- El feminismo es insurgente, rebelde y levantisco contra el autoritarismo primigenio que es cada hombre concreto construido patriarcalmente, contra todo hombre abstracto encarnado en Dios o en el Estado o en el Capital, y contra cualquier hombre que haga valer su hombría -su condición de hombre- para imponerse a cualquier mujer.

- El feminismo es insurgente por su desobediencia al machismo que explota a las mujeres como mano de obra barata, como mano de obra gratuita, como mano de obra esclava en el desigual e invisible reparto del trabajo fuera del mercado (trabajo doméstico y de cuidados).

- El feminismo se hace insurgente cuando las leyes, el derecho y las reglamentaciones esconden, ocultan e invisibilizan la dramática realidad: que los cuidados y el cuidarse, realizado forzosa y silenciosamente por las mujeres, es raíz y sustancia sobre-explotada que posibilita la economía desigual, el artificio de los mercados, la productividad depredadora, el consumo compulsivo, la publicidad alienada y alienante.

- El feminismo es insurgente por su desobediencia al machismo que de tarde en tarde y cuando no queda más remedio hecha una mano en las tareas domésticas y de cuidados.

- El feminismo es insurgencia por vindicar a las clases explotadas y desposeídas contra la minoría explotadora y especulativa, contra la minoría poseedora de viriles títulos de propiedad ilegítimos, contra quienes detentan y ostentan una riqueza expropiada que nos les pertenece.

- El feminismo es insurgente por su desobediencia al machismo que viola los cuerpos de las mujeres como meras máquinas para el desahogo eyacular de los penes.

- El feminismo es insurgente por su desobediencia y autodefensa intransigente al machismo que asesina mujeres por contravenir los afectos, los apegos y los egos de sus machos criminales.

- El feminismo es insurgente por su desobediencia al machismo que tortura física y psíquicamente a las mujeres para que hombres serviles se crean superiores.

- El feminismo es insurgente por su desobediencia al machismo condescendiente que aplaude a las mujeres que se encumbran con el beneplácito de los ¿comprensivos? machos dominantes.

- El feminismo es insurgencia siempre abierta a las mujeres dolientes, a las mujeres que asumen su rol milenario de mujeres con atributos ideados por los hombres, a las mujeres que tienen siempre que demostrar que pueden ser iguales a los hombres, a las mujeres que pontifican sobre las mujeres desde los parlamentos y discursos de los hombres, a las mujeres que no quieren dejar de ser mujeres y a las mujeres que quieren ser hombres y a todas las mujeres que sólo anhelan dígnamente ser como, cuando y donde quieran ser.

- El feminismo es insurgencia de cuerpos insurgentes, que se rebelan con sus cuerpos únicos y diversos contra el simulacro del cuerpo femenino hecho valor de cambio, contra el expolio del cuerpo femenino hecho valor de uso, contra la mercadotecnia sexista de los cuerpos consumidos.

- El feminismo no puede por menos que ser insurgente contra el machismo realmente existente, contra el machismo que impregna y encubre al capitalismo realmente existente, contra el machismo que jerarquiza, burocratiza, clasifica y administra mediante el estatismo realmente existente.

- El feminismo insurgente es radicalmente antijerárquico, antiautoritario y anticapitalista. Y por ello es el feminismo del presente que sin pretender emular las luchas del pasado, incorpora la lucha histórica de las mujeres, y desafía con razón emocionada al heteropatriarcado que se mantiene incólume en el corazón estúpido de las instituciones, en la idiotez mezquina de las empresas, en la mediocridad varonil de la cultura, en la violencia atávica de los estados, en el insulso vacío de un pensar falócrata y metafísico.

- Por todo lo dicho y por mucho más, me siento feminista, asumo el feminismo por insurgente contra el orden establecido, y procuro ser feminista, no sin reparos ni cortapisas y en lucha permanente contra mi acerbo, mi educación y mi rol androcentrista.

- Que sea un hombre quien esto escribe no significa ni más ni menos que reconocer de modo explícto que el machismo como ideología, el androcentrismo como actitud y el heteropatriarcado como institución, son las mayores y más virulentas lacras que la múltiple y diversa especie humana ha sufrido, empobreciéndola, a lo largo de su historia. Y que sólo en la medida que mujeres y hombres seamos capaces de ser insurgentes a su herencia y a sus modulables designios, estaremos abriendo surcos entre seres diversamente iguales que solidariamente expandan al máximo su libertad.

* Esta “Apologia del feminismo insurgente” me la inspira un meme en las redes sociales con el leme “el machismo nos ataca - el feminismo nos defiende”. Por supuesto.

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