Han existido diversos análisis sobrela crisis de identidad de la socialdemocracia. Primeramente están los que sitúan la crisis de la idea socialdemócrata en sus propios orígenes alemanes. Para unos la socialdemocracia sería un invento de Kautsky, una visión determinista y economicista del marxismo, que obviaría sus raíces hegelianas y su humanismo. Para otros sería una desviación del marxismo, preconizada por los revisionistas como Bernstein, que habría abandonado los análisis económicos del marxismo por erróneos ( depauperización creciente del proletariado) y los habría sustituido por una política de colaboración con el estado alemán (en la línea postulada anteriormente por Ferdinand Lasalle)a fin de mejorar las condiciones de trabajo de la clase obrera. Esta ruptura con la ortodoxia marxista se incoporaría definitivamente al ADN de la socialdemocracia alemana con la asución por el SPD del llamado programa de Bad Godesberg el 15 de Noviembre de 1959.

En el caso español el PSOE habría ido alejándose del marxismo en dos fases. La primera en el XXVI congreso del PSOE, más conocido como el congreso de Suresnes, en el que sector histórico del partido en el exilio, comandado por Rodolfo Llopis, fue desplazado por el llamado clan sevillano. Aunque en el congreso se definió al partido como marxista-leninista, la presencia allí de socialdemócratas europeos del ala reformista como Billy Brandt o Bruno Pitterman, hacía presagiar el distanciamiento progresivo del PSOE respecto de esa inicial trayectoria marxista. Hecho que se produciaría definitivamente en 1979, en su congreso extraordinario. De ahi que no debería sorprender demasiado que el PSOE, una vez ganadas las elecciones generales de 1982, optara por la socialdemocracia a la europeaa, de raíz neoliberal. Precisamente esta deriva neoliberal del PSOE en los 80's entronca con esa otra interpretación de la llamada crisis de la socialdemocracia en los 70's.

Con la denominada crisis del petróleo entra en crisis el keynesianismo como escuela económica inspiradora de buena parte de las políticas económicas auspiciadas por la socialdemocracia. El monetarismo y el neoliberalismo lo sustituyen como única forma de entender la economía. Los ochenta son la década de los neoliberales Reagan y Thatcher, de la crisis del socialismo real y del llamado fin del muro. Ahí sitúan otros el origen de la crisis del paradigma socialdemócrata, en el fin de la existencia de un modelo alternativo al capitalismo, el comunismo soviético, que habría actuado como una especie de dique de contención de los excesos del capitalismo. Esta crisis daria lugar a la enésima reformulación de la socialdemocracia en su denominada tercera vía, asupiciada en el plano teórico por el sociólogo inglés Anthony Giddens y en el político por Tony Blair y Schröder.

Tampoco faltan quienes limitan el espacio político de la socialdemocracia a la mera incorporación de elementos progresistas, derivados del llamado marxismo cultural ( derechos civiles de minorías , movimientos sociales y LGTBi....), y la sitúan en el seno del llamado consenso centrista imperante en los países de la Unión Europea. Una suerte de confluencia de elementos progresistas en lo cultural que convivirían con una economía neoliberal, de regulación escasa, de precarización laboral creciente y de monopolio casi absoluto de grandes corporaciones transnacionales. En este contexto cabría situar las políticas del PSOE durante los ocho años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Una especie de simbiosis de elementos neoliberales en la economía, conla incoroporación de elementos propios del marxismo cultural.

En estos momentos, en los que el PSOE se debate en una crisis existencial ( que es compartida por muchos partidos socialdemócratas europeos), seria interesante que todos los candidatos que se postulan a presidir dicho partido se mojaran a la hora de definir que entienden ellos por socialdemocracia. De momento parece que sólo Pedro Sánchez pare haberse pronunciado por una vuelta a la situación previa al auge del paradigma neoliberal en lo económico. Una especie de vuelta al programa de Bad Godesberg y un rechazo expreso de la tercera vía. De la socialdemocracia actual sólo conservaría el fuerte influjo de los elementos del llamado marxismo cultural. Patxi López parece más una solución de emergencia para contentar a las muchas familias socialistas actualmente en disputa. Susana Díaz es la solución “empresarial” al problema existencial del PSOE. Una especie de mejor gestora de la cosa electoral ( que son los partidos muchas veces más que puro marketing político) dispuesta a garantizar el “empleo” dentro de la propia empresa PSOE. Incluso podría aumentar las redes clientelares del partido si las cosas le fueran mejor a la “empresa socialista” caso de ganar más elecciones y acumular más poder. De los tres, Pedro Sáchez parece el más “político” y el menos “fontanero”. Otra cosa distinta es que su visión de la recuperación del paradigma clásico de la socialdemocracia sea realmente factible. En primer lugar porque la Europa actual poco o nada tiene que ver con la de los años 50's o 60's. Sus desafíos, su arquitectura institucional y su problemática son totalmente distintas. Ninguno de los tres candidatos parece especialmente interesado en explorar ni el socioliberalismo, ni el socialismo. Dos espacios políticos   adyacentes al de la socialdemocracia y que parece tienen más predicamento entre los electores europeos, a tenor de los últimos resultados electorales.

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