Quizá a la gente con más edad nos resulta muy fácil relacionar acciones culturales con momentos históricos - vividos, conocidos o estudiados- pero la otra cara de la moneda es una cierta cautela. No todo lo deseable es posible y no todo lo posible es realizable. Pero no deja de ser alentador que generación tras generación en Valladolid nos hagamos preguntas similares ante problemas no resueltos en el funcionamiento cultural de la ciudad.

¿Un poco de teoría? Venga, pero poco…una de las personalidades de la cultura europea, André Malraux, Ministro de Cultura en Francia en los 60 formuló dos ideas muy interesantes sobre políticas culturales en la postguerra: Democratización de la Cultura – acceso a las artes para amplias capas de la población en lugares tradicionales - y Democracia Cultural- todo el mundo es capaz de producir “cultura”- para las nuevas Casas de Cultura. Los anglos prefirieron denominar “community arts- a la idea de Democracia cultural, usaron para ello casas de cultura, pero también antiguos ayuntamientos, antiguas y nuevas escuelas, iglesias, fábricas e instalaciones civiles…y ahí siguen, un ejemplo es la Round House de Camden Town, convertida en un gran centro juvenil con apoyo de fondos de la UE.

Estos equipamientos, con el tiempo, se “oficializaron”, su gestión ahora es plenamente administrativa y frente a esto surgieron en muchos países “ocupaciones” para poder llegar a nuevos públicos – jóvenes, emigrantes, mujeres- que los más “oficiales” no conseguían: Alemania, Holanda, Suecia, Londres…

Ya en los primeros años del s XXI muchos estudiosos de “la cosa cultural” – los catalanes por ejemplo- empezaron a hablar de la díada “centralidad-proximidad” como algo que no es excluyente y si complementario. Como centralidad tendríamos en Valladolid el Teatro Calderón y como proximidad cualquiera de los centros cívicos…deben dialogar y realimentarse, algo que aún aquí ni soñamos. Pero hay zonas de sombra, de falta de “cobertura”.

Por ejemplo, todas las iniciativas sociales más informales que no pasan necesariamente por un centro cívico por contenidos, planteamientos, dinámicas…en Valladolid hemos tenido muchos vecinos búlgaros y rumanos – países que tienen un gran teatro de marionetas y sombras- y ningún poder público vallisoletano nos lo ha mostrado – Calderón, TAC, LAVA- hay jóvenes que prefieren hacer sus “experimentos” en espacios más abiertos, sin problemas de horarios y fichas que rellenar…(todos recordamos el Tacheles de Berlín) o con dedicaciones muy esporádicas y muy amateur debido a su falta de formación (emigrantes sin papeles, sectores vulnerables socialmente…tantos!) Toda esta iniciativa social-cultural, en Europa, ha tenido cabida desde los ochenta en edificios ocupados, rehabilitados y mantenidos por los propios “ocupantes” y quienes allí tienen su base de actividad cultural.

Ahora ha sucedido en Valladolid con “la Molinera” colectivo que ha ocupado la antigua fábrica de harinas del Canal de Castilla.

Sabemos quienes en los ochenta participamos en alguna ocupación en Valladolid que la tarea no es fácil. En medios sociales y legales anglosajones se habla de “the proper use of land” (el uso adecuado de la propiedad) si no haces un uso adecuado tienes muy complicado expulsar a alguien que está haciendo buen uso de ese edificio, así se han salvado equipamientos como el I.C.A Londres, el antes aludido Round House, mansiones victorianas, etc…allí la propiedad (la corona) hace un “lease” – concesión en alquiler- por un máximo de 99 años. Si no cuidas ese bien otros lo pueden “ocupar” con algunas condiciones.

En el caso que nos ocupa hay algunos ingredientes rocambolescos: el dueño (¿?) actual se marchó dejando un reguero de deudas e impagos que hace poco verosímil que aparezca para negociar con el colectivo un justiprecio, como insinúa el PPVa, que en su día, previa manipulación del PGOU por parte de uno de sus concejales, permite que se destine a hotel de cinco estrellas.

La Junta lo declara BIC (Bien de Interés Cultural) pero no dice “esta boca es mía” ante la degradación y posterior incendio del inmueble, una clara negligencia administrativa. El ayuntamiento lo ve con simpatía, lo mismo que muchos vecinxs de la zona, pero poco puede hacer más que cumplir la normativa.

¿Podremos hacer algún día leyes y normativas propias del siglo XXI? El colectivo “La Molinera” ha dado muestras de sus más que buenas intenciones sociales y culturales consensuando unas normas de respeto a los espacios y entre las personas que están limpiando el inmueble… (alguna de ellas no gusta a los “okupas” tradicionales) y pretende ponerlo a disposición de quien quiera usarlo como medio de relación social, cultural, educativa, vecinal…vivencial.

¿Lo lograrán? Give Peace a chance! Pedía John Lennon hace muchos años… ya perdimos varias oportunidades hace años (Fabioneli, escuela de José Mª Lacort)…merece la pena explorar una vía que en otros países de Europa ha funcionado para salvar edificios y ampliar la actividad cultural.

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