El nacimiento del Spartak de Moscú como club deportivo tiene su miga. Sus orígenes, allá por el año 1923 vivió una odisea de persecuciones y maltratos que el denominado "equipo del pueblo", por su creación lejos de las instituciones políticas, tuvo que soportar. Una historia dentro de la historia de un país sufrido en el siglo XX, y que en este nuevo siglo sigue en estado de alerta. Y más que se pueden acentuar para el Mundial de fútbol 2018 que se celebrará en el país ruso, y que Ucrania tiene muchas papeletas para participar en él, lo que podría ser un encuentro muy tenso si llega a ocurrir.

La historia creó cuatro equipos en la ciudad de Moscú: el CSKA era el equipo del régimen comunista, del ejército ruso; el Dínamo, el de la policía, siempre receloso de las victorias del Spartak; el Lokomotiv el equipo de los trabajadores del ferrocarril, muy inferior a sus rivales, y el Spartak, el equipo con el que se veía representado el pueblo. Un equipo vinculado al sindicalismo de los trabajadores de mataderos de Moscú que en 1942 vivió la carnicería de Stalingrado, dejando casi dos millones de muertos. A lo largo de las décadas se ganó el cariño del pueblo moscovita y en el Otkrytie Arena, sede local del Spartak, se escuchan cánticos de los aficionados, llamados a sí mismos Myaso (carne): "¿Quiénes somos? ¡Somos la carne!". Posiblemente el apodo más literario del mundo del fútbol actual en referencia a la carnicería de Stalingrado en la II Guerra Mundial.

Pero "la carne", sufrió mucha opresión por el régimen que vivía su país. No obstante, su rivalidad con el Dínamo de Moscú traspasó los límites de la competición hacía la política. Lavrenti Beria, presidente del Dínamo y ayudante de Josif Stalin, hombre de dudosa moralidad por la coordinación de asesinatos y violación de múltiples mujeres, coordinaba, además de muertes, el equipo de la policía. Como no conseguía derrotar al equipo del pueblo en el terreno de juego lo hizo a través de la justicia. Escudándose en su poder consiguió encerrar varios años en los gulags al presidente del Spartak Nikolai Stárostin para así conseguir desmoralizar al Spartak de Moscú que vivía una época gloriosa y vencedor del título de liga por delante del Dínamo en el año 1942. Esa rivalidad continuará hasta nuestros días, algo ya imposible de reconciliar por jugadores y aficionados.

En nuestros días, "la carne" disfruta de su título liguero conseguido esta semana después de pasar 16 años sin vencer. Aire fresco para sus aficionados que mantienen en la retina la crueldad por ser el mejor de su ciudad. Aunque, eso sí, en este siglo se ha radicalizado su afición en un sentido ultranacionalista, portadores de banderas e ideologías nazis que descreditan todo lo anterior vivido y fanáticos de las peleas contra las otras aficiones por el mero hecho de luchar. Lo que está claro es que el Spartak seguirá cantando y gritando en su grada, mientras contempla los éxitos de su equipo: "¿Quiénes somos? ¡Somos la carne!".

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