Mausoleo de Ernesto Che Guevara en Santa Clara. FOTO: Gaspar Francés
Mausoleo de Ernesto Che Guevara en Santa Clara. FOTO: Gaspar Francés
Santa Clara, reposo del Che (Días 1 y 2)

Tras una primera toma de contacto con el país, emprendemos rumbo a Santa Clara, ciudad situada a 280 kilómetros de La Habana, donde reposan los restos de Ernesto Che Guevara desde el 8 de octubre de 1997, tras su asesinato el mismo día de 1967 en La Higuera (Bolivia).

En Santa Clara se levanta un impresionante conjunto escultórico en memoria del Che (Ernesto Guevara de la Serna, nacido en Rosario, Argentina, en 1928) pues la villa está intimamente vinculada al guerrillero, ya que allí el Ejército Rebelde libró una decisiva batalla el 29 de diciembre de 1958, que abriría las puertas de La Habana a la Revolución. Doce horas después de la toma de Santa Clara, el tirano Batista huía del país.

Pintada en un huerto de Santa Clara. FOTO: Gaspar Francés
Pintada en un huerto de Santa Clara. FOTO: Gaspar Francés

El Che, al frente de un reducido grupo (18 jóvenes), hizo descarrilar un tren blindado con 350 soldados del ejército de Fulgencio Batista. Un monumento, con vagones del convoy, la escavadora empleada en el descarrilamiento, etc., recrea la acción guerrillera en el lugar preciso donde tuvo lugar. Un poco más adelante se encuentra la Loma del Capiro, desde la que se coordinó el ataque al tren blindado y la liberación de Santa Clara, en cuya cima también hay otro monumento al Che.

Un veterano te ofrece, por primera vez y a pie de la vía de ferrocarril, la posibilidad de comprar billetes de 3 pesos cubanos con el rostro del Che o con su firma, emitidos cuando presidía el Banco Central de Cuba. La verdad es que prácticamente han desaparecido de la circulación y son objeto -uno más- de coleccionista.

Escultura "Ché y niño" de FOTO: Gaspar francés
Escultura "Che de los niños" de Casto Serrano Marroyo. FOTO: Gaspar francés

El 'Che de los niños'

No muy lejos de allí se encuentra la sede  del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba, en cuya entrada se erige la bella estatua conocida como el 'Che de los niños', realizada por Casto Serrano Marroyo (1958), de origen vasco que decidió "poner en sus brazos aquello a lo que él tuvo que renunciar".

La estatuta, que fue entregada en noviembre de 1998 a los responsables de la sede del PCC para su custodia, contiene otras pequeñas figurillas.  Para descubrir su significado, lo mejor es hablar con el conserje de la sede del PCC que amablemente facilita toda la información, que Casto Serrano dejó por escrito:

-La motocicleta en su pierna representa su viaje por Sudamérica con su amigo Granado, regalando ayuda física y moral y poniendo sus conocimientos médicos al servicio de los más desfavorecidos. Pero eso no es suficiente, el problema de Sudamérica es más profundo que una herida de lepra.

-Las figuras en sus brazos, el ascenso a las montañas del Escambray.

-En el bolsillo se representa un libro 'Don Quijote', que expresa su pasión por la lectura y el importante valor que otorga a la formación. El Quijote implica su idieario "un héroe con el que le gustaba compararse".

Interior de la sede del PCC. FOTO: gaspar Francés
Interior de la sede del PCC. FOTO: gaspar Francés

-En el otro bolsillo, el símbolo del infinito, dos niños recorren los latidos de su pensamiento lo que expresa según el autor: "En un camino infinito somos iguales, somos diferentes, en un mundo sin barreras da y recibe, vive y deja vivir".

-En el costado, una niña que le espera asomada en una ventana; en el otro costado, un niño piensa."En cada tiempo un lugar, en cada lugar su tiempo, el tiempo de un niño es breve y su lugar es jugar".

