La revolución y la primavera, una pareja que lleva saliendo junta desde que el ser humano lo es. Pero algo distinto debió tener aquel mayo de hace 50 años que lo diferencia de las otras revoluciones. Escrito en la Facultad de Censier se podía leer en aquellos días "Seamos realistas pidamos lo imposible". Mayo del 68 es más que una revolución, es la revolución por la revolución, la utopía en sí misma; como el Camelot del ciclo artúrico no es tan importante lo que fue, sino lo que significó y lo que pudo ser.

Quienes vivieron aquel mayo en París tocaron el sueño de la libertad del individuo, la libertad en abstracto, sin identificarla con organizaciones, espacios, nacionalidades, géneros, fronteras... Paradójicamente, muchas de las personas que lo protagonizaron están hoy situadas en la política, las finanzas, la industria, el arte,... Mayo del 68 nos hizo entender que la revolución es una pasión innoble, un instinto primario, lo que se puede ver en el grito de un colérico -revolucionario exaltado- que en una asamblea de La Sorbona afirmó: "Cuanto más hago el amor más ganas tengo de hacer la revolución. Cuanto más hago la revolución más ganas tengo de hacer el amor".

Yo estaba en el instituto en 1988, iba a conciertos de grupos que a la gente de mi curso les parecían bastante raros, pasaba un montón de tiempo en la Casa Revilla y comenzaba a engancharme a la Muestra de Teatro de Valladolid, referente del teatro de vanguardia (muy alejada intelectualmente del TAC, donde hoy echo de menos mayor contenido y me sobra cierto esnobismo hipster). En aquel año se cumplía el vigésimo aniversario de la Revolución de Mayo del 68. Los periódicos de la época -especialmente El País- sacaban numerosos suplementos y artículos de opinión que yo devoraba con afán. Tal vez, por las ganas que había a finales de los años ochenta y principios de los 90, de recuperar un espacio utópico. Dany Cohn-Bendit, más conocido como Dany “El Rojo”, lanzó el libro La revolución y nosotros que la quisimos tanto, que editó en España el Círculo de Lectores y que tenía para mi economía de estudiante de secundaria un precio prohibitivo. Cuando lo pude leer -por supuesto sin adquirirlo- me pareció una adaptación para el gran público de Apocalípticos e integrados de Umberto Eco, puede que una adaptación mucho más acertada que El nombre de la rosa que en aquel tiempo era lectura obligada en todos los institutos de España, una obra del semiólogo italiano sobre la que espero sacar tiempo para destripar en algún artículo de este blog.

En 1993 se cumpliría el vigésimo quinto aniversario del Mayo Francés (nombre que no me gusta, pues en él no sólo participó algún judío-alemán, sino muchos exiliados españoles que tomaron factorías y enseñaron a levantar los adoquines de las calles). De nuevo se repitió en los medios el homenaje y el recuerdo de aquella última revolución europea. Por aquel entonces, colaboraba en una revista de tirada nacional que se ocupaba temas sociales denominada Jóvenes. Allí publiqué un extenso artículo sobre aquel histórico mes, que siempre me había atraído y obsesionado, comenzaba aquel texto de opinión con una poética introducción:

Los locos hablaban del cierre de los manicomios para siempre, los psicólogos de la muerte de una vez de papá-estado, las vírgenes lo dejaban de ser sobre las barricadas, los filósofos dejaban la comprensión del Mundo y pensaban que Feuerbach atinó con que el tema era cambiarlo, los cuerpos de seguridad del estado eran malos de película que los animados muchachos del Equipo Crónica retraban desfilando, Hera se quitó los rulos y dejó el Olimpo por la Sorbona; ya allí, Edipo (el muy jodío) se masturbaba en la biblioteca contra los libros de historia, Dalí hubiera escrito "ya no os debo nada" con su semen, Edipo se conformó con manchar la historia universal empezando por Vietnam, porque todo empezó por Vietnam.

También en aquel año, colaboraba en un prestigioso suplemento literario de un diario de tirada regional. Por lo que decidí escribir un texto de creación sobre Jimmy, el líder de los katangueños y su sombría muerte a manos del ejército francés. En aquel año el terrorismo de ETA era portada de todos los diarios y aquel medio no debía tener muy claro que el arte fuera una expresión de plena libertad, las cosas no pintaron muy bien para mi texto. Lo recibí de vuelta con el recado de que parecía “bastante deslavazado”, juzgue quien me lee si -a pesar de mi juventud al escribirlo- el problema fue la forma o el contenido:

JIMMY Y EL BOSQUE.

