Cuando me preguntan de dónde soy, para poder responder suelo preguntar "¿Qué entiendes por ser de un sitio? ¿Es el lugar donde naciste, donde creciste, donde tienes a tu familia, donde vives actualmente...?" En mucha gente la respuesta a todas esas preguntas es la misma, así que tienen fácil decir de dónde son. En mi caso es un poco más complejo.

Nací en Vigo, la mitad de mi ascendencia es gallega y la otra mitad es castellana. Me criaron las castellanas, sobre todo mi abuela materna, de Valladolid de toda la vida pero que en ese momento vivía en Galicia por trabajo. A los 4 años ella me trajo consigo a su tierra natal y desde entonces he vivido casi todo el tiempo en Valladolid... Hasta hoy.

Hoy mismo me mudaré a Valencia por necesidades académicas, laborales y personales. Y a diferencia de mi abuela, no creo que pueda volver a Valladolid en un futuro porque no veo aquí un futuro laboral para mí. Por desgracia, me toca sumarme a la larga lista de jóvenes castellanas que se tienen que marchar de su tierra porque no les ofrece posibilidades. Pero yo nunca olvidaré que soy de Valladolid.

Aunque no he nacido en Valladolid, aquí he pasado la mayor parte de mi infancia, toda mi adolescencia y casi todo lo que llevo de juventud. Eso implica varias cosas. Aquí he escuchado los primeros insultos homófobos de mi vida por tener pluma. Aquí he sufrido acoso escolar durante dos años en el instituto por mi orientación sexual. Aquí he vivido el rechazo de mis progenitores por no ser "normal". Aquí me han acosado telefónicamente y amenazado los nazis por rojo y por maricón. Aquí he recibido dos agresiones por ir de la mano con otro chico por la calle.

Tampoco todo ha sido malo, ni lo malo ha sido en balde. Las hostias que he recibido en esta ciudad (las literales y las metafóricas) me han servido para aprender, para hacerme fuerte y seguir adelante. Pero sobre todo, me han servido para entender que las personas de Géneros y Sexualidades Diversas sufrimos discriminaciones gravísimas que se manifiestan todos los días y en todos los ámbitos de nuestras vidas. Y que no podía quedarme de brazos cruzados mientras nos están machacando. Todo eso me sirvió para implicarme en el activismo por la diversidad sexual y de género, que es lo mejor, lo más bonito y más satisfactorio que he hecho en mi vida. Y además me ha permitido conocer a gente maravillosa, tanto del activismo GSD como de otros movimientos sociales.

Aquí empecé a usar las redes sociales para informar, concienciar y ayudar a gente. Aquí di el salto del ciberactivismo al activismo de calle (o de la vida real) creando la PAC LGTB+. Aquí probé el dulce sabor del triunfo de la lucha por la libertad y el amargo sabor de la impotencia por no poder hacer mucho más. Aquí entendí que lo importante no son las siglas ni el postureo, sino la gente de nuestro colectivo y el contenido. Aquí aprendí que las asociaciones son herramientas para transformar la sociedad, y que cuando una ya no sirve para su función, sin ningún problema se deja y se coge otra herramienta. Aquí creamos Valladolid Diversa, desde donde he luchado los últimos 3 años.

En definitiva, aquí he pasado de ser solo víctima a ser también activista para que llegue el día en el que nadie tenga que ser víctima. Todo eso, tanto lo bueno como lo malo, ha sido en esta ciudad y me ha marcado profundamente. Por eso no tengo duda: soy de Valladolid. De un Valladolid alternativo, combativo y libre.

Sí, Valladolid es una ciudad dura para ser marica y para hacer activismo. Pero también está llena de gente maravillosa a la que he tenido el placer de conocer y de compartir espacios de lucha, incluyendo por supuesto a últimoCero, este medio que nos ha dado voz tantas veces a quienes no teníamos voz. Gracias a todas vosotras. Estoy muy satisfecha y orgullosa de lo que entre todas hemos aportado a esta tierra. Ahora que me marcho, sólo os pido a las que os quedáis aquí que continuéis esta lucha eterna por mí. Seguid luchando como bien sabéis, compañeras, porque queda muchísimo por lograr. Tomad en vuestras manos mi fusil.

"Para quienes luchan la vida tiene un sabor que quienes se esconden no probarán jamás".
- Sucher Punch, la peli más rara y más chula que conozco.

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