Supongo que conocen el cuento de Luciano de Samosata, que Goethe convirtió en balada, Dukas en (magnífico) poema sinfónico y Disney en cortometraje que todos hemos visto muchas veces. Los dos escritores comparten el argumento. El Aprendiz ha aprendido tanto del mago como para conseguir que una escoba le sustituya en el transporte de cubos de agua, pero aún no sabe cómo pararla. Cuando el agua amenaza con anegar la casa, llama al Brujo, que detiene la inundación. El final en Goethe y en Luciano son diferentes. El alemán, un ilustrado que cree en la capacidad de los humanos de aprender de sus errores, concluye con el Brujo advirtiendo al Aprendiz que no vuelva a utilizar la magia hasta que no haya aprendido a dominarla. En Luciano, un escéptico radical, el Brujo se desvanece privándole de la posibilidad de aprender nada.

Como todos se imaginarán, el Aprendiz de quien quiero hablar es el Sr.Rajoy. Me adelanto a explicar por qué sólo él. Señalaré brevemente tres razones.

La primera es que si en el cuento hubiera dos aprendices que compiten hasta formar el averso, el cuento sería otro (que invito a escribir a quienes consideren mi relato “unilateral”).

La segunda es que creo que en “este lado del Ebro” nos toca criticar lo nuestro y en el otro lo suyo, por higiene intelectual, y, tal vez como germen de un posible entendimiento entre las dos orillas.

La tercera y más importante es que creo que no es lo mismo poner en marcha a la escoba, que, aprovechando que ya lo está, intentar que te barra la cocina. Tendría además dificultades para elegir el segundo aprendiz. ¿El Sr.Puigdemont, que llegó con la escoba ya activada, el Sr.Mas, desaparecido políticamente desde hace meses, la Sra. Forcadell o el Sr.Jonqueras, a quienes no cree que preocupe nada el aumento del número de escobas? El argumento se iba a complicar tanto que a su lado el del “Cuarteto de Alejandría” de Durrell iba a parecer un rompecabezas infantil.

Definitivamente el papel protagónico pertenece al Sr.Rajoy por derecho propio. Para el papel de escobas, la fiscalía y buena parte de la judicatura parecen los candidatos naturales, con mención especial en los títulos de crédito de los miembros del TC de la última década. Queda por asignar el papel de Brujo.

La primera idea es ¿Por qué no la Sra. Merkel? Pero pronto hay que desechar la idea. Ni parece fácil dotarla de aura esotérico ni el Aprendiz sería capaz de entender una palabra sus enseñanzas. Tras pensarlo mucho creo haber dado con el candidato ideal: don Pedro Arriola.

Conocido por la mayoría como el marido de la Sra.Villalobos es además, y sobre todo el gran consejero privado de los máximos dirigentes del PP desde antes del ascenso del Sr.Aznar a la presidencia del gobierno. En aquella primera legislatura del PP ejerce de persona de confianza del entonces presidente, que le encarga tareas tan delicadas como la de reunirse en Suiza con representantes del “Movimiento de Liberación Vasco” (el Sr.Aznar “dixit”). Es, sobre todo el gran diseñador del “viaje al centro” que tan buenos réditos electorales diera al PP en las elecciones de 2000.

En la segunda legislatura su papel se difumina. El discurso de tendencias y márgenes de error, de perfiles y respuestas a ellos de un sociólogo empirista y poco amigo de lo ideológico como es el Sr.Arriola conecta mal con el tono marcadamente hormonal del carácter del presidente , que, haciendo bueno el principio de que un idiota jamás se recupera de un éxito, se cree un estadista.

Su nueva persona de confianza es el Sr.Bardají, fundador del Grupo de Estudios Estratétigos ( una especie de variante autóctona de los “think tanks” neocons ), actual director ejecutivo de “Friends of Israel Iniciative” y responsable del área de política internacional en la FAES. Él es el autor intelectual del relato que lleva al Sr.Aznar a apoyar la invasión de Iraq en 2003 y, a la postre, al fracaso electoral en 2004.

Como en los cuentos, el Brujo desaparecido retorna. El nuevo aprendiz parece hecho a la medida del maestro. Es un señor de orden, conservador pero sin grandes inquietudes ideológicas, que, anacolutos aparte, da poco margen para titulares periodísticos; es decir: el sueño de un mago de las encuestas.

Para alejar el riesgo de un colapso del partido tras la inesperada derrota en 2004, sus dirigentes deciden mantener a sus bases permanentemente activas. Son los años de las manifestaciones contra la reforma de la ley del aborto, el matrimonio homosexual, la Educación para la Ciudadanía…y el nuevo Estatuto de Cataluña. Todo sirve para atacar al gobierno del Sr.Rodríguez Zapatero, salvo la situación económica que parece inmejorable. De las movilizaciones “populares” sólo las que tienen que ver con el País Vasco y Cataluña sobrepasan el marco estricto de los seguidores del cardenal Rouco. Cada vez más tranquila la situación en Euskadi, el “problema catalán” parece recuperar el papel que ya tuvo en este país en los siglos XIX y XX. No pasa esto desapercibido a nuestro Brujo, que hace entender bien a su nuevo aprendiz qué te da, y, sobre todo, que puede quitar a los otros el colocar uno u otro asunto en el centro de la escena política.

