Enrique Benito Peñalva. Escritor, autor de “Cartas a un joven   inmigrante”, entre otras obras, miembro de Equo, director y editor de la revista “Calle Running”.

José Miguel Gándara. Poeta, colaborador habitual de diversas revistas literarias, del Ateneo libertario Gregorio Baticon, el Ateneo Republicano de Valladolid, y del diario digital últimocero.com, así mismo, ha participado en el área internacional de Izquierda Unida Valladolid, y ha sido cofundador de la revista Crátera literaria.

Toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura al fascismo.”

Albert Camus

 

J M Gándara. Querido Enrique, te escribo porque deseo entablar un diálogo sobre una de las cuestiones más oscuras que puedan atañer a nuestra sociedad, el resurgir del fascismo y sus causas. Yo creo, y para comenzar este diálogo, que el capitalismo imperante y el fenómeno del fascismo son primos hermanos, que cuando el uno ya no es capaz de mantener los ratios de beneficio de las oligarquías y de sostener moralmente su propia legitimidad, el otro, el fascismo, sale a la calle con sus porras y su violencia más que explicita, a intentar imponer su lógica perversa.

Enrique Benito P. Coincido en tu diagnóstico. Por mucho que digan ser antagónicos , fascismo y capitalismo caminan de la mano, son un matrimonio de conveniencia que entraña mucho peligro, todo en ellos gira en torno a concentrar poder y dinero.   Ambos son una expresión clarividente del egoísmo, que consiste en creer lo que interesa creer. El capitalismo educa en el egoísmo, predica los valores de la avaricia, y cuando consigue impregnar de su   enfermedad a toda la sociedad, se nota que las carencias de ese sistema, ha encauzado todo hacia una única dirección, el fascismo.

JM Gándara- Ahora me gustaría que entráramos de lleno en uno de los puntos que Umberto Eco señala como característicos del fascismo eterno, como él lo ha dado en llamar. En concreto " el culto a la tradición", y de los saberes arcaicos como fuente inmutable de verdad y desde los que no es posible que el pensamiento humano pueda evolucionar. Un ejemplo de estos saberes o tradiciones serían las runas celtas o los textos sagrados de algunas religiones asiáticas, pero también es cierto, que tomándolos siempre desde una perspectiva absolutamente pagana. ¿ Qué te sugiere todo esto?

Enrique Benito P. Puedo hablar de ello en modo genérico, recalcando lo que hay detrás, rituales para pasar lista.

Más allá del culto a la tradición, se trata del culto a la conveniencia, lo que haya quedado arraigado al funcionamiento idiosincrático del grupo. La tradición puede ser un buen instrumento para seleccionar entre la población con vistas a la "selección natural" que promueve el fascismo, gracias a ello se pueden hacer muchos rituales para pasar lista, la antesala de la caza de brujas, el regocijo de los más abyectos. Ese fervor hacia la tradición y con vistas a imponerla no es en balde.

JM Gándara. Con respecto al capitalismo y a su primo hermano, el fascismo, he sentido siempre una gran intriga, ¿ cómo es posible que estas ideologías de la destrucción y del odio, calen y se infiltren tan hondamente en el sentir de la sociedad, cómo es posible que pueda llegar a establecer un dominio tan claro, y a veces, durante tanto tiempo en gran número de personas?. Hace unos días, leyendo un pequeño opúsculo sobre filosofía política, descubrí que desde su juventud, Hitler creyó que la violencia era una fuerza nutricia para el desarrollo de los rasgos del carácter que los nazis consideraban positivos.

Tal vez aquí, es donde esté la respuesta a mi pregunta, estas ideologías no se sustentan por sí mismas, no tienen ninguna legitimidad moral, política o étnica, ninguna lógica económica ni estadística, si no es a través del ejercicio de la violencia, y la violencia no se circunscribe solamente a lo físico, también puede ser violencia psicológica, laboral, familiar, estructural. Una gran superestructura de violencia que nos mantiene inmóviles, vencidos, pero no convencidos.

Enrique Benito P. Reitero lo que dije anteriormente, a esas dos ideologías sólo las sustenta el egoísmo de los hombres. Son garantía de clientelismo, de caciquismo, entonces, la gente tiene muy claro quiénes pueden ser los que garanticen sus migajas, por eso se sienten atropellados cuando avanzamos en derechos sociales.

Si los desglosas un poco, comprobarás que su trasfondo político no es más que “ ¿ y de lo mío qué?”. Esa gente, aficionada a la crispación, sólo se mueven por sus intereses parcelarios, y detrás de toda su hostilidad no hay más que una defensa acérrima de su patrimonio, de su puesto de trabajo, o de su subsidio, aunque nunca lo dirán tan claramente. Podrán darse baños de dignidad con la patria, la bandera, el rey, la familia, o la religión, pero eso no ocultará su verdadera naturaleza.

JM Gándara. Ciertamente, la gnosis fascista se ha alimentado siempre de elementos tradicionalistas, sincretistas y ocultos. Pero ahora, quiero saber tu opinión con respecto a otro de los puntos que Umberto Eco señala como claves en la constitución interna del fascismo, y es “ la aversión por la cultura”, y de lo que han dado numerosas muestras a lo largo de la historia, con la quema de libros o la prohibición expresa de determinadas corrientes artísticas.

Enrique Benito P. El fascismo como ideología, es completamente mediocre, falaz, y carente de argumentos, por lo cual, para brillar, necesita de una atmósfera gris, pues es sabedor del caladero en el que puede pescar.

Pensar, escribir, crear, estudiar o leer, son cosas que aspira a prohibir, porque debilitan sus cimientos, por ello, mantiene una constante hostilidad hacia la cultura, y exalta lo más chabacano y anodino.

JM Gándara. Bien, pues hasta aquí hemos llegado de momento, ya que el diálogo abarca un campo suficientemente amplio para que podamos continuar en la dialéctica iniciada en esta conversación. Las conclusiones que se pueden derivar de nuestro diálogo, es que debemos estar alerta ante cualquier resurgir del fascismo, al que no derrotamos, ni mucho menos, en batallas anteriores, y por tanto, necesitamos de la mayor de las audacias y de conocimiento, para poder acabar con la hidra fascista.

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