“Me enfrenté con ellos dos o tres veces. Había allí un hombre llamado Harrigan que tenía su sistema de hacer las cosas. Y yo le hice cambiar de sistema. Hay mucha gente, Dutch, que no aguanta que se les demuestre que se equivocan..” ( Grupo Salvaje, Sam Peckinpah)

Empecé escribiendo en este blog de cine, con incursiones en otros campos de la cultura, la filosofía, la sátira política y siempre desde postulados republicanos que defienden los ideales ilustrados. Nunca he concebido la distinción entre izquierda y derecha como una pura metáfora espacial, sino como algo sustantivo vinculado a una serie de valores. Nunca he simpatizado con lo que algunos llaman izquierda “Feng Shui”, para mí más un producto del descreímiento posmoderno que una fuerza social transformadora, y siempre desde una óptica en la que primara el análisis, el respeto y sin caer en el insulto o en la guerra de posiciones. Mi posición han sido siempre la de la heterodoxia. Cuestionando en la medida de mis posibilidad y aptitudes el por qué de las cosas. Jamás me he servido del insulto para buscar lectores, algo tan habitual en el periodismo de la era de la posverdad. Tampoco he buscado el acomodo en el posicionamiento más aceptado (véase lo que he dicho sobre el llamado conflicto catalán). Respecto de ciertos temas candentes como el feminismo o el animalismo he optado por la epoche escéptica o suspensión del juicio. Feminismos hay muchos, algunos me parecen más sólidamente fundados (el feminismo de la diferencia ), a otros los veo demasiado escorados al posmodernismo nihilista nieztscheano y al foucaultismo más extremo. Respecto del animalismo es un movimiento social pujante y una ideología en franco avance. Conocía muchos de sus planteamientos teóricos (Tom Reagan,Peter Singer...) y sólo recientemente he tenido, por avatares de mi vida personal, de conocerlo más de cerca y formarme un juicio más certero al respecto. “Caute” que decía el lema Spinoziano.

Nunca hubiera escrito aquí si Joaquín Robledo no me hubiera dado la oportunidad de colaborar con él en su programa autogestionado de radio, “Mejor póngame un café”, lo que me permitió conocer a los dos impulsores de este proyecto Germán Vivas y Fernando Valiño, los cuales me invitaron a abrir este blog, desde el que me han dejado escribir sobre aquellas cosas que antes mencionaba. Ultimocero me ha permitido conocer a gente fantástica, como Miguel Ángel Galguera, tan buen escritor como entrañable amigo con el que compartir tantos cafés hablando de lo divino y lo humano, a José Manuel Gándara, cuya alma de poeta está presente en cada línea que escribe en su muy recomendable blog, a Benito Carracedo, cuyos posts me hacen reir y pensar tanto, al erudito Tomás Guillén cuyos escritos siempre tienen ese resabio del viejo y buen profesor que todos tuvimos alguna vez o al cinéfilo Miguel Ángel Martín Maestro del que tanto siempre se aprende en los vericuetos del séptimo arte.

últimoCero también me ha permitido cubrir festivales de cine, principalmente Seminci con cuya derivada banal y provinciana nunca he estado de acuerdo. Cuanto me hubiera gustado que ultimocero hubiera existido en aquellos tiempos en que Seminci no era una estadística de no sé qué observatorio, sino el único festival de cine de autor con letras mayúsculas.

últimoCero es un proyecto de periodismo independiente pero con posicionamiento ideológico. Entre las cosas destacables de este proyecto destacaría dos que me parece han definido este proyecto desde sus inicios: La primera volver a ese género periodístico en vías de extinción que es el periodismo de investigación, que tampoco gusta a los políticos (cosa previsible) y lamentablemente a los lectores tampoco (que no valoran el esfuerzo económico que ello supone). La segunda, que a mi me atañe más, es el optar por la crítica cultural seria e independiente. En pocos medios generalistas, y en no pocos supuestos medios especializados, se encuentran reseñas de la calidad y la independencia que se pueden leer aquí. La superficialidad y la banalidad, cuando no la mera cutrería campan a sus anchas, en esos diarios que se autodenominan “señeros”.

Tampoco me quiero olvidar de muchos amig@s que he hecho gracias a este proyecto. Especialmente Dani García, un animal político de las calles y de las plazas y no de los palcos y de los canapés. La odisea del otrora secretario del partido “deL cambio” es el perfecto epítome de la situación actual. Políticos de verdad fuera de las instituciones. Adláteres de los poderosos viviendo de las instituciones.

A los que molesté con lo que escribí, también les agradezco, pues posiblemente de no haberlo hecho, el preocupado ahora sería yo, por no haber sido libre.

Hasta siempre.

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