El problema catalán ahonda las diferencias entre nacionalistas y antinacionalistas en el PSC, enturbia las relaciones entre él y el PSOE, crea conflictos entre la mayoría de los “barones” y el “díscolo” Presidente, lastra las posibilidades de IU en Andalucía; en fin, que no tiene más que ventajas. Es fruto además del primer gobierno de centro izquierda que ha habido en este país: el tripartito catalán. Por impulso de éste, el parlamento catalán ha elaborado un proyecto de nuevo estatuto que el Sr.Rodríguez Zapatero se ha comprometido a apoyar, en la medida de sus fuerzas. Éstas no son tantas como para que su trámite en el parlamento español no se atasque. La solución se despeja cuando consigue pactar (a espaldas del tripartito catalán) un catálogo de recortes con el Sr.Mas (sí, sí, el futuro “impulsor de los proyectos secesionistas del insolidario nacionalismo catalán de derechas”), que dejan el texto severamente mutilado. Para echar sal en la herida el Sr.Guerra se jacta de “haberse cepillado el Estatut” en el Congreso (aunque de creer a don Alfonso hasta el descubrimiento de la penicilina sería obra suya). Todo parecía estar arreglado. Es decir: se había firmado un nuevo pacto entre élites que reeditaba los consensos González-Pujol (sí, sí el de Banca Catalana y el del 3%) de una década antes.

Pero para el PP en general y para el Sr.Rajoy en particular la solución no tiene nada de satisfactoria. Si renuncia al tema catalán ¿qué flanco le queda para atacar al gobierno? En entusiástica defensa de la unidad patria, sus bases reúnen más de cuatro millones de firmas contra el proyecto ya recortado que sale del trámite parlamentario. Nunca en este país se habían reunido más de un tercio de tal cifra para pedir un derecho propio. Las firmas ni siquiera pretender iniciar una Iniciativa Legislativa Popular. Son una simple demostración de los “españoles de verdad” contra los contagiables de separatismo.

No parece probable que la mera condición de “amigo de los catalanes” hubiera producido el ocaso política del Sr.Rodríguez Zapatero, si en auxilio del Sr.Rajoy no hubieran acudido los Lehmann Brothers. De haberlo sabido antes, es probable que don Mariano hubiera dejado el tema estatutario tranquilo. No creo que sea un representante significado del nacionalismo español. En otro contexto me lo imagino declarando beber una copa de cava mientras lee el Marca e incluso haber incorporado a sus lecturas la del Mundo Deportivo. Simplemente el problema catalán le permitía marcar el día a día político…sin hacer nada.

Ya presidente, descubre (o le descubren) que es como el bálsamo de Fierabrás. Sirve también para mover la silla de secretarios generales del PSOE (algo) indóciles reforzando en él el peso de los “barones”, marcar líneas rojas en sus relaciones con UP, tensar las relaciones de Podemos y sus aliados en las nacionalidades históricas. Además no tiene para el PP coste alguno, porque en Cataluña ya es un partido de extrema derecha y fuera de ella no quita votos de “derecha moderada”. Todas estas cosas y otras más se las explica muy bien el Sr.Arriola (¡que talento pedagógico el suyo) y aprende a gobernar con un en las encuestas y otro en el Sr.Guindos, es decir en el IBEX35. En realidad, como los lamas tibetanos tiene un tercer ojo oculto que mira a la Administración de Justicia en general y a los procesos en que están envueltos su partido y él en particular (los más escépticos creen que el supuesto tercer ojo es en realidad el Sr. Trillo-Figueroa).

Uno de los pocos hechos políticos que se atribuyen públicamente a don Pedro Arriola es la caída en desgracia del Sr.Ruiz Gallardón y el (afortunado ) entierro de su contrarreforma de la Ley de Interrupción del Embarazo. Se dice que en la reunión que el Sr. Arriola tiene con la ejecutiva del PP tras las elecciones europeas de 2014, aventura la posibilidad de que desenterrar el tema del aborto haya sido muy costoso electoralmente para dicho partido en los comicios.

El dato parece cierto pero el mecanismo causa-efecto que establece resulta chocante. Implícitamente reconoce que en los temas “ideológicos” los móviles del PP son los efectos electorales y no sus principios ni sus promesas electorales, que ciertamente incluían de manera destacada la mencionada contrarreforma. Otro tema distinto es subir el IVA o bajar las indemnizaciones de despido: hacer caso en eso a las encuestas sería “populismo”.

En fin, volviendo al cuento, el Aprendiz, entusiasmado con la magia sociográfica, decide dejar de baldear agua y esperar que la escoba judicial lo haga por él. Pronto se unen la policial y la mediática, lo que acelera el trasvase. “Cataluña” ha conseguido poner en marcha la tarea. Pero ¿cuál es el ensalmo para pararlo? El agua ha inundado ya la casa, ha arruinado los muebles y la ha hecho inhabitable.

A partir de aquí el cuento difiere de las dos versiones anteriores. En ellas el Aprendiz recurre al Brujo, que devuelve la casa a su estado original. En la nuestra no parece posible. No creo que el (millonario) contrato del Sr.Arriola con el PP incluya los milagros ¿A quién dirigirse entonces?

En los cuentos clásicos era con frecuencia el Rey el que sacaba a sus súbditos del atolladero. A la postre, algo mágico debe de tener para que todos le reconozcamos superior a nosotros desde su nacimiento. Pero por lo que parece tampoco el Rey sabe en este caso parar las escobas y sólo es ca paz de repetir las palabras inútiles del Aprendiz. Desaparecido el Brujo, perplejo el Aprendiz e impotente el Rey, éste es un cuento con final abierto.

 

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