En España no nos hemos oreado con los llamados "estudios culturales" -a medias entre la sociología, la antropología, la comunicación y la gestión cultural- cuando la política nos ha abocado de lleno a una "guerra cultural" que fue iniciada en los 90 por las fuerzas más conservadoras del planeta, toda vez que consideraban ganada la “guerra fría” con la caída del Muro de Berlín en 1989. Las guerras se siguen haciendo por la energía y los recursos, a veces disfrazados de religión, pero desde entonces "lo cultural" entra en el teatro de operaciones. Son guerras aparentemente no cruentas, no hay bajas físicas visibles en las calles... Pero dejan muchas secuelas sociales. Qué duda cabe que la crisis-estafa fue una de ellas. Los "poderosos" económicamente se hartaron de las continuas demandas de bienestar social, sanidad, salud ambiental, educación, cultura y descanso por parte de las clases medias y bajas de cada país y la emprendieron a mamporrazos, no solo ideológicos, como vimos en los encontronazos de las cumbres ecológicas: Brasil, Italia.

Pronto descubrieron que estas “guerras” debían ser primero internas y en USA y Gran Bretaña, tanto conservadores como laboristas del ala centrista, dieron rienda suelta a la idea de que las tradiciones, el mundo rural, las masas trabajadoras estaban explotadas por las élites intelectuales de las ciudades…Oklahoma contra Nueva York o la preciosa campiña británica y los barrios obreros de Liverpool contra las universidades…o contra la cultura londinense.

En España la emprendieron contra los idiomas co-oficiales consagrados en la Constitución: Euskera, Gallego, Catalán y sus variantes valenciana y balear. Hicieron correr la especie de que los educados en estas lenguas no sabían castellano. Increíble en el caso de Barcelona, donde radica una de las industrias editoriales en castellano más potentes del planeta. O en Bilbao, donde castellano, euskera e inglés son tres lenguas conocidas por muchas personas que trabajan en la industria, las finanzas o la cultura. Lo predicaba el PP y prontos los “modelnos” Ciudadanos se apuntaron al lío.

Con la llegada de la ultraderecha más declarada al panorama político español la “guerra cultural” encuentra su máximo apogeo. El tripartito de ultraderecha se apunta a todo bombardeo cultural que encuentra a su paso: tauromaquia – confunden intencionadamente dehesa y plaza de toros- , caza – práctica que dicen que es un deporte y una seña de identidad rural- como deporte no aparece en ninguna “competición” y como seña rural sería dudosa… en los pueblos se caza si quieres comer carne de esa pieza. Curioso que no reivindiquen la pesca sin muerte, muy rural en el centro de la península. Van más allá en el asunto de las tradiciones religiosas…católicas, claro. Nadie cuestiona que la semana santa es algo muy desacralizado ya y que resulta un atractivo turístico, pero eso nos da razón a muchos para decir que debe ser respetuosa con otras prácticas sociales y otras tradiciones, alguna de ellas también son políticas y reivindicativas. Se apropian incluso de manifestaciones militares – Legión- y hacen con todo eso un “totum revolutum” que nos envían en forma de pedrusco a “los progres”, que lo único malo que hemos hecho es llevar una de esas horribles – tengo que reconocer también que muy cálidas- trenkas abrochadas, y ver pelis de Bergman antes de tiempo en los cineclubs universitarios.

Quieren expedir “carnet de españolidad” a quienes hacemos lo posible por nosotros mismos y por nuestro país levantándonos cada día a las 7 de la mañana para ver si podemos mejorar nuestra condición económica y vital. Manda narices.

Y la verdad, por ahora las fuerzas están bastante igualadas en esta “guerra”, aunque tienen muchos medios de comunicación – hojas parroquiales- a su servicio magnificando hechos incuestionables, como los llenazos REGIONALES de algunos auditorios…al de Valladolid se llega antes desde Palencia capital que desde Peñafiel o Medina del Campo, por ejemplo.

Somos – es mi caso, lo que ya me produjo quebraderos de cabeza en los 70- pacifistas y si ellos quieren librar la batalla con insultos nosotros debemos usar un arma más poderosa: ¡la inteligencia! Las artes, la ciencia y la cultura.

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