¿Qué hace una persona que acaba de cumplir 62 aceptando participar en un proyecto político que intenta mejorar la vida de casi 300.000 personas?

Un médico, amante de su trabajo, si bien es cierto que, además de en él, siempre ha estado “metido” en otros asuntos relacionados con ello, sociedad científica, instituto de Bioética y humanidades médicas, Colegio de Médicos. Todo ello sabiendo cual era mi principal ocupación: encargarme de atender bien las consultas de los pacientes a mi cargo y la colaboración estrecha con otros profesionales de mi centro de salud y del hospital para atender mejor a la población.

En abril de este año pasado 2018 me sentí muy emocionado al dejar de ser Presidente del Colegio de Médicos de Valladolid. Preparando esa última intervención sentía que había ocupado un puesto del que no sabía si había sido lo suficientemente digno y al mismo tiempo repasaba las cosas que se habían hecho bien y muy bien. Habíamos sido capaces todos los integrantes de la Junta Directiva de cambiar la imagen que los médicos tenían de su Colegio y también la que tenían muchos ciudadanos.

Terminé diciendo en aquella ocasión que no acababa de creerme haber sido durante 8 años Presidente de esta importante Corporación.

Como el tiempo de permanencia en el cargo estaba decidido con mis colegas de Junta yo ya iba haciendo cálculos de cuantas veces a la semana podría ir al campo de golf y cuantas horas podría dedicar a tocar el violín.

Se sucedieron algunos compromisos con sociedades científicas, comisiones de bioetica y sobre todos uno que me hizo pensar y trabajar más de lo que hubiera deseado. Fue el encargo de la Cofradía de Jesús el Nazareno para participar en sus noches nazarenas para que hablara del sufrimiento. El Obispo Arguello hablaba días antes así que no era posible la competencia, de ahí que decidí hablar de sensaciones, eso si, basadas en experiencias vividas.

Creo que gustó a los asistentes. Y, entonces, ya que empezaba el buen tiempo...

Pero en esto llego Óscar Puente y me dijo: Hace 4 años me dijiste que no. ¿Ahora qué me dices?

Y le dije que sí sin preguntar más.

Será la naturaleza de cada uno.

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