Ya sabemos que Sísifo tuvo la desgracia de estar condenado a subir constantemente una gran piedra por una empinada ladera. Los dioses, cíclicamente, hacían que la piedra rodara ladera abajo para que el pobre Sísifo tuviera que comenzar de nuevo. Una verdadera desgracia, mítica.

Algo así pasa en las artes escénicas de la región – teatro, danza, circo, calle, magia-. Artesa, como asociación de empresas productoras de artes escénicas, nació en 1996 y desde entonces trabaja por los intereses del sector con mayor o menor fortuna. Conoció un pico de actividad en 2010, como refleja el estudio que hizo la Universidad de Valladolid en 2012. Entonces comenzó de nuevo a rodar la piedra hacia abajo.

Hemos conocido un descenso de actividad escénica del cincuenta por ciento en estos años (datos INE) alcanzándose un descenso del ochenta por ciento en el apartado de ayudas a la producción y las giras por parte de las instituciones culturales regionales, pese a lo cual no han desaparecido “marcas”, simplemente muchas estructuras productivas se han encogido hasta niveles peligrosos, cercanos a la desaparición, quedan, apenas, los/as socios/as y algún colaborador/a.

Artesa – formada ahora por dieciséis de las aproximadamente treinta empresas regionales- ha sido testigo de estos avatares. Ha intentado salvar los muebles hasta que se ha dado cuenta de que “ya no había muebles” en la casa .Se imponía por tanto un cambio de estrategia, de camino, de personas y de ideas. Nuevos tiempos.

En esto están, a tenor de lo expresado por la nueva junta directiva reunida en Ciudad Rodrigo durante la 21 Feria de Teatro de Castilla y León, cita obligada para las compañías de la región pero no al parecer para las instituciones culturales regionales y locales, solamente la Diputación Provincial de Valladolid, a través de la Red Provincial de Teatro, tiene una participación visible, lo mismo que los ayuntamientos de Ciudad Rodrigo y Medina del Campo o la Universidad de León, así como los propios responsables de la Feria de Teatro (Cívitas) y niveles técnicos de Cultura de la Junta de CyL.

Datos aparte – siempre parciales hasta que se aborde un nuevo estudio “científico” y exhaustivo- la nueva junta directiva, con componentes de Valladolid, Burgos y León tratan de conducir al sector – de nuevo- por una senda de permanente diálogo con la Junta de Castilla y León, que es quien tiene las competencias de apoyo a la producción y la exhibición de las artes escénicas, mejorando sus dos instrumentos principales: ayudas anuales a producción y gira y Red de Teatro de Castilla y León, con más de veinte espacios.

Objeto de diálogo que se amplía a los entes locales a través de los Circuitos Escénicos con ayuntamientos y diputaciones, más de sesenta espacios.

Con ellos se trata de cerrar la malla que permita a las compañías producir espectáculos de variada dimensión sabiendo que hay unas redes donde posteriormente exhibir esos espectáculos, algo que ahora tiene un muy alto grado de incertidumbre si ese no tiene “un cabeza de cartel madrileño” que facilite su compra a priori.

De igual manera Artesa ve claro que la propia Junta ha de tener sus propias políticas escénicas, no subsidiarias de las municipales. ¿Cómo? Hay diversas maneras. En Valencia se ha optado por que la Generalitat participe en los patronatos de los teatros principales, en otros lugares – Galicia- la Xunta tiene sus propios espacios de exhibición. La solución para Castilla y León no tiene que ser una imitación de esto pero debe tener “una vía propia” de implementación de sus políticas escénicas como lo tiene con el Patrimonio, las artes plásticas – MUSAC- o la música clásica – OSCyL- . No lo tiene con el cine y el audiovisual tampoco, ni con la música popular y así va la cosa. ¿Dejación de funciones? Tal parece.

Otra pata que interesa en el sector es la “creación de públicos” que pasa en esta región –envejecida- por el trabajo en el medio educativo público mediante campañas escolares para primaria y secundaria y con convenios con las universidades para que los alumnos se beneficien de ayuda en su asistencia a los espectáculos producidos en Castilla y León, eso cuando no se puedan hacer en espacios universitarios, que existen en Salamanca y León y con mayor dificultad en Valladolid y Burgos dentro de los propios recintos universitarios.

Por suerte la anterior junta directiva ha dejado “el pedrusco” alto, a mitad de camino y se trata de alcanzar cotas anteriores a la crisis-estafa, así como sumar voluntades de aquellos que aún no están asociados. ¿Quiénes lo harán? La nueva JD está compuesta por Quimera de Plástico, y Pie Izquierdo de Valladolid, Ballet Contemporáneo de Burgos, Fabularia radicados ahora el El Bierzo, León, con ayuda y asesoría de Teatro Corsario y este que suscribe en la asesoría externa.

El futuro sigue sin escribirse, a ello!!

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