimas del Franquismo; defienden una recentralización que no busca el ahorro de recursos, sino la uniformidad cultural, lingüística e institucional entre los diversos pueblos del Estado; niegan que exista una crisis climática y se oponen al derecho a una muerte digna…

Aunque esta expresión de la extrema derecha que es Vox ha encontrado un gran acogimiento mediático y cuente con importantes soportes económicos, así como con colaboradores necesarios entre las Fuerzas de Seguridad del Estado, la Judicatura y los otros aparatos del poder, las clases populares y concienciadas de la ciudad no vamos a dejar de denunciar ni de combatir esta ideología criminal.

Ni un respiro a la extrema derecha.


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