"¡El hombre ha nacido para la felicidad y para la libertad y en todas partes es esclavo e infeliz!¡La sociedad tiene como fin la conservación de sus derechos y la perfección de su ser; y por todas partes la sociedad lo degrada y lo oprime!¡Ha llegado el tiempo de recordarle sus verdaderos destinos!"

Maximilien Robespierre

Querido Carlos, hace demasiado tiempo que no nos encontramos, que no dialogamos de alguna cuestión política, histórica, filosófica, siquiera de algo que pueda tener relación con cualquier aspecto de la vida humana.

Pero por fin, ha llegado ese momento, nos disponemos a entablar un diálogo sobre uno de los más extraordinarios pulsos de la historia, el enfrentamiento que en el contexto de la Revolución francesa, se produjo entre Danton y Robespierre.

 

En los albores de dicha revolución, no dudaron de luchar codo con codo contra lo que ellos consideraron los enemigos del pueblo, ergo sus propios y personales enemigos, la monarquía, la nobleza, el clero refractario, y como no, ese actor que tantas veces y en múltiples escenarios históricos, ha socavado las bases de una vida digna, y no es otra cosa que la ignorancia.

Tanto Danton como Robespierre coincidieron en tomar de su mano la herencia de los grandes filósofos ilustrados, Voltaire, Rousseau, Diderot...tomando sus ideas y sus ansias de conocimiento como instrumentos para una completa transformación de la sociedad, una nueva toma de conciencia ciudadana, y que a día de hoy, tanta necesidad sigue habiendo.

No obstante, y a pesar de esos inicios basados en la camaradería, la fraternidad ideológica y cuasi sanguínea, y a lo largo del discurrir de la revolución, Danton y Robespierre experimentaron un progresivo alejamiento en lo personal, y por ende, en lo ideológico y en la forma de concebir los fundamentos teóricos de la revolución. ¿Pero por qué sucedió esto? ¿Qué es lo que les llevó a ese distanciamiento tan descarnado y con consecuencias tan trágicas? Mi intención, y para comenzar este diálogo, es depositar estas preguntas sobre tu escritorio Carlos. Por tanto, es tu turno, tienes la palabra, cuéntanos tu versión de los hechos con total libertad, e igualmente y con absoluta libertad, yo te responderé.

La vida es pulso, es lucha, atrevimiento, riesgo, desnudez de alma, discursos enfrentados, pelea, posiciones en movimiento, trinchera y batalla; pero igualmente, y tú lo sabes, es diálogo, entendimiento, puesta en común, empatía, acercamiento, e incluso, por qué no, acuerdo entre contrarios, en vistas a un mundo mejor y más amable para todos.

La conversación, el diálogo, y la plática son cosas que echo en demasía de menos. Hablar, aunque no se esté de acuerdo, es lo que nos convierte en verdaderamente humanos.

Este es el momento Carlos, defiende tu postura con toda la honestidad que te sea posible, y así daremos comienzo a esta conversación entre dos personas que piensan diferente, pero que se profesan una amistad a prueba de cualquier desacuerdo que entre nosotros se pueda dar.

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