-El puro en su mano derecha representa el alivio que entretiene su asma.

-El pelo se representa en movimiento para dar una imagen divina y colgada en él, una pequeña hamaca que equivale a una habitual escena veraniega con nuestros hijos. Pero aquí es la realidad del hombre, el reconocimiento a su sacrificio, a su renuncia a la placentera situación familiar que cambió por una húmeda hamaca en la sierra de Bolivia.

-En su espalda, una foto de familia con una ranura en la que se puede de despositar anhelos e inquietudes.

-Al frente, saliendo de sus entrañas, hombres hermanados brazos con brazos en la unión, una marcha triunfal en La Habana.

-En su hombro, sobre una cabra, de nuevo el niño que fue y que, como la cabra, 'tira al monte boliviano'.

La escultura en Agosto de 2016. FOTO: Gaspar Francés
La escultura en Agosto de 2016. FOTO: Gaspar Francés

-En su rostro, preocupación y esperanza, y la fuerza de su espíritu.

-En su paso, y hacia la victoria siempre, la energía renovada que le da el saber que el niño que porta en brazos tiene la libertad en su mano.

A estas interpretaciones, el imaginario popular del pueblo villaclareño ha agregado sentidos nuevos. El autor de la escultura desveló que el niño que porta el Che en brazos es la representación de su propio hijo Andrés cuando tenía 3 años, y que con la obra pretendió hacer "un reconocimiento a los valores humanos, un homenaje a la honradez, a la honestidad. Las figuras infantiles son recurrentes, representan la ilusión, la inocencia, la esperanza".

"Por lo general", añade, " los niños se muestran desnudos como expresión del desapego del Che a los intereses materIales, así también debe crecer el Hombre Nuevo".

Vista de Santa Clara, al fondo el Mausoleo del Che. FOTO: gaspar Francés
Vista de Santa Clara, al fondo el Mausoleo del Che. FOTO: gaspar Francés

Lugar de peregrinación

No todos los que visitan Cuba saben de la existencia del 'Che de los niños', pero sí del Memorial  levantado a unos 2 kilómetros del centro de Santa Clara, lugar de peregrinación obligada. En agosto de 2017, se estimaba que más de 4,5 millones de personas lo habían visitado desde que llegaron sus restos.  La cifra sigue creciendo y no siempre lo más grande es lo más hermoso, aunque en esta ocasión el impresionante monumento sobrecoge no solo por sus dimensiones.

Llegamos en coche de caballos, tomado frente a la catedral, en la calle Marta Abreu, fillántropa nacida en Santa Clara. El traslado cuesta 2 pesos cubanos por persona. Del resto de pasajeros, otras cuatro personas, ninguna se dirigía a rendir homenaje al Che y continuaron camino a sus quehaceres sin cruzar palabra con los turistas, que se apean en la nueva avenida denominada Avenida de los Desfiles, la cual se prolonga más allá de la calle Rafeal Tristá y se extiende hasta la Circunvalación y Avenida de los Caneyes donde esbeltas palmeras se cibrean.

El memorial fue proyectado por el arquitecto Jorge Cao Campos y el escultor José de Lázaro Bencomo (Delarra) y está integrado por la Plaza del Che, mide 17.556 m2 y tiene una capacidad para 80 mil personas. Al final de la misma, dos fuentes simbolizan la estrella del grado de Comandante del Che. Esta plaza está concebida  para actividades político culturales y es también lugar de paseos y descanso de los santaclareños. El área central es de terrazo rojo, blanco y negro. La Tribuna, con una extensión de 2 mil metros cuadrados tiene capacidad para 900 personas. La componen además otros elementos"que ofrecen sobriedad y fortaleza al conjunto monumental". 

