Acto de UGT en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid. FOTO: Jorge Ovelleiro
Acto de UGT en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid. FOTO: Jorge Ovelleiro

El secretario autonómico de UGT, Faustino Temprano, ha presumido hoy de que su sindicato es “la memoria histórica de este país” en la inauguración de la jornada “Memoria Histórica de la clase obrera. Pasado, presente y futuro” que ha reunido en Valladolid al ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el ex juez Baltasar Garzón, la abogada Cristina Almeida o el ‘padre de la Consitución’, Miquel Roca, entre otros.

El Paraninfo de la Universidad de Valladolid se ha quedado pequeño ante la expectación despertada por una jornada que ha sido inaugurada por el rector Antonio Largo y el secretario autonómico de UGT, Faustino Temprano, exigiendo justicia “para que los que están enterrados en las fosas de la vergüenza sean devueltos a sus familias y se anulen todos los juicios sumarísimos” del franquismo.

Baltasar Garzón, a la izquierda, durante su intervención. FOTO: Jorge Ovelleiro
Baltasar Garzón, a la izquierda, durante su intervención. FOTO: Jorge Ovelleiro

La jornada ha estado dividida en tres bloques. En el primero se ha hablado de la recuperación de la Memoria Histórica bajo el título de “no todos fuimos culpables”. Tras una defensa de la Transición a cargo del relator especial sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición de Naciones Unidas, Pablo de Greiff, el ex juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, insistió en que “es el Estado el que tiene la obligación de investigar las desapariciones del franquismo, que son delitos públicos y solo prescriben cuando el Estado comienza a investigar”.

Garzón, que tituló su intervención ‘La justicia retributiva como solución para las víctimas: Comisión de la Verdad”, sentenció que “no puede construirse una sociedad que sea capaz de entenderse, tolerante, si no se dibuja y asume todo lo que traemos en la mochila”.

“No puede haber reconciliación ni olvido ni perdón obligatorios”, dijo el ex juez, preocupado por la “tremenda tendencia negacionista” y muy crítico con la existencia en este país de “víctimas de primera, de segunda y biodegradables”. “No se puede construir una democracia plena sobre las fosas” de los represaliados, indicó.

Miquel Roca, Rudy de Leew, Cristina Almeida y Koldo Mikel Santiago. FOTO: Jorge Ovelleiro
Miquel Roca, Rudy de Leew, Cristina Almeida y Koldo Mikel Santiago. FOTO: Jorge Ovelleiro

La abogada Cristina Almeida, que habló de “una transición sin mujeres”, comenzó su intervención señalando que “la actual Constitución tuvo siete padres pero ninguna madre” y que quizás por eso los derechos de las mujeres no se garantizaron.

En una intervención plagada de anécdotas personales, Almeida indicó que los temas relacionados con la memoria “son una de las mayores injusticias cometidas en este país” , criticó que se dispense un “trato distinto dependiendo del bando de las víctimas” y aseguró que hoy que “los derechos se están convirtiendo en historia” hay algunos que “están haciendo crecer los valores antidemocráticos”.

El abogado y ‘padre de la Constitución’, Miquel Roca, se encargó no solo de defender la Transición, sino también el papel de los sindicatos, cuyo papel entiende fue fundamental entonces y ahora. “No me gusta que se refieran a la Constitución como Régimen del 78”, confesó tras dejar claro que él no ve la necesidad de reformar la carta magna.

Jose Luis Rodríguez Zapatero llegando a la Facultad de Derecho de Valladolid. FOTO: Jorge Ovelleiro
Jose Luis Rodríguez Zapatero llegando a la Facultad de Derecho de Valladolid. FOTO: Jorge Ovelleiro

El expresidente del gobierno Jose Luis Rodríguez Zapatero protagonizó la última de las mesas redondas, celebrando el “hecho transcendental” del 130 aniversario de la UGT, destacando que junto a los próximos 140 del PSOE son las entidades socio políticas “con más historia de nuestro país, no es por casualidad”. Recordando su época en el Ejecutivo aseguró que las leyes que hizo "buenas" las elaboró “junto a los sindicatos”, poniendo como ejemplo las de igualdad o dependencia, entre otras.

Según explicó en su intervención, las dos primeras reivindicaciones de la UGT fueron la jornada de ocho horas y el salario mínimo en lugar de “plantear una utopía de sociedad”, calificándolo como una “visión adelantada” de que la democracia “se logra paso a paso”: “Las grandes proclamas, las promesas utópicas, están motivadas por idearios oportunistas”, remarcó asegurando que “el populismo es efímero” al no ser fruto de una “reflexión” o un “debate”.

Reivindicándose como el presidente cuyo gobierno elaboró la primera ley que abordaba la “llamada memoria histórica”, ha explicado que ésta no tiene dicho nombre, aunque se la conozca así, ya que “lo mas difícil es que el legislador pueda establecer una verdad histórica”, remarcando el “derecho fundamental” a la “memoria personal” y de las familias. Aseguró que después de esta norma se elaboró un mapa de fosas comunes y desde entonces se ha producido un “numero importante de exhumaciones, de reconocimiento del pasado y de reconstrucción de lo que sucedió”: “Hablar de las cosas difíciles que ha habido en la historia de un país es hacer más maduro a un país”, sentenció Zapatero.

El expresiendente analizó los planteamientos ante la reforma de esta ley, explicando que mientras desde la derecha se dice que esto es hacer una “enmienda a la transición”, el sector opuesto asegura que “hay que hacerlo ahora porque no se hizo antes” ya que “fue una transición vigilada o condicionada”. “No estoy ni en una ni en otra, comprendo las dos”, reconoció Zapatero apostando por una “explicación para el país que integre unas posiciones y otras”: “Si hoy podemos tener este debate es precisamente porque la transición fue buenísima”, concluyó. Aprovechó también para reclamar “madurez” al “centro derecha” ya que “no se puede tolerar que en este país haya gestos que aun hoy exalten la dictadura”.

El vicesecretario general de UGT de Castilla y León, Evelio Angulo, terminó el acto dando las gracias al Ayuntamiento de Valladolid por haber permitido las excavaciones de las fosas comunes en el cementerio de El Carmen, para concluir citando a Manuel Azaña y recordar que es “intolerable” que haya personas enterradas en cunetas.

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