“Estudia a los ricos y poderosos, no a los pobres y desempoderados... Dejemos que los pobres se estudien solos. Ellos ya saben lo que falla en sus vidas, y si de verdad quieres ayudarles lo mejor que puedes hacer es proporcionarles más información sobre cómo operan sus opresores y como pueden esperar que funcionen en el futuro” [Susan Gerrge en: Cómo muere la otra mitad. Las verdaderas razones del hambre en el mundo (1976)].

A los que tienen, esta propuesta les parece injusta. Que los pobres se estudien solos … pero vamos ¡por favor! si los que tienen siempre han sabido que los que no tienen son unos insensatos, unos pobres desgraciados, demasiado ocupados con las cosas de la supervivencia y el paro como para ¡encima! obligarles a hacer los deberes en casa. No hay más que ver la leer el periódico. Ver las noticias. “que se estudien solos” dice la George…pero eso sería una crueldad y los que tienen podrán pecar de muchas cosas, pero de crueles no. No, en absoluto. Los que tienen saben de buena tinta que los que no tienen no tienen idea de lo que les conviene. Y para eso, precisamente, están ellos: para enseñarles lo que deben hacer y, sobre todo, lo que no.

¿Qué sentido tendría si no ésta elite mundial formada por empresarios, banqueros, oenegés, jefes de Estado e incluso estrellas de Hollywood (parte del lobby sionista) que haciendo un esfuerzo titánico y dejando de lado sus múltiples ocupaciones y problemas se reúnen en Davos con la única intención de solucionar la vida a los que no tienen y también – como de paso - arreglar cosillas como la “paridad” ,asunto inquietante ese que, por supuesto, no tiene nada que ver con los 250.000 millones de dólares que añadiría al PIB de Reino Unido; los 1,7 billones de dólares que añadiría a la economía de Estados Unidos; los 550.000 millones, que añadiría a la de Japón; los 320.000 millones, a la de Francia y 310.000 millones al PIB de Alemania, unas cifras – tal y como ven ustedes - que a nadie se le ocurriría despreciar ni ignorar - menos ahora - que las mujeres y los que no se están poniendo tan pesados diciendo que los que tienen viven vidas superficiales, triviales, mundanas, frívolas y vanas cuando lo que ocurre en realidad es que los envidian y en el fondo no pueden dejar de preguntarse si, en realidad, no serán ellos los culpables de todo lo que les pasa.

Y mientras los que no tienen contemplan el abismo gimiendo de angustia y desesperanza sin un solo minuto libre para estudiarse a ellos mismos, los que tienen están muy atareados viviendo su vida, trabajando, divirtiéndose, comiendo cigalas el día de Navidad, soplando velas en los cumpleaños y felicitándose el Año Nuevo con verdadera emoción.

Sí, los que tienen saben resistir, son optimistas (no como otros), maestros en los rituales que los protegen (Davos.) Para ellos, la palabra CRISIS es palabra de una lengua extraña que no tienen tiempo ni ganas de aprender. Los que tienen, suelen cantar en la ducha mientras maquinan nuevas formas de seguir pillando cacho. Conocen bien la fortaleza de espíritu y llevan consigo siempre el valor de sus convicciones. Los que tienen, ya digo, son optimistas y no se dejan aplastar por el peso del mundo. Ni por las incoherencias. Son recios y valerosos y siempre saben lo que se hacen a diferencia de los demás, que no tenemos ni idea.

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