Pasarelas y túneles en lugar de soterramiento. Intento ver cómo quedan esas pasarelas, serán de algún tipo ‘moderno diseño’, los túneles también pero por debajo sólo quedaría ‘diseño’. Lo otro es lo que se ve, por todos: las pasarelas. Sobre las vías estas, viejas como ellas solas, aunque pase un AVE, diseño moderno ferrocarilero. Tal vez sean más de ciudad de futuro los túneles. Su interior no túnel Labradores, atravesado en coche, como en esas películas euronorteamericanjapocoreanas.

Intuye uno cutrerío, this is España España, con diseño moderno o no. ¿Y el soterramiento aquel? Lo más moderno sería el costo, el dinero gastado, faraónico. También habrá dinero gastado, y empleos, con las pasarelas y túneles. Ahí se detendrá, hasta. En cambio con lo faraónico, el dinero avanzaría. Si haces un paseo malecón superavenida, habrá que amoldar al nuevo entorno los edificios y calles colindantes, habrá que tirar, remodelar, reordenar, edificar, levantar banzai. El cuento de la lechera, hasta ahí llega la imaginación de españoles –incluye Cataluña, de momento- como el anterior alcalde, la misma imaginación que la de sus camaradas de partido. Castilla y León es otra de las comunidades que está en la Gurtel, recuerda.

Dinero, mando, poder, su Constitución. Bitcoin, criptomoneda, ¿ya tenéis a un Bárcenas trabajando en ello?. Barcelona sin la agencia del medicamento. Es de Ada Colau, PotPodemos, la Barça. Mejor para unos y otros que Barcelona esté sin. Mal fario, Podemos-Colau, dirán, ¡bruja!

Soterramiento siempre fue: negocio, el resto era cháchara, la palabrería: Valladolid unida sin barreras sin esto y aquello Delicias Pajarillos Pilarica hermanados. ¿Y la ciudad cómo sería? Amor hermanado. Mientras, se hacían cuentas: revalorización del pisito, una tienda ahí, un negociotal allá. La ciudadanía vallisoletana imaginaba entre fatalismo y fatalismo.

Túneles y pasarelas, me suena a volver a los 80, cuando la cosa cambió por defunción del mando, como hacen algunos de la industria cultural ahora ¡y más atrás! Y ya ves cómo sigue la ciudad. El anterior alcalde lo convirtió todo en ¿cómo decía aquel? El paseo del acosador. Resentido o parecido sería en este caso. Sobre esa sombra se camina, se mueve la ciudadanía. Otro día más detalles del paseo ese.

Se nos proponen pasarelas que no podemos imaginar portadoras de visiones futuribles a lo peli americana ci-fi. Futureland (¿Valladolid?). Mejor los túneles. Y en coche ¿bicis? Un voto es voto, que pasen.

Pasarelas, al menos estaremos por encima del enlosetado este (sí, la tierra sigue debajo). Posibilidad de mirar el cielo más de cerca, en 360º, si se quiere si no las tapian con diseños. Esos cielos rojos que aparecen al amanecer o al atardecer, las nubes –¿ahora tocan las negras? lluvia lluvia lluvia-, si hay tiempo para detenerse mientras se cruza. ¿Con una terrazita gourmet chocolatería? Invoquemos a los hosteleros ¿o invocan ellos? ¡Otra ruta para turistas: casas molineras de la Pilarica, las viudas de las delicias, calles con nombres de pajarillos –oh, flamenco-; gentes típicas –me temo que serán de la casta rural, a estas alturas-, en sus países estos no lo tienen, salvo que sean turistas españoles; supongo que los catalanes ya habrán dejado de venir, se oía su lengua por las calles de Valladolid, sumándose a la árabe, china, rumanobúlgaroyugoslava, latina, africana, anglofrancoitalianoerasmus y otras que traen recuerdos, imágenes de otros lugares donde no sé tú, pero yo he estado muy bien. Fachadolid Valladolor términos de nativos; los no nativos residentes nos compadecen: si está bien la ciudad.

(No sé por qué tengo apuntada esta cita aquí, pero no me apetece borrarla: “A los HOMBRES se les enseña a disculparse por sus DEBILIDADES, a las MUJERES por sus CAPACIDADES.” Lois Wyse)

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