Este no es un cuento cualquiera, sino la historia de desamor entre dos partes. MacLaren, con su gentileza británica y la precisión de quien no se pierde ni su té de las 5 por una parte, y Honda, joven e inexperto, con ansia de comerse el mundo, pero sin ideas, sin rabia, sin guapura. Una historia que comenzaba hace tres años con la fusión de estas dos grandes marcas para crear un fórmula 1 competitivo, poder pelear con Mercedes y Ferrari por los títulos, conseguir prestigio, poder, dinero...A priori la idea pintaba bien, pero esto de la automoción no todo es tan fácil como parece.

Con un piloto experimentado en sus filas como lo es Fernando Alonso, doble campeón del mundo, tenían todo preparado para triunfar. Menos el coche. Dos años de penurias sin prácticamente puntuar, con promesas incumplidas y discusiones matrimoniales entre británicos y japoneses subidas de tono, que cumplen su punto álgido esta pretemporada, justo antes del inicio del primer Gran Premio que se disputará en Australia el 26 de marzo.

Y es que las pruebas preparatorias de la temporada en el circuito de Montmeló hace unas semanas fue una pesadilla para Honda, y también para sus pilotos, en especial para Alonso, que ve como el proyecto tan seductor ofrecido para él en la fusión MacLaren-Honda iba a quedar todo en agua de borrajas. Como en anteriores años. Ni diez vueltas pudo completar el coche del español en los preparativos del Mundial en ocho días, con fallos de motor, electrónicos, mecánicos...errores de bulto asignados a Honda que, si muy bien en motociclismo, en la fórmula 1 está dando muchos palos de ciego.

Por ello, MacLaren ha preparado ya los papeles del divorcio, buscando cualquier triquiñuela que moleste a los japoneses y que rompa el contrato que los une de aquí a 2021. Aunque desde la marca británica niegan cualquier ruptura con Honda, los buenos tiempos con motores Mercedes siguen en la cabeza del director general Eric Boullier. Declaraciones del francés como "tengo dudas de que veamos la bandera cuadros en Melbourne" o la eliminación del logo de Honda en el montaje del monoplaza son signos clarividentes de que las nupcias por parte de los ingleses están demasiado rotas.

A pesar de todo, y con Australia a la vuelta de la esquina, Fernando Alonso tendrá que luchar en el gran premio no solo contra contrincantes de élite como Hamilton, Vettel o Verstappen, sino también contra su monoplaza, cuyo rendimiento será una incógnita pero todo indica que apostar por MacLaren es apostar por el caballo perdedor. Veremos el domingo si existe un divorcio definitivo, se descorcharán botellas de champán o la paciencia invade a británicos y japoneses, en detrimento del piloto español que ya se ve, antes de comenzar la temporada, tirando la tolla sin tan siquiera luchar por un podio. Un matrimonio que deja una víctima clara en Alonso, si bien Honda, y no MacLaren, es claramente el patito feo de esta fórmula 1 que dudo mucho que se vaya a convertir en cisne.

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