Es muy poco razonable que, con la desastrosa situación en que se encuentran la agricultura y la ganadería en nuestra región, los partidos conservadores hayan arrasado en los pueblos en las últimas elecciones. Es muy triste ver a miembros del partido ultraderechista --aliados naturales de los grandes terratenientes que acaparan las subvenciones agrícolas-- diciendo que defienden el campo con videos como este:

Imágenes llenas de esos símbolos rurales que tan bien sabe apropiarse la derecha (caza, toros, misas, pueblos) pero  completamente vacías de contenido. O bien propuestas como estas:

dejar de “criminalizar” al empresario agrícola, dejar de apoyar una agricultura basada en el subsidio (cosa que dudo que los muy grandes terratenientes de la ultraderecha vayan a permitir), echar la culpa a los inmigrantes y construir más embalses (llenos de aire, porque ya sabemos que cada vez llueve menos).

Ni una mención a la política agraria común de la UE, ni una mención al monopolio del mercado por parte de la gran distribución, ni una mención a esta agricultura enormemente globalizada que está causando los mismos estragos en todo el mundo, y, por supuesto, ni la más mínima mención al cambio climático que --se conoce-- no tiene ningún efecto sobre la agricultura.

Estoy convencida de que, si agricultores y ganaderos abandonasen los viejos prejuicios campesinos contra la izquierda (heredados desde tiempos de la desamortización de Mendizábal) y tuvieran medios de comunicación que les informaran acerca de las propuestas de partidos políticos como Equo, IU y algunos sectores de Podemos, votarían a estos partidos en masa.

La gente que vive del campo se encuentra presionada por todos los lados: subidas de los insumos, precios decididos por la gran distribución, ayudas de la PAC injustas e insuficientes, burocracia, cambio climático, minas, macrogranjas que destruyen los pocos empleos que quedan... Pero, a juzgar por lo que votan, no sé si se dan cuenta de que todas estas cosas no son sino eslabones de un modelo que es el que defienden sin fisuras todos los partidos de derecha (PSOE incluido).

Y tampoco sé si conocen que hay agricultores, ganaderos y consumidores que proponemos y practicamos un modelo completamente diferente. Es un modelo mucho menos lucrativo para las empresas que fabrican insumos y monopolizan la distribución, pero mucho mejor para los productores, para el medio ambiente y para la salud de los consumidores.

Este modelo es lo que últimamente se llama agroecología, porque lo podemos definir como un tratado de paz entre la agricultura y la ecología para apoyar la producción de calidad, el empleo rural digno, el cuidado de la tierra y la relación lo más cercana posible entre productores y consumidores. Es un modelo que, a base de dejar de usar abonos químicos y disminuir portes, consigue pagar salarios mejores; que a base de cuidar el suelo y los ecosistemas consigue ahorrase químicos tóxicos; y que, a base de investigación, está consiguiendo igualar sus rendimientos con la producción “convencional”. Es un modelo bueno tanto para los países ricos como para los pobres, y el que las Naciones Unidas defienden como alternativa al cambio climático y el hambre. Un modelo que ya está pisando muy fuerte en países como Francia, Bután o India.

Frente a este modelo de la izquierda ecologista ¿qué ofrecen los partidos de derechas? Simplemente continuar con el mismo modelo globalizado que ha vaciado los pueblos y arruinado a los productores, pero, eso sí, dando a “los de pueblo” pequeños caprichos como la caza, los toros o que se hagan más laxas las leyes ambientales y se construyan pantanos (llenos de aire).

Esperemos que agricultores y ganaderos empiecen a conocer los ejemplos que los pioneros en agroecología están realizando. Esperemos que lleguen a conocer las iniciativas que municipios ciudades como Valencia, Zaragoza o Valladolid, con alcaldías de izquierda, han promovido dentro del Pacto de Milán y voten a quienes realmente están defendiendo el trabajo de los pequeños y medianos agricultores frente a los inmensos intereses de las grandes empresas de semillas, agroquímicos y supermercados.

Esperemos que esto sucedan antes de que los pueblos se queden definitivamente vacíos, las tierras sean propiedad de fondos de inversión y el destrozo ambiental sumado al cambio climático haya convertido nuestras tierras en un desierto improductivo.

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