El grupo condujo al muchacho hasta el bosque; un oficial, el más anónimo de todos, le colocó de espaldas y sacó con furia su automática. Jimmy trató de no moverse, pero de pronto estalló un ruido mecánico y huidizo que lo hizo saltar. El oficial había tirado hacia atrás del cerrojo de su arma, "falsa alarma, aún estás vivo" se dijo a sí mismo; se contestó inmediatamente "no por mucho tiempo". Un disparo se oyó en el bosque y en una rama un cárabo se agachó pensando que la cosa iba con él. 

Pero en el suelo de un bosque, que no era el de Bolonia claro está, Jimmy apareció un 30 de Junio de 1968. Dormía con un tiró en la nuca, lo más profundamente que se puede dormir. Catorce días antes el ejército había desalojado por la fuerza La Sorbona, y a defenderla también por la fuerza se quedó Jimmy y aquel grupo de jóvenes, los "katangueños", tal vez los únicos revolucionarios de verdad en todo aquel fregado.

¿Qué pasó aquel 30 de Junio? La respuesta es sencilla: NADA. Nadie salió a las calles, nadie dimitió. Ni en Nanterre, ni en La Sorbona, ni en el Gran Hall, ni en el Odeón, ningún colérico se preguntó sobre el terrorismo de estado. Nadie sintió miedo por saber que nada había cambiado, que la opresión seguiría entre nosotros; aunque los sabios del mundo dijeran había razones de sobra para rebelarse, aunque se hubiera hecho el amor y la revolución con las mismas ganas, aunque la Columna Durruti hubiese renacido de sus cenizas para tomar las factorías de la Renault, aunque -una primavera más en la historia de las primaveras- el ser humano se mirase en el espejo y se hiciese ese corte de pelo con el que siempre había soñado. 

El cadáver casi carbonizado de Jimmy no llevaba trenca, tampoco la hubiera necesitado. Jimmy no pudo hacerse yuppie, ni exiliarse, ni militar en los verdes, ni escribir sus memorias, ni definir con estilo el principio de la posmodernidad. Jimmy en el bosque vio una especie de película antes de fundir a negro: Un niño corría tras las palomas del parque hasta hacerlas echar a volar, pero al contrario que en sus recuerdos infantiles, no había nadie con uniforme que se lo impidiese.

Ahora se cumple el quincuagésimo aniversario de Mayo del 68, cincuenta años, medio siglo, una fecha redonda. No siento que se celebre muy profusamente, a pesar de haber leído algunos recordatorios y visto alguna referencia televisiva (muy llamativa la de RTVE con imágenes de NODO y la voz en off original del noticiario, trasmitiendo la visión del franquismo sobre la revolución del 68). Sin embargo, parece faltar la alegría, la emotividad y el sueño de utopía de otros aniversarios. Europa parece cubrirse de dictaduras con apariencia democrática, los derechos sociales se van eliminando, al tiempo que los derechos políticos y laborales se limitan incluso en la propia Francia. Todo lo que va contra los gobiernos es terrorismo (o sino, delito de odio, una extraña mezcla de terrorismo y pecado que sólo parece aplicarse a los militantes de izquierdas). Mientras el terrorismo ‘de verdad’ da la apariencia de cuento chino, con terroristas con antecedentes por drogas o contactos con la policía y los servicios secretos. En fin, “nada permanece”, decía Heráclito.

De aquella revolución nos quedó el movimiento de liberación de la mujer, el papel de la participación social en la vida política de las sociedades, el movimiento juvenil, la consolidación de los derechos sindicales,… Es normal, que una Europa que pretende condenar al ostracismo esos logros, quiera pasar de puntillas por la efeméride que los originó.

Diario de Mayo del 68:

- 18 de Marzo: Durante una manifestación se apedrea la sede de American Express en París en protesta por los bombardeos en Vietnam.

- 22 de Marzo: Se había detenido a un grupo de estudiantes por participar en este hecho; ese mismo día se detiene a cinco estudiantes en Nanterre por consumo de drogas. Se realizan protestas, aquella noche nace el grupo “22 de Marzo”, en él hay un franco-alemán llamado Daniel Cohn-Bendit.

- 1 de Mayo: El sindicato del Partido Comunista Francés, la CGT, no permite la incorporación de maoístas, trotskistas y anarquistas a la tradicional manifestación.

- 2 de Mayo: Para terminar con las protestas de los estudiantes, el ministro de educación cierra la universidad y lleva a ocho estudiantes ante el Comité de Disciplina.

