Parece que a esta ciudad le cuesta sacudirse el polvo y el lodo que la han hecho oscura. No es fácil, es cierto, pero las intervenciones en el Pleno de aprobación inicial del Nuevo Plan General han sido tan lastimosas que pueden hacer pensar que en realidad es imposible. Con el Cristo presidiendo la sesión, la desfachatez, la ignorancia supina, el populismo, la indecencia, la estupidez, y fundamentalmente la creencia ciega de que somos idiotas (porque a lo mejor resulta que efectivamente lo somos) sería el titular real de ese Pleno, o por lo menos el titular más honesto. No hubo ni debate técnico ni debate político, no brilló el equipo de gobierno, pero la oposición puso de manifiesto su escandalosa insolvencia. El pasado día 24 se hizo más que evidente que nadie llevaba las tareas hechas y que ninguno se gana el sueldo que les pagamos. En definitiva, que ninguno merece estar ahí. Salvo el concejal de urbanismo, que levante la mano quien de todos nuestros elegidos se ha tomado la molestia de interesarse, de echar un vistazo, siquiera de lejos, a un documento trascendental para la ciudad. ¿No están además llenos de asesores? ¿Qué votan, entonces? ¿Qué aportan? Es preferible una oposición sin gobierno que un gobierno sin oposición. No mejoramos un ápice en calidad democrática. Sin una oposición solvente, institucionalizada y competitiva no hay democracia en serio.

¿Vamos a perder 4 años más, y los que vengan, enterrando lo que realmente es sustancial para todos en la proyección estratégica que supone un Plan General para la ciudad (la vivienda, la salud, el empleo, la justicia social, la educación, la industria, la pobreza, el medio ambiente...) con el soterramiento? Pues eso parece, da igual que se trate de churras o merinas, el mantra, venga o no a cuento, es el “soterramiento” y el instrumento electoral en que se ha convertido para manejar emociones y no debatir razones. Entre las sombras de la ciudad, que hay muchas, no es fácil compartir la idea de que la sombra del nuevo Plan General que se propone sea precisamente no mantener en los papeles el pasillo ferroviario soterrado. Diría que, por el contrario, se elimina una gran sombra que es la que ha levantado los verdaderos muros del abandono del otro lado de la vía durante décadas. La vía del tren no condiciona la localización de dotaciones, ni genera desigualdad, son las políticas municipales quienes lo hacen. El gran muro es mantener en los papeles lo imposible, haciendo imposible lo posible. El papel lo soporta todo, como los cuentos. Y realmente hubiera sido lo más fácil y rentable para ellos y también lo mas irresponsable; la gran estafa bis para las próximas décadas, al parecer, no tendría el riesgo electoral de que advirtió la federación de vecinos al gobierno municipal. Riesgo que, también al parecer, no tienen los auténticos protagonistas y responsables del NO, porque ellos tuvieron la “valentía” de poner en los papeles que en 2015 estaría funcionando el ferrocarril soterrado y la nueva estación de autobuses y de trenes, y los nuevos talleres y bla, bla, bla…

No deja de sorprenderme que entre los pro-soterramiento se utilicen en su defensa no más de 3 líneas de consignas que configuran el argumentario contra el Gobierno municipal. Entre ellas destaca el “agravio comparativo” invocando actuaciones ferroviarias en otros sitios como la Comunidad de Murcia y el País Vasco que dicen similares cuando en realidad no tienen ningún parecido con las actuaciones engendradas aquí por el Convenio de 2002. Para empezar en Murcia y en el País Vascos las negociaciones y los acuerdos se han llevado a cabo por los Gobiernos central y autonómicos, y yo no he visto que la Federación de vecinos, el PP municipal y la señora de Ciudadanos que sujeta a los Gobiernos de Herrera y de Rajoy les hayan hecho a estos reproche alguno. En Murcia , donde aún no ha llegado el AVE, se soterran los accesos y la nueva estación de El Carmen, el Ayuntamiento aporta 8 millones de euros; las actuaciones ferroviarias previstas en el Pais Vasco no soterran pasillos ferroviarios para la integración urbana, y la financiación de las actuaciones corre a cargo fundamentalmente del gobierno vasco a cuenta del “cupo”. Cualquier parecido con el caso de Valladolid es pura coincidencia. Y la única que hay es que los responsables de las decisiones son el Gobierno Central y el Gobierno Autonomico

¿Es responsable el actual gobierno municipal del fiasco? ¿Ha tenido siquiera la opción de “renunciar” a nada? Lo reprochable en este caso es que cuando estaban en la oposición no ejercieron debidamente el control de la acción de gobierno, y cuando tuvieron que gobernar se encontraron un cadáver lleno de deudas y oquedades cuya muerte había certificado hace tiempo el Grupo Fomento y el Gobierno autonómico, todos ellos del PP, pero “¡cachis!” se les había “olvidado” colgar la esquela. ¿El 75% - Gobierno central y Junta- dice categóricamente NO, y el “error histórico” es de quien no tiene ninguna posibilidad, ni capacidad de resucitar al muerto? Porque lo que tampoco está en el argumentario pro-soterramiento ni siquiera esbozado es cómo y cuándo. Y menos aún en qué consiste no rendirse. ¿En pregonar que el muerto está vivo? ¿En seguir al nuevo flautista de Hamelin, Señor Bermejo, que ni siquiera sabe tocar la flauta?. Nuestros adolescentes en los talleres “construir la ciudad” tienen otras demandas, ellos quieren El Mar. ¿Llamamos a Neptuno o a Bermejo?

Estaría bien que dejáramos fuera a todos los dioses, los colgados de la pared y los de la mitología griega. Sófocles, en una serie de tragedias, apeló a las crónicas de Tebas, el último lugar donde los dioses habían hecho celebraciones conjuntas con los mortales, porque generación tras generación, todo acababa en tragedia.

Solo tu puedes impedir que esto se acabe

Compártelo, apoya el proyecto

ÚltimoCero | Hazte cómplice HAZTE CÓMPLICE

No hay comentarios