Obviamente toda persona o colectivo tiene el derecho a reivindicar su memoria, e incluso hacerlo a través de un relato que le favorezca. Pero desde un punto de vista progresista no parece legítimo que ese ejercicio vaya asociado a un intento de ninguneo de otros colectivos o personas, también militantes, que además de tener una actividad en la época referida, siguieron y siguen actuando de forma reconocida y reconocible en el movimiento popular de esta ciudad.

No somos proclives a dedicar nuestras energías para recordar la presencia propia en la luchas sociales y políticas. Preferimos dedicarlas a aportar a las actuales o planificar las futuras. Pero hay que reconocer que “el relato” tiene su importancia y en los tiempos que vivimos, de severísima crisis del Régimen del 78, especialmente.

Es por ello que escribimos esta carta, y lo hacemos a la luz de la lectura de la información que aparece en “últimoCero” el día 7 de abril con el título “'El Garbanzo Negro', nacido con el punk, abre las Jornadas Memorias Militantes de Valladolid”. Esta información dice textualmente en su tercer párrafo: «"Los partido a la izquierda del PC", se añadió, "han volcado sus esfuerzos en hacerse respetables y parlamentarios y tras su fracaso, se mueven en el debate. Unos se hacen nacionalistas, otros siguen rondando la agonía del PC, otros se disuelven. Son los años en qe por otra parte surge con fuerza la lucha antimilitarista y continúa el movimiento ecologista. En nuestra ciudad se mantienen grupos autónomos y de acción, aunque su incidencia es reducida"» (se respeta la literalidad del párrafo, incluidas las erratas).

No parece difícil concluir que la expresión "unos se hacen nacionalistas" se refiere al proceso de constitución de la UPC, organización que  a su vez sería motor principal en la conformación, en el año 2000, de Izquierda Castellana.

No hubiéramos escrito esta carta si los cronistas-apologetas del Garbanzo Negro no hubieran entrado a hacer semejante tipo de consideraciones sobre los orígenes de nuestro movimiento político, sobre el inicio del proceso de construcción de un proyecto rupturista en Castilla, pero las consideraciones realizadas nos obligan a escribir  esta carta.

En primer lugar cabe aclarar que si los que conformábamos el núcleo militante principal del Movimiento Comunista en Castilla y León nos decidimos a impulsar la UPC, fue porque no compartíamos el análisis que se hacía desde los partidos estatales de la llamada izquierda revolucionaria de la época y que el relator del Garbanzo Negro describe cómo:  “desmovilización obrera” o “desencanto”. Fue precisamente por no compartir esa visión tal como la trasladaban las fuerzas políticas y sociales entregadas a la tarea de consolidar el proceso de la llamada Reforma y, por supuesto, todo su aparato mediático. Análisis que por cierto no parece cuestionarse desde l@s autores de la reflexión recogida en últimoCero. En nuestra opinión esa desmovilización era consecuencia de una política muy activa del conjunto de los agentes al servicio del Sistema, para conseguir la consolidación de la Transición.

En absoluto era la evolución propia del movimiento popular. Y esa convicción la obtuvimos de la estricta observación de la realidad: en Galicia y en Euskal Herria, en donde había fuerzas políticas y sociales que se oponían nítidamente al proyecto de Reforma y que además supieron construir un proyecto alternativo, el movimiento popular no sólo no tuvo un reflujo sino que vivió un importantísimo ascenso y además con un claro contenido político rupturista. Obviamente la teoría y la praxis de las izquierdas soberanistas y rupturistas de estos Pueblos del Estado español fueron una importantísima referencia en aquel momento. Pero si algo también dejaba claro la experiencia de la época es que cada Pueblo tiene que construir su propio proyecto emancipador, en la teoría y en la praxis.

Con esos mimbres y algunos otros se construyó la UPC. Pero ese proceso de construcción teórico no sólo no supuso el abandono de la actividad práctica, sino que por el contrario la redobló. Y para realizar un sintético relato de ella no vamos a utilizar nuestra propia memoria histórica, que puede estar sometida a importantes sesgos, sino que vamos a recurrir a la hemeroteca, que a veces parece tener más conexiones con la realidad que algunos relatos. Las actividades en las que se colaboraba desde la UPC o el núcleo militante que la gestó tuvieron un eco en la realidad social y mediática de la época, a pesar del tremendo sectarismo de los medios de comunicación del Sistema.

