Este jueves 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer trabajadora, es un Día Grande, es un Día Inmenso, es un Día para ocupar las calles y parar los tajos, y es un Día de Celebración: primera huelga feminista, protagonizada por las mujeres con carácter internacional; primera huelga general laboral en las españas tras 6 años de inacción sindical; primera huelga social que involucra consumo, inmigración y cuidados; primera huelga transversal centrada en la igualdad -real- de hombres y mujeres.

¿Qué mejor oportunidad para dar un vuelco a los valores y sinrazones del capitalismo que parar todas las personas trabajadoras y detener durante 24 horas sus beneficios? ¿Qué indomable oportunidad aprovechar este 8 de marzo, y otros muchos 8 de marzo, para instituir la huelga general feminista contra el machismo y el milenario ninguneo a las mujeres? ¿Qué maravillosa posibilidad la de los hombres para mostrar su más osada solidaridad y sus máximos anhelos de igualdad y libertad que acompañar activamente, en segundo plano, a las mujeres en su lucha por sus derechos, su dignidad y contra las violencias múltiples que sufren?

Frente al lánguido adormecimiento del movimiento obrero, amparado por unas lamentables burocracias sindicales, es sin duda una ráfaga de aire límpido la huelga general del 8 de marzo. Pero son estas misma burocracias sindicales las que han decidido, en su permanente alianza con el capital y el estado machistas, hacer esquirolaje a la huelga feminista con su ridículo paro simbólico de 2 horas. Síntoma inequívoco de su pactismo vergonzante y de su desconfianza pueril a todo movimiento, en este caso el feminista, que no se contenta con gestos vacuos de buenismo de pacotilla. No quieren darse cuenta que están ya colocados en el reverso de la historia, en ese lado donde los avances y luchas sociales y laborales irán inexorablemente en su contra.

Que los medios del capital y del estado cumplan su función narcótica para con las personas desposeídas, las llamadas a secundar la huelga general feminista, es medianamente comprensible. Pero que ciertos partidos políticos y sindicatos, supuestos baluartes de la ‘no-izquierda’ institucional, hagan una patética campaña contra la huelga general dice mucho de qué lado andan, pero sobre todo es un indicador de lo mal que les sienta la unión del sindicalismo combativo de mujeres con el feminismo de base, organizaciones obreras y colectivos feministas que son las indudables protagonistas de la convocatoria de huelga de 24 horas este 8 de marzo.

Puede que esta primera huelga general feminista no sea muy exitosa, o quizás sí, pero ya está siendo una huelga victoriosa. La primera victoria es la propia convocatoria contra vientos y mareas del feminismo burgués, de las élites políticas y sindicales retrógradas. La segunda victoria es la extensa autoorganización (social, estudiantil, sindical-laboral) de las mujeres en todas las latitudes para promoverla y organizarla. La tercera victoria es estar en la calle y en boca de muchas y muchos, a pesar de ciertos episodios de represión (La policía requisa los carteles de CNT para la huelga del 8M en Valladolid) o de imposición institucional (La Junta impone sin acuerdo los servicios mínimos de la huelga de 24h el 8M). La cuarta victoria es el positivo revulsivo de conciencias y reflexiones que suscita, sobre todo entre los hombres. Y la quinta victoria la observaremos el próximo 8 de marzo.

Paremos todas y todos este 8 de marzo. Y todos además encarguémonos de los cuidados, claro.

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