Quienes se hacen tatuajes están transmitiendo un mensaje: esto es una cárcel. Cárcel significa: no hay salida (de este lugar). A partir de ahí: vive, ¿sé tú mismo/a?.

Hay una mujer tras una ventana de un bloque cualquiera de edificios. Dentro, su guardián. Ella intenta ser lo que cree que es ella misma, vive, ¡guay!; su guardián no opina igual y la envía al ‘agujero’. Allí otro guardián. Bueno, está acostumbrada a tenerlos.

Su nuevo guardián también protege. Ella se acostumbra. La mujer, encerrada, se encuentra en el nivel vagabundo –sección trabajo a tiempo parcial-; no hay estrellas, pero sí internet y tv por donde aparece un monstruo. Un monstruo como los de las películas, de esa clase, de los que alguien imagina para el disfrute o el entretenimiento o vernos de otra manera: el monstruo puede ser yo/tú.

Y este monstruo despertará recuerdos en la mujer, de quién es, desde el principio. Mientras, la estancia en el ‘agujero’ se hace más difícil porque el guardián aprieta más en su papel de guardián.

Decir cárcel significa también buscar una salida. De la cárcel. El primer paso, con el primer guardián, fue la autodestrucción, no el destruir a los demás, y cuando esto sucede, después, de forma no premeditada –sádica-, dice: “Lo siento mucho. Me arrepiento. No volverá a ocurrir” (El actual rey emérito de España también dijo estas palabras; ¿quién del Partido Popular implicado en casos de corrupción mal ejercicio de su cargo ha dicho algo parecido?).

Y la mujer actuará en consecuencia con esas palabras, porque recuerda quien es. Al hacerlo verá la verdadera naturaleza de sus guardianes y será plenamente consciente de dónde está. Pero ¿cómo vencer? ¿Cómo escapar? Entramos en el terreno de la épica. ¿Acaso no nos conmueven las huidas de la cárcel? Fugas que son victorias.

La imaginación aporta soluciones a esos cómos. Soluciones reales. La imaginación despierta ante las injusticias, ante toda forma de maldad. Salvo que seas un cabrón de nacimiento. Y los hay. Lo sabemos: no tienen imaginación, sólo putadas.

Esta es la historia de ‘Colossal’, la nueva película de Nacho Vigalondo. No será un éxito, pero hará gozar a quienquiera que la vea. Pocos y pocas son quienes escapan de la cárcel. Les hay. Y hay que estar atentos a ellos. Para no ser un cabrón, ni hundirte en la autodestrucción.

Hay un pequeño grupo de tatuadores/as que, conscientes del significado del tatuaje, tatúan con imaginación, transmitiendo con su trazo la existencia de la salida, de la victoria.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

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