El filme Bohemian Rhapsody, película sobre Freddie Mercury y su banda Queen, ha hecho disparar de nuevo el interés sobre la banda británica. La cinta pone al servicio de contar una narración redonda la verdad, la historia y los detalles. Se consigue un relato emocional y coherente, hay una buena actuación y caracterización de su protagonista Rami Malek, acercando la figura de Mercury y normalizando su homosexualidad a todos los públicos; pero no es la verdad. Ni Queen estuvo a punto de separarse, ni Mercury fue el primero ni el único en abordar proyectos en solitario, ni se enteró de que tenía el SIDA antes del Live AID ÁFRICA. La película es en algunos momentos un cómic bastante maniqueo donde Queen (antes grupo, hoy empresa con marca registrada) son los buenos; lógico, al haber participado económicamente en la producción y editar la banda sonora. Aun así, la película permite que nuevas generaciones se acerquen al sonido de un gran grupo, mientras trasmite valores de tolerancia y trata de ser un faro para esos momentos personales en los que nos encontramos perdidos.

El título de la película (Bohemian Rapsody) hace referencia a una canción experimental y muy extraña, cuyo sentido la banda siempre se ha negado a explicar. Se trata de una pieza musical donde se mezclan idiomas, instrumentos y ritmos, durante siete partes o actos, en torno a una composición central al piano. He oído todo tipo de ideas sobre el sentido de la canción, siendo las más aceptadas: el pacto con el diablo porque lleva la palabra Bohemia (es el lugar donde sucede la acción de Fausto y se menciona a Belcebú), la frustración infantil de Mercury cuando fue mandado desde Zanzibar al internado en Inglaterra y, lo más peregrino, los problemas de Mercury con su condición sexual. Ideas despistadas que no se ocupan de analizar lo que tienen delante: Freddie Mercury -como el resto del grupo- era un apasionado del cine clásico.

La propia película nos muestra desde el principio que la clave para entender Bohemian Rapsody es el cine. Al iniciarse, vemos de espaldas salir a Mercury de su casa, no veremos su rostro hasta mucho después; en la pared aparece la fotografía de una gran diva del cine, Marlene Dietrich, su actriz favorita. Foto fija de George Hurrell que proviene del rodaje de El expreso de Shanghai (Josef von Sternberg, USA, 1932), posee una iluminación claroscurista estilo Caravaggio. Mercury conoció esta foto por el fotógrafo Mick Rock, que se inspiró en ella para realizar la portada del segundo álbum del grupo: Queen II. Asimismo, se utilizaría iconográficamente en 1975 para la imagen inicial del -considerado- primer videoclip de la historia, precisamente el del tema Bohemian Rapsody. Respecto a la película El expreso de Shanghai -preferida de Mercury entre la filmografía de la actriz alemana- ésta se convertirá muy pronto en un filme de culto gay. Especialmente su frase “He necesitado muchos hombres en mi vida para llamarme Shanghai Lili”, será una frase icónica que tendrá gran sentido para otros artistas homosexuales, como Jaime Gil de Biedma o Terenci Moix (según afirman las investigadoras de la Universidad de Arizona Susana Chávez-Silverman y Librada Hernández, en su libro Queer sexualities in latino, latin american and spanish cultures).

La influencia del cine clásico en la música de Queen es algo bastante evidente, dos de sus discos Una noche en la ópera y Un día en las carreras, llevan los títulos de dos películas de los Hermanos Marx que toda la banda admira (el grupo llegará a conocer a Groucho Marx y se sorprenderán de su pericia como guitarrista); dentro de la filmografía de los Hermanos Marx hay una tercera película de título similar Una tarde en el circo (Edward Buzzell, USA, 1945), tal vez sea sólo una casualidad, pero el disco anterior a A night a the opera y A day at the races, titulado Sheer heart attack, se inicia con una música circense, efectos de público y ambiente de feria.

El sonido y la estética del cabaret son también una parte importante de Queen (películas de Bob Fosse Sweet Carity y Cabaret, estarán entre las predilectas de Mercury), sirvan como ejemplo Lazing on a sunday afternoon y Seaside rendezvous del disco A night a the opera, o el corte Good old-fashioned lover boy del disco A day at the races. El culmen de la devoción por el cabaret se observa en el tema The Millionaire Waltz, del mismo disco; la pieza se inicia con una canción vals que, tras convertirse en rock, detiene el ritmo para que Freddie Mercury imite la voz y la forma de cantar jadeante de Marlen Dietrich en El Ángel Azul (Josef von Sternberg, Alemania, 1930).

La Dietrich no será la única de las divas del cine admiradas por Mercury, Carmen Miranda estará también entre sus favoritas, llegará a decir en una entrevista, presentando su disco en solitario Mr. Bad Guy: “Quiero bailar en el infierno con Carmen Miranda”. Precisamente en el disco The News of the World la canción Who needs you parece un claro homenaje a la música de la artista latina de Hollywood.

Toda la banda serán desde niños aficionados al cine de aventuras, al cine mudo y a las comedias de Billy Wilder (la caracterización del videoclip I want to break free, idea del baterista Roger Taylor, tiene mucho de Con faldas y a lo loco). Por eso, el inicio de A day at the races recuerda la banda sonora del cine histórico clásico, especialmente la música del inicio del filme -protagonizado por Hedy Lamarr- Sansón y Dalila (Cecil B. DeMille, USA, 1949).

