La sintonía entre los sindicatos, especialmente la dirección de CCOO y el Gobierno del PP de Herrera es evidente. Lo llaman Dialogo Social. Estos días se ha celebrado un Congreso ad hoc con gran difusión, y con el objetivo de exportar a otros países del mundo “el modelo” castellano y leones. El presidente de CECALE Santiago Aparicio, Juan Vicente Herrera y los sindicalistas Ángel Hernández de CCOO y Faustino Temprano de UGT, no ahorran adjetivos grandilocuentes para definir lo mucho que se gustan y lo a gustito que se encuentran. Tienen hasta una Cátedra de Dialogo Social en la UVA, y el último invento es el Título de especialista Universitario en Sindicalismo y Dialogo Social. Las 25 plazas vienen ya reservadas de casa, curiosamente las de los sindicatos solo son para CCOO y UGT. El dialogo parece ser entre elegidos. La matricula la bonifica la Fundación tripartita para la formación en el empleo, otra herramienta de gobierno, empresas y algunos sindicatos, los de antes, para “la paz social”. La paz social que, solo un ejemplo, mantiene al Consejero de Sanidad tras la estafa a 20.089 aspirantes a 554 plazas de enfermería anunciadas a bombo y platillo por el Gobierno de Herrera, con una convocatoria fallida. Estafa moral porque se mantuvo la propaganda a sabiendas de su imposibilidad hasta el último día; y estafa económica: a 25,65 euros de derechos de examen cada uno…515.282, 85 Euros. Y aquí paz y después gloria.

Tenemos también un “Portal de diálogo social” y en él podemos encontrar muchos papeles de acuerdos y convenios que son solo papeles, algunos ilustrativos de las razones por las que esta Comunidad, vieja, despoblada, necia, empobrecida y sin el menor atisbo de esperanza ha llegado a que el 80% de nuestros jóvenes sepa que su futuro no está aquí. Otro ejemplo: ¿Alguien se atreve a afirmar que la política de vivienda de los gobiernos de PP en nuestra Comunidad, corrupta y especulativa con el ladrillo ha sido “ejemplar”? Pues los señores del Dialogo Social dicen en su Acuerdo para el desarrollo en materia de vivienda, que acaban de suscribir el 10 de marzo de este mismo año, que “Debe destacarse que la política de viviendas de la Comunidad ha venido marcada por el alto grado de consenso entre los agentes políticos, sociales y económicos”. Pues eso, sindicalismo y dialogo social.

El dialogo social en Castilla y León es otro magnífico ejemplo de la corrupción de las palabras. Ni tiene denominación de origen en esta tierra, porque el dialogo social es teóricamente un elemento del modelo social europeo plenamente reconocido en el Tratado a partir de la Reforma de Ámsterdam en 1985, ni desempeña en esta Comunidad un papel decisivo en alcanzar el objetivo de la OIT “de promover oportunidades para que mujeres y hombres obtengan trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana”. Tal vez esté contribuyendo precisamente a lo contrario.

El paro fue conflictivo mientras constituyó el núcleo duro de la cuestión social. Ahora se ha redefinido el paro como un problema técnico que debe ser abordado por expertos antes que por la vía de la confrontación. Los centros productores de la ideología neoliberal llevan años pregonando esta idea y el éxito de este discurso ha propiciado que la inmensa mayoría de los parados no se sientan representados por los sindicatos, a los que contemplan como algo ajeno. Los sindicatos se han acomodado en el catecismo neoliberal, ante todo porque su lugar natural de trabajo es la empresa, donde parados no hay.

Los sindicatos españoles hace mucho tiempo que perdieron su identidad y su razón de ser, y en muchas ocasiones la ideología política que les hizo fuertes el siglo pasado. Conozco delegados sindicales de CCOO que a la vez son militantes del PP. Todo es compatible. Por eso, en los últimos 15 años hemos visto tantos abrazos entre Ángel Hernández y Herrera, y tan pocos entre Ángel Hernández y la oposición al PP. Es lo que tiene el Dialogo Social, y el mérito, indiscutiblemente, es de Herrera. Con eso y con que la inercia estructural y la irresponsabilidad gubernamental se corrigen con el voto ciudadano, el Partido Popular en nuestra Comunidad….por los siglos de los siglos.

El declive de los sindicatos no es algo nuevo y las causas de su situación actual de desprestigio son variadas, pero los expertos que se mantienen al margen de las grandes centrales coinciden en una causa que sobresale sobre el resto: los grandes sindicatos, UGT Y CCOO, han llegado a tal nivel de institucionalización que se han alejado en gran medida de la realidad de los trabajadores o al menos de su sensibilidad. Los sindicatos están peleando por su vida, que depende financieramente del Estado y de su interlocución con los asalariados con trabajo, y se han olvidado del resto de la ciudadanía. En esta situación de esquizofrenia, - por un lado quieren mantenerse en las instituciones como parte del Estado, a pesar de que la afiliación sindical en España apenas alcanza el 15% de los asalariados, y por otro quieren salir a la calle donde ya no se les escucha por haber sido parte de un sistema que ha dejado a 5 millones de trabajadores fuera-, los sindicatos mayoritarios son hoy un apéndice del sistema. Ahora el sindicalismo se ha convertido en un sujeto sociopolítico que estando presente en las instituciones participa en la configuración de los derechos del conjunto de la ciudadanía. Y ello entraña el riesgo de que los intereses no se defiendan ni en la calle ni en las instituciones.

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