A raíz del Golpe de Estado del 23-F de 1981, el núcleo militante que posteriormente (hacia los años 1984-1985) constituiría la UPC, conjuntamente con otros much@s activistas, impulsó las I Jornadas Antifascistas cuyo acto principal se realizó en el gimnasio del Polideportivo de Huerta del Rey, con la asistencia de más de 1.000 personas.

En el año 1982 se realizarían las II Jornadas Antifascistas en el polideportivo de Rondilla con la participación de Federica Monsteny. En ambas actividades estuvo presente Doris Benegas.

En el año 1981 y siguientes, la tragedia por el envenenamiento del aceite de colza adulterado, afectó a más de un millar de personas en la ciudad, esencialmente en los barrios obreros, sobre todo en Pajarillos, con el resultado de más de 100 muertos-asesinados. La movilizaciones de l@s afectad@s eran permanentes.  Doris además de como activista, como abogada defensora de los afectados y afectadas, estaba en estas movilizaciones de forma sistemática, y a su vez, l@s afectad@s en algunas de las que convocábamos l@s que nos habíamos hecho “nacionalistas”, tal es el caso de los Villalares.(31 -3- 1987 ABC:  Crispación a incidentes al inicio del juicio de la Coza ABC 31 de marzo de 1987).

En el año 1983, trece mujeres fueron juzgadas en Valladolid acusadas de haber abortado. Hubo importantes movilizaciones por su absolución y por el reconocimiento del derecho al aborto, muchas mujeres recuerdan esa lucha. Doris, una de las activistas más significadas en esa evolución “al nacionalismo” de la izquierda revolucionaria en Valladolid, ahí estaba: como activista, como feminista y, ¿cómo no?, como abogada (.20-6-1983 El País: 13 mujeres serán juzgadas hoy en Valladolid acusadas de aborto para salvar el honor).

En el año 1984, con motivo de la celebración del día de las Fuerzas Armadas en Valladolid, se puso en pie en nuestra ciudad un amplio y unitario movimiento en contra de la celebración de tal evento. Durante semanas hubo numerosas actividades contundentemente reprimidas (27 - 5- 1984 El País: La celebración del Día de las Fuerzas Armadas coincide con la proliferación de polémicas sobre la OTAN y el pacifismo ) que concluyeron con la celebración de un acto lúdico en la Fuente del Sol, el mismo día del desfile, en el que participaron millares de personas. Carolo, un militante del núcleo que impulso la UPC y hoy militante de IzCa, fue el encargado de leer el manifiesto en ese acto.( La Vanguardia 28 – 5 – 1984: Día de las fuerzas armadas.).

A partir del año 1984 la actuación de los GAL se intensifica y extiende. La UPC que se constituye formalmente en esa época, por supuesto no solo no se disuelve, sino que edita y distribuye por las calles de Valladolid y otras ciudades castellanas un cartel con el siguiente texto: “La policía tortura y asesina con la complicidad del Gobierno”. Tres personas de la UPC, entre las que estaba Doris Benegas y  el que suscribe este escrito, fuimos juzgados por injurias a la policía y, por cierto, finalmente absuelt@s.(17- 3- 90 ABC: Absuelta la hermana de Benegas) y (DORIS BENEGAS - NOTICIAS PRENSA.pdf / hojas 1 y 2).

En el año 1986, la UPC valora que la conmemoración de Villalar se está degradando absolutamente de una forma planificada e intencionada,  para que pierda todo su carácter comunero y reivindicativo. Se hace un llamamiento a recuperar tal espíritu en el Villalar de ese año 1986, y así ocurre. Esto es recogido, por supuesto a su manera, por la prensa del Régimen que en los siguientes años, muy a su pesar, refleja la recuperación de las raíces de la celebración del 23 de abril. (VILLALAR - NOTICIAS PRENSA.pdf)

En la década de los 80, Doris Benegas y otros militantes de la UPC fueron procesados por injurias al Jefe del Estado, Juan Carlos I (DORIS BENEGAS - NOTICIAS PRENSA.pdf / hojas del 3 al 10)

Según el relato que se hizo en el acto de referencia nada de esto existió, o no merece la consideración de actividad militante. Se ignora la memoria de una luchadora ejemplar como fue Doris, ¡que le vamos a hacer!

En cualquier caso para ampliar la información sobre los movimientos sociales en la década de los ochenta en Valladolid se puede consultar el libro "Doris Benegas una luchadora del Pueblo", editado por últimoCero.

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