Escultura de José de Lázaro Bencomo. FOTO: gaspar Francés
Escultura de José de Lázaro Bencomo. FOTO: gaspar Francés

La escultura: "Obra de José de Lázaro Bencomo (Delarra), está compuesta por la estatua en bronce del Comandante Che Guevara que se levanta sobre un pedestal de 16 metros de alto, (de ellos 10 metros visibles, tapizados en piedra y 6 metros en la planta baja, tapizados en marmol verde). La estatua mide 6,80 metros y pesa 20 toneladas. Está orientada hacia el Sur, mirando hacia la loma de San Juan en la serranía del Escambray así como a la América del Sur. La figura del Che está en movimiento, con su uniforme guerrillero, su brazo enyesado tal y como aconteció su entrada a Santa Clara, y su fusil M-2".

El Mural: "De 108 metros cuadrados, realizado en hormigón, arena sílice y cemento blanco. Se observan en el relieve distintas etapas de la lucha en la sierra Maestra, de Fidel, Camilo, el Che, la invasión de las columnas 2 y 8 al oocidente del país, el Che en el Escambray y finalmente la Batalla de Santa Clara, la toma del cuartel 31, el descarrilamiento del tren blindado y la figura del Che como símbolo de la ciudad leberada. 3. Las Jardineras de 6 y 2 metros de alto son una ofrenda floral permanente al Che. En la mayor está el texto de la Carta de Despedida del Che a Fidel".

"...En una revolución se triunfa o se muere..."

El Museo: "Proyectado por la arquitecta Blanca Blanca Hernández Guivernau. Se encuentra en la planta baja del complejo, y tiene un área de 391 metros cuadrados. Aquí, por medio de imágenes, fotos, objetos y documentos, se muestran diferentes etapas de la vida del Che, desde su nacimiento y desarrollo como niño, hasta el hombre, que con el tiempo se convertiría en símbolo de estas generaciones.  La museografía estuvo a cargo del arquitecto José Ramón Linares Ferrera, Especialista Principal de Museografía del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y la museología fue responsabilidad de los especialistas del Museo de la Revolución y del Museo Comandante Ernesto Che Guevara".  El interesante museo reúne además objetos personales de los compañeros que lucharon contra la dictadura militar con el Che en Bolivia, donde utilizó los nombres de guerra de Ramón oFernando.

Junto a la enorme escultura hay una cripta en la que se encuentran los resto del Che y las lápidas de sus guerrilleros abatidos en combates o emboscadas en La Higuera, Río Grande, la quebrada del Yuro... o asesinados con posterioridad. Se trata de: Bunke Bider, Haydée Tamara (Tania); argentina. Acuña Nuñez, Juan Vitalio (Joaquín o Vilo); cubano. Coello, Carlos (Tuma o Tumaini), cubano. Concepción de la Pedraja, Octavio de la Moro  (Morogoro, Muganga o Médico); cubano. Fernández Montes de Oca, Alberto (Pancho o Pachungo); cubano. Hernández Osorio, Manuel (Miguel o Manuel); cubano. Machín Hoed de Beche, Gustavo (Alejandro), cubano. Martínez Tamayo, José María (Ricardo, Chinche o Papi); cubano. Martínez Tamayo, René (Arturo); cubano. Pantoja Tamayo, Orlando (Antonio u Olo); cubano. Reyes Rodríguez, Eliseo (Rolando o San Luis); cubano. Reyes Zayas, Israel (Braulio); cubano. Sánchez Díaz, Antonio (Marcos o Pinares); cubano. Suárez Gayol, Jesús (Félix o el Rubio); cubano. Adriazola Veizaga, David (Darío); boliviano. Aquino Quispe, Apolinar (Apolinar, Apolinario o Polo); boliviano. Aquino Tudela, Serapio (Serapio o Serafín); boliviano. Arana Campero, Jaime (Chapaco o Luis); boliviano.  Arencibia Ayala, Walter (Walter); boliviano. Condori Varga, Casildo (Víctor); boliviano. Coronado Córdova, Benjamín (Benjamín); boliviano. Cuba Sanabria, Simeón (Willi, Willy, Wily o Wyly); boliviano. Guevara Rodríguez, Moisés (Guevara o Moisés); boliviano. Gutiérrez Arcaya, Mario (Julio): boliviano. Huanca Flores, Francisco (Pablo o Pablito); boliviano. Jiménez Tardío, Antonio (Pedro o Pan Divino): boliviano. Maymura Hurtado, Freddy (Ernesto o Médico); boliviano. Méndez Krone, Julio Luis (Ñato); boliviano. Peredo Leigue, Guido Álvaro (Inti); boliviano. Peredo Leogue, Roberto (Coco); boliviano. Quispaya Choque, Raúl (Raúl); boliviano. Reinaga Gordillo, Aniceto (Aniceto); boliviano. Vaca Marchetti, Lorgio (Carlos); boliviano. Vázquez Viaña, Jorge (Bigotes, Bigote, el Loro o Jorge); boliviano. Chang-Navarro Lévano, Juan Pablo (Chino o el Chino); peruano. Negro o Médico; peruano. Galván Hidalgo, Lucio Edilberto (Eustaquio); peruano.