Una de las referencias cinematográficas más evidentes parece el tema Jesus del primer álbum de la banda, que podría encajar perfectamente en banda sonora de la película Jesucristo Superstar (Norman Jewison, USA, 1973); sin embargo, el filme no se había estrenado en el Reino Unido durante la grabación del disco Queen, por lo que posiblemente la composición se inspirase en el musical que dio origen al filme y que se había estrenado en Londres en octubre de 1971, dos meses antes del inicio de la grabación. El tema de ragtime Bring Back Leroy Brown, parece parte de una película musical, Stanley Donen incluyó sonido de jazz ragtime en varias de sus películas (como Cantando bajo a lluvia o Un americano en París).

Además, por ese concepto tan cinematográfico de la música, la realización de bandas sonoras será algo inherente al grupo. Brian May compondrá en solitario desde 1975 una treintena de bandas sonoras (por ejemplo, las dos primeras películas de Mad Max, Desaparecido en Combate 2 o Gallipoli). El grupo realizará las bandas sonoras completas para Flash Gordon y Los Inmortales, además de colaborar en la B.S.O. de la restauración que Giorgio Moroder -con música rock- hace en 1984 del filme Metrópolis (Frizt Lang, Alemania, 1927) y en la música de Águila de acero (Sidney J. Furie, USA, 1986).

Dicho todo esto, y por no seguir con más ejemplos, es hora de explicar qué tiene que ver la canción Bohemian Rapsody que compusiera Freddie Mercury con el cine. En la citada película El expreso de Shangai, la crítica destaca el ambiente de confusión y mezcla de idiomas en el tren donde se encuentran el personaje de Dietrich y su antiguo novio (cuyo abandono ha precipitado a la protagonista a dedicarse a la prostitución de lujo). Desde luego, la mezcla de idiomas y la confusión es uno de los rasgos de la canción. La referencia a Scaramouche, se podría relacionar con el filme de aventuras Scaramouche (George Sidney, USA, 1952) la forma de pronunciar el nombre del espadachín en la canción, recuerda al ritmo de la banda sonora. Cuando se menciona Galileo nos asaltan las referencias musicales al filme Galileo (Liliana Cavani, Italia, 1968) que cuenta con una de las mejores y más desconocidas bandas sonoras de Ennio Morricone con claras referencias operísticas (no olvidemos que la Cavani aparte de gran directora de cine lo es de ópera). En ella vemos dos elementos de la composición de Queen: la forma de pronunciar el nombre -otra vez- y la utilización de los instrumentos de cuerda cuando la voz calla -igual que en el tema de Queen-, a modo de percusión, algo que podemos apreciar en los hachazos de guitarra de Brian May a partir de este fragmento de la canción. El título “Bohemian” no hace referencia a la región europea, sino a la película norteamericana de King Vidor de 1927, inspirada en el libreto de la ópera La Bohème (cuya trama es también una referencia cultural gay), protagonizada por otra gran estrella, Lilian Gish. Reconozco que el citar a Belcebú es una referencia a Fausto, pero en mi opinión tanto a la ópera de Goudnod como a la película alemana de Murnau de 1926 que Mercury conocía. Respecto al último fragmento de la canción parece la trama de El ángel azul, al final de la cinta el viejo profesor se ha convertido en payaso, todos se burlan y le humillan, maltratado por Lola-Lola que ni siquiera oculta sus infidelidades. Entonces huye para morir en su antiguo instituto, dice la canción: “Así que crees que puedes machacarme y escupirme en el ojo. Así que crees que puedes quererme y dejarme morir. ¡Oh, nena! No puedes hacerme esto a mí nena, solo tengo que salir, solo tengo que salir directo de aquí”.

De acuerdo, dirá la persona que lea esto, ¿Pero qué pasa con el fragmento de “Mama…” el único fragmento con cierta coherencia de toda la composición? ¿Y con el inicio a capela que se canta justo antes? Dice la canción: “Mamá, acabo de matar a un hombre. Puse una pistola en su cabeza, apreté el gatillo, ahora él está muerto. Mamá, la vida acaba de empezar, pero ahora tengo que ir y dejarlo todo. Mama, no quería hacerte llorar. Si no regreso mañana, sigue adelante, sigue adelante como si realmente nada importase”. Mi opinión es que se trata de unos versos referidos a la escena de despedida de Tom Joad de su madre en Las Uvas de la Ira de John Ford (USA, 1939), una de las obras maestras del cine clásico. Tom acaba de matar un hombre en la granja de trabajo estatal, donde por primera vez les han tratado bien, ha conocido a una chica y parece que su “vida acaba de empezar”, pero debe huir y le dice a su madre que ellos continúen solos. En la parte a capela se dice “Abre tus ojos, mira a los cielos y observa” parece describir el plano en el que Tom Joad emprende la huida a un horizonte inmenso, minúsculo ante una gran pendiente que comienza a subir. “Soy sólo un chico pobre, no necesito compasión” haciendo referencia a las palabras de Tom que afirma sólo necesitar acceder a lo que tiene derecho. “Porque fácil vengo, fácil me voy”, Tom afirma que todos moriremos y que no piensa volverse a conformar. “De todos modos el viento sopla” en referencia a la sequía y los grandes vientos que salen al principio de la película, un clima que parece aliarse a la crisis del ‘29 para expulsar a las familias granjeras de Oregón. De toda la escena cinematográfica referida, quiero destacar un fragmento de los diálogos, en la voz de Tom Joad: “He estado pensando en nosotros, en nuestra gente que vive como los cerdos teniendo bajo sus pies una tierra tan rica, que no tienen para comer porque se les niega un trabajo al que tienen derecho. He estado pensando en qué pasaría, si nos pusiéramos todos a gritar”. Eso hacen los miembros de Queen, gritar y cantar sin mesura, para homenajear una de las escenas más maravillosas y comprometidas de la historia del cine.

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