España España,

bandera bandera

Inicio de la himno-canción de Tony Lomba. Momento emocionante en ‘Rey gitano’, la peli de Juanma Bajo Ulloa, cuando suena.

España. Sólo la veo como algo parecido a una entidad cuando pienso en el flamenco.

Y en los toros.

“La música popular como manifestación espontánea de un alma colectiva siempre es función exponencial del pueblo que la expresa”, dicen Carlos y Pedro Caba Landa en el libro, ‘Andalucía, su comunismo y su cante jondo’, publicado en 1933, reeditado en 1988 y 2008, este año ya con la especificación de “libertario”, el comunismo del que tratan, el anarquismo, esa idea-acción que prendió como en ningún otro país en éste, y Andalucía fue una de las zonas donde mejor sintonizó, al igual que el pueblo gitano, que detuvo su viaje aquí: “Una oscura simpatía debió de hallar el pueblo gitano en el andaluz, para incorporarse en urgente metabolismo a su espíritu”.

“Andalucía es España”, vienen a resumir los hermanos Caba Landa sobre qué y, lo más interesante, donde está España. Está en un sentimiento común, que donde se hace más visible, más expresivo es en Andalucía: “Hay en la pena andaluza un sentimiento metafísico de verse fatalmente engranado en la máquina del Universo cuyo mecanismo rige una incógnita voluntad quieta y terrible (…) Hay en la pena andaluza un sentimiento de solidaridad por el dolor, pero no de dolor étnico o religioso como en el hebreo o el gitano, sino solidaridad universal con todos los que sufren, los hambrientos, los desesperados, los perseguidos por la justicia, los envilecidos de todas las latitudes. Y aunque el que canta alude con frecuencia a sus penas personales, canta seguro de la comunión laica en ellas de todos los que escuchan”.

“’Los sentimientos son pensamientos en conmoción’, decía Unamuno; al contrario de lo que pensaba y decía Goethe”, escribe José Bergamín en ‘La música callada del toreo’.

‘Este maldito país / Es-pa-ña’, que cantara Eskorbuto, parece llevar la contraria o señalar que hay otra forma (tal vez para ir a mismo lugar), a los otros.

 

Manuel Márquez el Zapatero, en IX Jornadas Flamencas ‘Ciudad de Valladolid’. Fotografía: Gerardo Sanz
Manuel Márquez el Zapatero, en IX Jornadas Flamencas ‘Ciudad de Valladolid’. Fotografía: Gerardo Sanz

“Les penseurs du XVIIIème siècle, Rousseau compris, théorisent une musique en tant qu’elle cherche à émouvoir l’autre. Or le flamenco, esthétiquement, ne s’adresse pas à l’autre. La voix ne cherche pas à plaire ou à être reçue : elle part de l’intériorité du chanteur et, sans transformation préalable, se donne, brute, comme si le son, pourtant extérieur, n’était encore qu’intérieur. Ainsi, selon Georges Didi-Huberman, le flamenco ne s’intéresse pas à la question du paraître : le chanteur ne se voit pas paraître, il ne sait qu’apparaître, en même temps que son chant, d’où son grain de voix brut (Cholé Paola Houillon, en su tesis ‘Le flamenco: vitalité et limites de la pensé de Jean-Jacques Rousseau’).

Viene a decir que a diferencia de la idea dominante de que la música debe pensarse-hacerse para emocionar al otro, el flamenco no se dirige al otro. No busca agradar ni ser recibido, se da en bruto, su sonido está en el interior no en el exterior; el cantaor no se ve a sí mismo, no sabe más que aparecer al mismo tiempo que su cante.

Individualismo, añádase a los fragmentos anteriores.

Veamos el toreo como El teatro. Veámoslo como una reacción a este arte. Porque le faltaba lo realverdaderonatural (o porque fue prohibido por un rey o porque el español es “falto de imaginación”, que decía Dionisio Ridruejo…); la sangre no sería de mentirijillas en el drama, tragedia o comedia que resultara de una representación donde los actos son suertes, lo simbólico es -está en- el desnudo y geométrico escenario/vestuario; la emoción, cruda; la palabra, silencio, y el sentido o significado de todo lo dará el torero con su faena (distingue Bergamín entre toreros, los que hacen arte, y lidiadores, los que no, siendo estos los que dan la razón a antitaurinos en sus quejas sobre crueldad).

“España España

Bandera Bandera”

(un recordatorio para quienes mantienen las banderas colgadas de los balcones: hay que lavarlas de vez en cuando, y más en la ciudad con la polución; y ya son meses ahí).

Nota: El titular, salvo lo de España, es de la rock hepática banda Higadillos, cuántos buenos momentos (me) distéis.

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