Lejos de los prejuicios instaurados recientemente en el imaginario colectivo, la ciudad de Valladolid cuenta con una importante tradición de lucha popular y conflictividad obrera. La “guerra del pan” liderada por las mujeres vallisoletanas un 8 de marzo de 1804, el incipiente movimiento obrero de finales del siglo XIX, la respuesta popular frente al golpe fascista y las fuertes revueltas obreras durante la transición en los principales focos industriales y los barrios populares de la ciudad.

Uno de los principales exponentes de esta tradición es el desconocido Valeriano Orobón Fernández.

Hijo de un socialista ferroviario del PSOE, vallisoletano de nacimiento y uno de los principales intelectuales de la C.N.T en la región Centro, según las divisiones establecidas en la organización anarquista.

Valeriano Orobón.
Valeriano Orobón.

De vida apasionante y obra rica, vivió de la traducción y recorrió algunos de los puntos más calientes del movimiento revolucionario de su época. Estudiante de la escuela libre de Valladolid, cercana a los planteamientos de la Escuela Moderna de Fransico Ferrer, desde joven participó en la actividad libertaria de la ciudad. Entró a participar en la CNT de la ciudad con tan sólo 14 años y acudía habitualmente a las actividades del Ateneo libertario de la famosa calle Mantería nº49, mientras lo compaginaba con su trabajo como dependiente en una tienda de tejidos de la Plaza España. De rica oratoria y gran léxico, Valeriano empezó a destacar en la región, hasta el punto de que fue nombrado representante cuatro años después de su sindicato en el famoso Congreso de la Comedia celebrado en Madrid en 1919. Como muchos otros, se vio obligado al exilio temprano debido a la dictadura de Primo de Rivera y arribó primero en Lyon escapando del servicio militar y posteriormente en París, donde fue expulsado un año después por mando del ministro de Interior dada su propaganda antimilitarista. Desde Francia llegó a Alemania, donde su vida daría un salto importante para su futuro. Allí conoció a la que sería su compañera, se encontró con algunos de los más destacados del movimiento anarquista germano, se acercó y estudió la revolución de los consejos alemana y la experiencia de la República de Baviera1, de donde extrajo valiosas lecciones sobre el fracaso de la estrategia apaciguadora de los socialistas y la ceguera del Partido Comunista impuesta por la burocracia soviética, además de recoger lo mejor de la política revolucionaria espartaquísta2 y el internacionalismo. En su estancia aprendió francés, inglés y alemán, lo que le lleva a realizar importantes trabajos de traducción y hacerse cargo de la secretaria española de la AIT. Regresó a España en junio de 1931 con el nombramiento de la República, tras un fracasado intento el año anterior, con una idea muy clara, la necesidad de la renovación teórica del anarquismo anquilosada desde hacía tiempo. Llegó primeramente a Barcelona donde se encontró con Joan Peiró3 y posteriormente a Madrid con el fin de acudir a los congresos de la CNT primero y de la AIT posteriormente.

Tras su experiencia empezó a plasmar en el papel las conclusiones que había alcanzado. Se opuso frontalmente a la idea que se intentaba imponer desde el reformismo y la ortodoxia estalinista sobre la dicotomía entre fascismo y frente popular, que no hacia sino esconder sus ansias de alianza con la pequeña burguesía y las clases medias en la lógica del “mal menor”. Consciente de las capacidades revolucionarias de la CNT, una de las mayores organizaciones revolucionarias del momento, reclamó un proceso de apertura política e intelectual en la central anarquista. Comienza aquí una fase de gran actividad desde Madrid, donde se instala a su llegada a España. Combinando desde el primer momento praxis y teoría, fortalecimiento orgánico de la central sindical y la puesta en marcha de un foco de creación teórica a través del impulso de una revista de debate. Tareas que le llevaron a intentar coser las rupturas que se daban en el interior de la CNT entre el sector conocido como “Manifiesto de los Treinta” y personajes como García Oliver y Durruti. Y la puesta en marcha de la revista“La Revolución Social”, que se vio frustrada desde el primer momento.

Orobón impone en su vida un acto nivel de actividad tanto propagandística como organizativa, recorriendo focos obreros por toda la geografía peninsular, apoyando y fortaleciendo las estructuras sindicales. Combinando esto con su ardua labor internacionalista, siendo nombrado como uno de los miembros del secretariado de la AIT, Agrupación Internacional de Trabajadores que acogía a las organizaciones libertarias y anarcosindicalistas, cuando esta se traslada de Amsterdan a España en 1933. De este trabajo de traducción es resultado el conocido himno anarquista “¡A las barricadas!”, adaptación al castellano del himno revolucionario polaca La Varsoviana.

 

Llegamos a finales de 1933, en noviembre concretamente, y la derecha gana las elecciones generales. Con un gobierno inicial presidido por Alejandro Lerroux y su partido el Republicano Radical. Es en los inicio de 1934 cuando Orobón publica en el diario madrileño La Tierra un largo ensayo sobre el peligro fascista que se avecinaba, titulado “Alianza revolucionaria, ¡sí! Oportunismo de bandería, ¡no!” y que viene a confirmar unos meses después, en octubre, la entrada al gobierno de Gil Robles a la cabeza de la CEDA.

Ficha policial de Valeriano Orobón.
Ficha policial de Valeriano Orobón.

