El otrora fiero León de la Riva gastó ayer otra mañana de ginecólogo jubilado, y ex alcalde condenado, en darse un garbeo forzoso por los juzgados. En esta ocasión, no para hablar de cómo se puede pasar uno las sentencias por el arco del triunfo, ni de cómo se puede manipular un PGOU, ni de cómo se puede consentir durante años que te la claven en las ñapas de la ciudad con el dinero de todos… Ayer la visita fue para hacerse el tonto.

El ‘infantazo’ que se marcó el ex regidor municipal solo es comparable al tamaño de la estafa que él mismo puso ayer al descubierto. Cuando firmó, por tres veces, un aval plegándose a los intereses de los bancos que se alimentan de la fallida ‘operación del soterramiento’, “no sabía” lo que firmaba. Dijo. En sede judicial. Y se quedó más ancho que largo fue su mandato.

Hizo durante años de su capa un sayo. Con dinero de todos prometió lo que todos querían y él sabía que no podría ser. Chu, chu. Pasajeros al tren. Próxima parada, próximas elecciones. A lomos de un AVE en superficie.

Pero el tren descarriló. Y ayer, en el andén de los juzgados, tres neófitos charlaban antes de contar al juez que uno no sabía, que otro no abrió la boca y que el tercero en discordia funcionaba de oído. Muy monos ellos. Confeso atrezo municipal del ‘equipo PP’ que gobernó 20 años el destino de la ciudad.

Los rugidos de antaño como enterrador de vías convertidos en ronroneo de felino doméstico no alcanzaron a traspasar las paredes del despacho del juez. Ninguno de los tres tuvo valentía para dar cuenta del engaño a la prensa que les tergiversa. De la trampa millonaria que aún cuesta su patada a seguir. La factura de su inyección anestésica de promesas impagables en el imaginario colectivo. A miles de euros al día sigue costando la broma. De mal gusto. De tinta de préstamo sangrante y soterrados, estos sí, intereses millonarios. Con la rúbrica de Javier León de la Riva. Y el voto de sus concejales, que no saben, no contestan, obedecen sin leer, y no abren los correos. Ejemplo de profesionalidad y rigor en la gestión pública. Parte de la ‘maquinaria popular’ que en Valladolid sigue ganando elecciones.

Ayer por la mañana, en el juzgado, los responsables municipales de la mentira del soterramiento de las vías del tren, que aún hoy reclaman miles de vecinos, desvelaron su ineptitud por no confesar cosas peores. Pero ninguno de los que se sienten aislados por las vías estaba allí para echárselo en cara.

Salvo uno.

Que nadie se preocupe, ya está identificado.

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