A los vecinos de la Calle Alarcón de Salamanca,

por su tremenda demostración de dignidad.

 

Imagínense que un día cualquiera, están ustedes en su casa tranquilamente y de pronto, de la noche a la mañana, un constructor levanta una tapia que supera en 17 metros su vivienda, con placas pegadas a las tapias de sus muros. Una valla ilegal en un edificio ilegal sede de un hotel ilegal, que provoca que de repente su salón, antes soleado, ahora se encuentre en penumbra permanente, 31 aparatos de aire acondicionado expulsando calor y ruido hacia las casas, además de humedades, hongos, niveles de dióxido alarmantes, oscuridad casi total en algunos patios, etc. Esto es lo que les sucedió a los vecinos de la Calle Alarcón, en Salamanca.

El Hotel Corona Sol, en Salamanca, inicialmente no iba a ser un hotel. Inicialmente se dijo que iba a ser un edificio de apartamentos, pero de pronto se convirtió en un hotel apodado por los vecinos como “el monstruo”, una construcción que se levanta por encima de los edificios, de la normativa urbanística y del sentido común.

La promotora Palco-3 terminó la construcción una valla definitiva de 10 metros por encima de las casas de los vecinos que vivían allí de toda la vida. La vista de éstos desde sus viviendas ya no son los jardines del Hospital de la Santísima sino esta valla y 10 columnas del edificio donde se encuentran 31 aparatos de aire acondicionado a siete metros de las ventanas de los vecinos, así como chimeneas que extraen aire del Parking por encima de las chimeneas de las viviendas, inutilizándolas de facto. ¿Han paseado alguna por una calle en verano, y han notado como al pasar cerca de un aparato de aire acondicionado se recibe una ola de calor desagradable? Pues imagínense 31 aparatos apuntando a siete metros de su casa y chimeneas sacando aire de un parking, provocando además un ruido constante.

Además de este primer muro, los vecinos tienen que sufrir un segundo muro: el de la fachada trasera del hotel que se alza con más de 800 metros cuadrados de construcción por encima del máximo permitido, y que afecta a toda la calle, afectando no sólo a los primeros números de la misma como es el primer muro, sino a todo el conjunto de la misma y provocando oscuridad no sólo en las plantas bajas sino también en el primer piso de todas las viviendas de la calle.

Pero, ¿creen ustedes que el Partido Popular de Salamanca se quedó quieto ante este ataque a las viviendas de 100 vecinos? Por supuesto que no. El Ayuntamiento de Salamanca puso todos los medios para obligar al cumplimiento de la legalidad… alzando la calle. Es decir: frente a un constructor que edificó por encima del máximo, privando a los vecinos de sus derechos más elementales, la respuesta del Ayuntamiento fue alzar la calle colindante para elevarla y que se legalizara el exceso del edificio, algo que los vecinos han apodad como “El Everest”.

Pero no quedó ahí la cosa. No sólo el Ayuntamiento se afanó en elevar la calle para que la construcción se legalizara, sino que además intentó realizar un cambio en el PGOU con el único objetivo de legalizar el hotel, con tan mala suerte de que al perder la mayoría absoluta se truncó dicho intento de legalizar esta aberración urbanística.

En esta situación, los cien vecinos de la Calle Alarcón se organizaron en la asociación “Vecinos tras el Muro “(AVEMUR), iniciando diferentes procesos judiciales que siempre han obtenido el apoyo de los jueces. Gracias a la lucha judicial de AVEMUR, los jueces han anulado TODAS las licencias: la de edificación, la ambiental, la de primera ocupación, la de actividad, la de cambio de uso, etc. Algunas anulaciones ya han llegado incluso al Supremo, pues Ayuntamiento y empresa han recurrido todo lo recurrible. Y es que el Ayuntamiento, en todo este proceso, ha permanecido del lado de la constructora. No sólo esto: se niega a aplicar las sentencias judiciales que declaran ilegales todas las licencias del hotel.

Tal es la desfachatez del Partido Popular en este asunto, que en el debate de la PNL que registré para llevar este asunto a las Cortes de Castilla y León, llegaron a decirme que el Ayuntamiento había causado “cuantiosas sanciones” a la empresa. Claro. Concretamente una “cuantiosa sanción”… de 500 €. Con la que un empresario de este nivel probablemente se suene los mocos. Sanción que, por cierto, fue fruto de un expediente que el Ayuntamiento había archivado, y que fue reabierto sólo tras denuncia de AVEMUR. Hasta aquí las “cuantiosas sanciones” de las que presume el Partido Popular.

No cabe esperar otra cosa. Al fin y al cabo, hoy Mañueco no es sólo el Alcalde de Salamanca, sino el Presidente del Partido Popular que será el candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León. Es lógico que cierren filas ante una persona que ha sonado en Lezo y que no sabemos cuántos cadáveres guarda en el armario. El del caso Corona Sol es desde luego un ejemplo de que el Partido Popular sigue siendo el partido de los constructores y los altos empresarios. Frente a ellos, un grupo de cien vecinos y vecinas de una calle tapiada por la ineptitud de un Ayuntamiento y la codicia de un empresario, endeudados por 38.000 € de gastos judiciales y engrandecidos por una demostración de dignidad como pocas veces he visto en mi vida.

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