- 3 de Mayo: Hay una manifestación contra el cierre de la universidad, la policía utiliza una fuerte represión contra los estudiantes, durante la noche se detiene a 600 jóvenes.

- 5 de Mayo: Se juzga a nueve detenidos decretándose la cárcel para cuatro de ellos, la condena es por dos meses pero en la calle se afirma no parar hasta su liberación.

- 6 de Mayo: Los estudiantes a los que se ha abierto expediente comparecen ante el tribunal de disciplina. Ese día se convoca una manifestación por la liberación de los detenidos, la policía se enfrenta a 15.000 jóvenes que esta vez se defienden contándose por cientos los heridos en ambos bandos.

- 7 de Mayo: Manifestación multitudinaria la primera en la que no sólo hay estudiantes. Las 60.000 personas que la forman cambian el recorrido, para ir a los barrios acomodados. Enfrentamientos durante toda la noche.

- 8 de Mayo: asamblea en la Facultad de Ciencias, la apoyan el profesor Touraine y el nobel Jacques Monod. Se debate en el parlamento sobre la revuelta.

- 9 de Mayo: El poeta Luis Aragón es abucheado cuando se iba incorporar a los estudiantes, acusado de estalinista. El ministro de educación declara que las facultades seguirán cerradas.

- 10 de Mayo: Segunda gran manifestación. Primeras barricadas.

- 11 de Mayo: El partido comunista y los sindicatos convocan huelga general para el día 13. El primer ministro Pompidou regresa del extranjero y decide reabrir la Sorbona.

- 13 de Mayo: Gran manifestación en la que se deja ver algún enfrentamiento dialéctico entre sindicalistas y los estudiantes radicales (los coléricos) que tras la manifestación ocupan la Sorbona.

- 14 de Mayo: Se ocupa la fábrica Sud Aviation de Nantes. Ese día De Gaulle viaja a Rumania.

- 15 de Mayo: Se ocupa el teatro del Odeón un nuevo lugar de debate para los revolucionarios. Antiguos miembros de la Columna Durruti que trabajaban en la Renault de Cleón comienzan la toma de factorías.

- 16 de Mayo: Se toman nuevas factorías. Los agricultores se unen a la protesta paralizando ciudades con los tractores.

- 17 de Mayo: Se han tomado todas las factorías Renault del país. En la facultad de Censier han surgido los Comités de Acción que extienden la revolución. La CGT hace un llamamiento para que no se siga a los extremistas.

- 18 de Mayo: De Gaulle vuelve de Rumanía, pide mano dura con los insurrectos.

- 20 de Mayo: Pese a la traición de la CGT hay 2 millones de obreros en huelga. Sartre habla en la Sorbona.

- 22 de Mayo: Dany el Rojo está en Alemania para buscar apoyo. Se le declara persona non grata en el parlamento francés. Se le llama judío-alemán, esa noche hay una manifestación en el barrio Latino.

- 23 de Mayo: manifestación por el regreso de Dany Cohn-Bendit bajo el lema: “Todos somos judíos alemanes". Violentísimos enfrentamientos.

- 24 de Mayo: Francia sigue paralizada por las huelgas. Un joven es asesinado a tiros en el barrio Latino. Enfrentamientos toda la noche. De Gaulle habla al país.

- 29 de Mayo: Ante el escaso éxito de su intervención, De Gaulle prepara una farsa, cancela el consejo de ministros y desaparece, cunde el pánico. Ha ido a ver al General Massu, se ocupa con este dirigente militar que está al mando del ejército francés en Alemania de planificar la paralización del proceso revolucionario por las armas.

- 30 de Mayo: De Gaulle anuncia la disolución del parlamento y la convocatoria de elecciones . Gran marcha de gaullistas.

- 31 de Mayo: Vuelve a haber gasolina. El ejército comienza a controlar la situación.

- 1 de Junio: Llamamientos de la CGT a finalizar las ocupaciones.

- 16 de Junio: El ejército desaloja la Sorbona por la fuerza, un grupo de revolucionarios "los katangueños" la defienden con escopetas de caza, tirachinas, palos y cadenas.

- 30 de Junio: La normalidad vuelve. El líder de los katangueños -Jimmy- aparece en el bosque de Saint Pierre D´Autils (departamento de Eure) a 85 kilómetros de París, con un tiro en la cabeza y prácticamente carbonizada para hacer desaparecer las pruebas de su tortura. Pese a la gravedad del hecho, la sociedad francesa se hace un escaso eco de él y no hay ninguna movilización.

No hay comentarios