Esto es lo que nos pasa a muchos que nos consideramos socialdemócratas, personalmente me he definido en alguna ocasión, por si no lo saben, como socialista sin partido, por ahora, y cristiano sin iglesia, en fin, de los que nos podemos considerar pringaos, sin arreglo, huérfanos ideologicos, algunos, elevando el listón, dicen que románticos o utópicos.

Pero con la experiencia de muchas cosas vistas y hechas puedo decir que no es nada romántico o utópico, (por inalcanzable) lo que os voy a contar:

¿Qué puede contribuir a hacer que todos, la gran mayoría de ciudadanos,  seamos felices, estemos más tranquilos y con mayor contribución al bien común? Y por tanto que no haya personas con un futuro truncado por el distrito postal en el que han nacido, con graves limitaciones en el acceso a bienes que hemos de considerar irrenunciables para todos en la actualidad.

Nada está seguro, nada es inamovible. Que se lo digan a los franquistas que creían que lo tenían todo atado, aunque haya cosas que permanecen sin desatar. Pues no, no hay nada seguro.

Creemos que los llamados tres pilares del estado de bienestar están seguros y vamos permitiendo que algunos grupos vayan tirando para un lado como si fuera una broma, confiando que esto está muy asentado y es resistente a cualquier tormenta y no es así.  Ya es normal que los que tiene algún dinero lo destinen a planes complementarios de pensiones, y si aún les queda algo contraten algún seguro barato de asistencia sanitaria privada, o incluso una alarma en casa porque la policia  igual no es capaz de evitar el ultraje de tu domicilio.

Respecto a la educación de nuestros hijos no estamos excesivamente preocupados, aunque determinados colegios son un "poco" diferentes y limitan el acceso a personas de un sexo determinado incluso cuando están financiados con el dinero de todos y algunas cosas de igual o mayor importancia que se podrían decir.

Todo ello nos indica que las cosas que muchos creemos irrenunciables en un estado social no lo están tanto.

Me voy a referir solo, en esta ocasión, al derecho a la protección de la salud. Sabemos que la mayor parte de los mejores profesionales, tanto médicos, enfermeras y otros técnicos sanitarios, por diversas razones, están en el Sistema Nacional de Salud, que este dispone de la tecnología más avanzada y que tiene acceso a medicamentos y productos que aportan beneficios demostrados para atender a los pacientes y tratar sus enfermedades,  pero no está siendo capaz de contar con el apoyo decidido de todos los ciudadanos porque adolece de algo también muy valorado como es la accesibilidad y el confort de las instalaciones.

Las listas de espera para el acceso a consultas con otros especialistas desde la atención primaria y las demoras en la realización de determinadas pruebas se pueden considerar intolerables. La existencia de habitaciones de tres camas, o incluso de dos hoy en día tiene que ser superado por habitaciones individuales con capacidad para que los familiares puedan acompañar al paciente ingresado en un hospital.

Estas dos cuestiones, además de otras también muy importantes pueden ser resueltas con tres herramientas: reformas, financiación e interés político

Es evidente, comparando con países de nuestro entorno, que se ha de dedicar más dinero a la sanidad pública, pero esto no es suficiente si no va acompañado de numerosas reformas, atrevidas, decididas y propuestas por las personas que sin duda apuestan por una sanidad pública, de gestión pública y con altos niveles de calidad.

Defensores, de nombre, tiene la sanidad pública que de tanto defenderla no la dejan respirar, y eso, el no respirar, todos sabéis a dónde conduce.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

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