Tras casi 50 años de ejercicio profesional -los 5 últimos en últimoCero- considero llegado el momento de decir adiós al "oficio más hermoso del mundo", en palabras de mi admirado José Martí Gómez.

Es una decisión que nunca creí que fuera a tomar y menos hacerla publica porque soy de los que están convencidos de que uno, si es periodista de verdad, lo es a tiempo completo durante toda la vida y cuanto menos protagonismos, mucho mejor.

Aunque el periodismo murió hace tiempo -"el día en el que en las redacciones se sustituyeron las botellas de whisky por botellas de agua", de nuevo José Martí Gómez-, nunca la libertad de expresión y el derecho a la información han estado tan amenazados como en la actualidad. De ahí el convencimiento de que la existencia de medios como últimoCero -republicano y de izquierda- son imprescindibles.

Estoy también convencido de que los compañeros que continúan -Germán, Gaspar, Jorge...- mantendrán el espíritu con el que nació este proyecto y podrán  al fin vivir de su trabajo. Trabajar siempre es duro, aunque sea en un oficio hermoso, pero hacerlo sin cobrar suele tener fecha de caducidad.

Se ha demostrado que 'sí se puede' abrir un espacio para que tengan voz los silenciados e invisibilizados  por los medios tradicionales. Pero es mucho lo que queda por hacer. Se han cometido errores; algunos imputables a las limitaciones propias del proyecto. Disculpas a todas y a todos. 

Pero también el sectarismo, el cainismo y los personalimos que caracterizan a la supuesta izquierda en general, y muy en particular a la de Valladolid, han influido en este adiós, que desearía fuera un 'hasta siempre'.

En muchas ocasiones durante estos 5 años de trabajo altruista, la  falta de apoyo e implicación de algunas personas y organizaciones, ha ido minando  el entusiasmo inicial por el proyecto, hasta este adiós.

Por el contrario, gracias de corazón a los que creen de verdad en últimoCero. Sin su apoyo no hubiéramos cumplido 5 años.

A partir de ahora, ya con las manos libres -sin libreta ni bolígrafo-  podré ayudar a sujetar una pancarta, levantar una bandera o para cerrar los puños con rabia e indignación y  golpear a los de siempre donde más les duela. También dispondré de más tiempo para compartirlo con mi compañera, hijos y nietos. 

Salud.

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1 comentario

  1. ¡Muchas gracias! ¡Muchas gracias por todo! ¡Salud!
    Te vamos a echar tanto, tanto, tanto de menos.
    ¡Muchas gracias! ¡Muchas gracias por todo! ¡Salud!

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