En anteriores artículos explicábamos el por qué y el para qué estábamos en Unidos Podemos. También reiteramos nuestra valoración sobre lo que Podemos significa, estratégicamente hablando, para el movimiento popular.

Igualmente hicimos unas previsiones sobre los resultados electorales del 26J que se han cumplido estrictamente.

Esta previsión de resultados no la hemos hecho porque tengamos ninguna bola mágica, sino porque en vez de seguir las indicaciones de La Sexta, hacemos nuestros propios análisis de la realidad social y política, a ser posible con una metodología científica, no confundiendo la realidad con los deseos.

Alguna gente está francamente disgustada porque sus expectativas electorales y la realidad no han coincidido. Tal cuestión no les lleva a hacer una revisión autocrítica de cómo forjaron sus expectativas, sino que en un nuevo ejercicio de huida hacia adelante se dedican de forma masoquista a considerar idiotas, u otras lindezas, a la población. Y ya empieza a circular la teoría conspirativa sobre el momento del recuento de votos, considerando que unos resultados que son muy distintos de los que esperaban sólo pueden responder a una de esas dos circunstancias: o la idiotez de los votantes o la conspiración en el recuento.

Con todo el cariño, queremos decirle a la gente que suscribe tales planteamientos que no hay mayor idiotez que creerse los análisis y previsiones de La Sexta u otros medios similares.

Desgraciadamente La Sexta, como en su momento El País, se ha convertido en una fuente de “información-formación” absolutamente nefasta para un sector no despreciable del movimiento progresista.

Tal como decíamos, consideramos que el resultado electoral es totalmente coherente con la correlación de fuerzas actual en el Estado español. No lo decimos ahora a toro pasado, lo venimos diciendo desde hace meses y los resultados no hacen más que verificar lo acertado de nuestros análisis. Pero vayamos a los datos concretos:

La abstención fue muy similar entre el 20 D y el 26J: 30,33% y 30,16 % respectivamente, es decir casi 10 millones y medio de votantes se han abstenido en ambas ocasiones pero con una gran diferencia, en el 20D la abstención afectó sobre todo al PP y el 26J afectó sobre todo a la izquierda en su sentido amplio, y especialmente a Unidos Podemos.

Estos datos corresponden a la información del Ministerio del Interior  publicados el lunes 27 a las 15h. Sin embargo en un hecho sin precedentes, que al menos nosotr@s conozcamos, los datos publicados por el mismo Ministerio del Interior el 21 de diciembre de 2015 a las 15h cifraban la abstención en 26,80% y una participación del 73.20% para las elecciones del 20D. Sería muy importante exigir explicaciones de estas diferencias que no son menores.

Como decíamos con una abstención similar, o significativamente mayor a las del 20 de diciembre según las diversas informaciones del Ministerio del Interior, el PP pasó de 7.236.965 votos (28,71%) a 7,906,185 votos (33,03%) con el consiguiente aumento de diputados de 123 a 137.

Parece claro que el PP recuperó 700.000 votos que antes habían ido a la abstención o a Ciudadanos.

Sin embargo la suma de Podemos, sin contar las confluencias en las que están presentes, con los de Unidad Popular dan 3.198.584 (Podemos) mas 923.133 (UP-IU), lo que supone un total de 4.121.717 votos .

Sin embargo en las elecciones del 26J el total de votos de Unidos Podemos (sin contar las confluencias) fue de 3.201.170 votos, es decir, casi 900.000 votos menos.

Hay que preguntarse el porqué de que haya ocurrido esto, y no es difícil encontrar algunas razones. Y volvemos al título de la editorial: “la música era atractiva, pero la letra fue horrible”.

Lo que se decía y se reivindicaba y lo que realmente se hacía, nada tenía que ver en cuanto a la calidad democrática y a la transparencia en todo el proceso de elaboración de listas y de los acuerdos programáticos.

IzCa respondió a tal cuestión denunciándolo públicamente y haciendo una reclamación ante la Junta Electoral Central, que seguirá su curso ante los tribunales ordinarios. Pero creemos que fuerzas como IU aceptaron unas trágalas a las que no estaban obligados/as y que generaron unas condiciones para que después se hiciera una campaña en al que el mensaje político de UP-IU de las elecciones del 20D quedara completamente opacado, siendo hegemónico el de un Podemos no sólo derechizado sino idiotizado, que es mucho peor.

No es de extrañar que ante las proclamas de los líderes de Podemos, completamente vacías de contenido transformador, cientos de miles de personas que habían optado por la candidatura de UP-IU el 20 D, optaran en esta ocasión por la abstención.

Desde IzCa hemos apoyado lealmente la coalición, incluso Doris Benegas, a pesar de haber sido vetada por la cúpula de Podemos para la candidatura al Senado por Valladolid, rompiendo por cierto los acuerdos de la coalición, hizo un llamamiento en su carta del 13 de junio a que se votara a Unidos Podemos.

Creemos que si otras fuerzas -tal como hizo IzCa-, especialmente IU, hubieran mantenido una posición más crítica en todo el proceso y especialmente durante la campaña, saliendo al paso de las proclamas absolutamente oportunistas, mucha gente hubiera captado mejor la pluralidad de la coalición y se hubiera animado a votarla.

En lo referente a Castilla los votos nulos aumentaron de forma significativa del 0,64% al 1,04%, en total 50,438 votos, datos que nos parece significativo, la abstención sin embargo bajo casi un punto del 28% al 27%, esa disminución favoreció al PP.

Unidos Podemos obtuvo 1.204.087 votos el 26J, cuando la suma de Podemos y UP-IU en diciembre de 2015 fue de 1.557.108 votos; de nuevo una bajada similar al conjunto de votos que UP-IU había obtenido el 20D, es decir 323.906 votos.

En contra de lo que much@s nos quieren hacer creer, el escenario electoral y en un sentido más amplio el escenario político, es del mayor interés para las fuerzas transformadoras: más de 80 diputad@s, si sumamos los de las izquierdas soberanistas con los de Unidos Podemos, están por impulsar, según dicen, un proceso de cambio.

La movilización en la calle, pese a quien pese, aumentará progresivamente de forma muy significativa, superando con creces los niveles de 2013 y 2014. Si ese bloque de diputad@s se hace eco de las reivindicaciones en la calle, instrumento principal para cualquier cambio como históricamente se ha demostrado, los resultados de las elecciones son muy interesantes.

Como decíamos en un artículo anterior, a partir de ahora tenemos que intentar conseguir gestionar la agenda política desde el movimiento popular.

Reproducimos para conocimiento y esperamos vergüenza de los responsables del Ministerio del Interior  la información en la que se aprecian los datos discordantes a los que hacíamos referencia en nuestro artículo. Las chapuzas del Ministerio no tienen límite.

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