Todos los nichos idénticos,  están realizados en cerámica y tienen una flor.

Hotel "Santa Clara Libre" con los impactos en su fachada. FOTO: Gaspar Francés
Hotel "Santa Clara Libre" con los impactos en su fachada. FOTO: Gaspar Francés

Respeto

El acceso a la cripta se realiza en reducidísimos grupos y en su interior están prohibidas las fotogafías.  Entre los que hacen cola para entrar: grupos de escolares uniformados, turistas y militares vestidos de verde oliva. Todos en absoluto silencio.

En el exterior, el 'Jardín de las tumbas', más de dos centenares de nichos en hileras, para los restos de otros tantos combatientes de Las Villas, frente a una llama eterna.

Para entrar al Museo y a la cripta hay que pagar. Los bolsos deben dejarse en un ropero, junto a una detallada maqueta de Sierra Maestra y el campamento de los rebeldes.

El regreso a la ciudad, impresionados por el monumento y el espacio en el que ha sido erigido, lo realizamos a pie para ver con más detalle los murales -tipo tiras de cómic- contra la política de Norteamérica, que se encuentran en la Carretera Central.

Lo único que desentona en la ciudad es el Hotel Santa Clara Libre, que conserva en su fachada los impactos de la liberación de la ciudad por el Che, con un muy deficiente estado de conservación y servicio. 

Avenida Liberación de Santa Clara. FOTO: Gaspar Francés
Avenida Liberación de Santa Clara. FOTO: Gaspar Francés

Mercado negro

También agreden las chabolas a modo de infames favelas brasileiras en una ladera muy cerquita del espacio donde se encuentra el Memorial, visibles desde la carretera, por la que llegamos a la villa en un taxi no oficial que, en un momento determinado del trayecto ( de unas 3 horas), abandonó sorpresivamente la llamada autopista central en la provincia de Mayabeque. En un punto próximo a un desvío a San Nicolas de Bari se adentró por una trocha unos metros hasta un bohío del que salió un individuo bidón de combustible y embudo en mano.

"Hay que abaratar los costes", dijo el 'taxista', ante la incredulidad de los viajeros.

Por la noche, cena en el Florida Center, en la calle Maestra Nicolasa, número 56; entre Colón y Maceo, con una buena cocina y carta de vinos -con referencias a la D.O. de Toro-, que se degustan en un maravilloso patio.

Abandonamos Santa Clara con una ligera lluvia que se agradece, recordando la canción dedicada al Comandante Che Guevara:

'Cuando todo Santa Clara, Se despierta para verte.
Aquí se queda la clara,  La entrañable transparencia
De tu querida presencia, 
Comandante Che Guevara'. 

Por territorio cubano

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