Si bien el texto no es reproducido por los principales periódicos confederales, pronto es conocido entre los la mayor parte de los grupos de la CNT y de la FAI, causando gran revuelo entre quienes defendían una linea continuista en la organización. Basada en la defensa maximalista en muchos casos de una revolución, casi en solitario por la organización anarquista rechazando cualquier punto de encuentro con el resto de organizaciones obreras. Pero no todo fueron rechazos, las ideas expuestas por el vallisoletano encontraron la gratitud de quienes consideraban que era necesario un cambio en la CNT para salir de la crisis que venía arrastrando. Tesis que venían a encontrarse con las planteadas unas semanas, 10 de diciembre de 1933, antes en favor de la puesta en marcha de la Alianza Obrera en Cataluña, propuesta lanzada inicialmente por por Joaquín Maurín del BOC4 y aceptada por Andreu Nin de IC5, PSOE y otras organizaciones catalanas, pero sin el apoyo de la organización mayoritaria, la CNT. Orobón reclamaba una apertura tanto al sectarismo del comunismo oficial, avalado por los soviéticos, como el cese de la persecución socialista sobre los anarquistas. Sin ilusiones, reconociendo los diferentes proyectos políticos que daban forma a las organizaciones, pero reclamando una alianza sobre las bases de la lucha proletaria y atendiendo al ejemplo de la revolución de los consejos obreros de Baviera en 1919. Una alternativa que permitía aprovechar la tensión reinante, y la guerra que estaba por venir, en favor de un proceso de transformación profunda de la sociedad española, y que la CNT no podía llevar a cabo por si sola. El debate se extendió y alcanzó a la mayor parte de las organizaciones obreras, encontrando su punto álgido en la revolución asturiana de 1934, donde todas las organizaciones obreras, con la CNT y la UGT incluidas, se unieron en el alzamiento revolucionario. Capaz de pensar en sentido estratégico, Orobón percibió hábilmente tanto el proceso de polarización social como el sentimiento extendido entre las clases populares de fracaso de la democracia política avalada por las fuerzas liberales republicanas. Rechazaba el pacto con la pequeña burguesía republicana, así como el aislamiento faista, tendiendo con la fórmula de la Alianza Obrera puentes con las bases socialistas y sindicalistas de la UGT (de origen proletario y campesino, a diferencia de la pequeña burguesía que constituía la pequeña base del Partido Comunista en este momento).

Foto de la revolución asturiana de 1934 fruto de la Alianza Obrera.
Foto de la revolución asturiana de 1934 fruto de la Alianza Obrera.

Una combinación de estancias en prisión, impuestas por el ministro de Gobernación del gobierno de Lerroux, junto a la mala salud que venía arrastrando Orobón, culminaron en la muerte del libertario el 28 de junio de 1936. Siendo enterrado en el madrileño cementerio de Aravaca.

Por la vía de los hechos el tiempo le dio la razón al que fue uno de los grandes intelectuales de la CNT del pasado siglo. La Alianza Obrera, heredera del frente único impulsado por las fuerzas revolucionarias frente a la ola fascista que se extendía por Europa en el siglo XX se puso en marcha en no pocos lugares. Impulsando así el encuentro de las clases populares para salir de las posiciones defensivas que le había impuesto la clase dominante al proletariado y avanzar más allá de la libertades democráticas por un nuevo futuro donde la vida y no el capital estuvieran en el centro.

 

  1. Repúbica de Baviera: la República consejista de Baviera nació al calor de la revolución alemana de noviembre de 1918, instaurada sobre una serie de consejos obreros, campesinos y de soldados federados.
  2. Espartaquistas: organización revolucionaria fundada por Karl Liebknecht, Rosa Luxembrugo y Clara Zetkin. Embrión del Partido Comunista Alemán y fruto de la escisión de la línea revolucionaria del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD).
  3. Joan Peiró: director del periódico de la CNT Solidaridad Obrera. Nombrado como secretario general en 1922, pasó en numerosas ocasiones por las prisiones de la dictadura de Primo de Rivera, firmante del “manifiesto de los treinta”. Ministro del gobierno de Largo Caballero tras el estallido de la guerra civil. En el exilio fue tomado preso por las fuerzas alemanas en Francia, trasladado a Alemania y de alli extraditado por petición de la dictadura franquista. Torturado y preso, renunció a puestos en el Sindicato Vertical a cambio de salvar su vida en numerosas ocasiones. Finalmente fue ejecutado en el campo de tiro de Paterna el 21 de julio de 1942.
  4. BOC: Bloc Obrer i Camperol, el Bloque Obrero y Campesino fue una organización obrera, marxista, fundad en 1930 en Cataluña. Nacida como oposición al comunismo oficial de la Tercera Internacional dominado ya por el Estalinismo. Joaquín Maurín fue su secretario general.
  5. IC: Izquierda Comunista, Esquerra Comunista fue heredera de la Oposición Comunista de España, la sección española de la Oposición de Izquierda Internacional. Organización que nacía con el objetivo de agrupar a todos los expulsados del Partido Comunista Español expulsados por la deriva estalinista.

 

Para ampliar sobre la figura de Valeriano Orobón Fernández recomiendo la lectura del libro “Valeriano Orobón Fernández. Anarcosindicalismo y Revolución en Europa” de José Luis Gutierrez Molina.

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