Traspasar una línea de meta no siempre es el final de algo. Un sobreesfuerzo brutal tanto físico como mental que sufren los maratonianos durante los 42 kilómetros que compone una maratón. En ello puedes (o debes) buscar una frescura en tu cabeza para que tus piernas responden y por los ojos del corredor pasa durante 2-3 horas casi una sesión fotográfica de tu vida y tus recuerdos. En cierto sentido, este sufrimiento comparte en grado distinto a la profesión de político, pues la presión de la lupa social puede jugar malas pasadas. A las puertas de la celebración de la maratón de Londres, carrera que por cierto Abel Antón conquistó en 1998, asola la cuestión de que cuánto de política puede existir en un deporte tan libre como es el correr, el atarse una zapatillas y salir al calor o al fresco a encontrarte contigo mismo o contra el cronómetro. Entender la relación entre el extinto footing y la responsabilidad de un congreso es algo complejo, pero no evitable, como sucede con el soriano Abel Antón y con la palentina Marta Domínguez.

Dos deportistas, dos caras visibles por la sociedad usadas por y para la política una vez finalizadas sus carreras deportivas, casi siempre recayendo en un solo partido político: el Partido Popular. No fueron los únicos deportistas que se convirtieron a populares, pues otros muchos como Jesús Ángel García Bragado, Niurka Montalvo o Ruth Beitia también dejaron el atletismo por la política en sus sendas localidades autónomas. El caso de Abel Antón, tras un retiro en 2000 y estar en el punto de mira por su presunto dopaje en la operación Puerto, saltó a las listas del PP como si de un pertiguista se tratase. Rápidamente fue nombrado Concejal de deportes en su Soria natal y en 2011 ya era senador y número dos en las listas sorianas.

Marta Domínguez fue política con algo más de solera, no sin pasar por altos y bajos que también ha dejado el dopaje en su currículum. Arrasó sus títulos a partir del 2009 y la empujó al retiro, y muy posiblemente a crecer en su carrera política. Formando parte del PP de Palencia desde 2003, en 2011 (misma fecha que Abel Antón), fue nombrada senadora por Palencia y portavoz de Educación y Deporte en la cámara alta. Extraña que otra localidad de Castilla y León tuviese senadores tan reconocidos por sus logros deportivos y luego ocupando cargos importantes. Y es que la lucha maratoniana y las victorias en Londres y Berlín de Abel Antón, o los campeonatos de Europa y esa cinta rosa en la cabeza que acompañaba en todas las carreras a Marta Domínguez pudiese tener más peso que lo que políticamente puedan realizar por la sociedad. Un error usar su carisma para conseguir apoyos que valorarlos por su trabajo en sí.

Promete ser esto una táctica habitual en los próximos años por la buena imagen que crea un político en la sociedad y la estrecha relación que últimamente mantienen deporte y política. De los acelerados paseos del presidente Rajoy en los verdes caminos de Portonovo a las apariciones de Piqué en manifestaciones pro independencia, el deporte y la política ahora cada vez están más cerca, mucho más que tan solo 42 kilómetros.

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