Novedad en la Junta CyL: C’s se ocupará de Cultura. Una preocupación menos para el Pp, buscar a una mujer para que ocupe la consejería. Se suele mandar a mujeres al área de cultura. En el subconsciente o consciente de los partidos políticos, ¿cultura será el equivalente a la cocina? ¿¡Vete a fregar! Igual a ¡Vete a cultura!?

Esto no quiere decir que Cultura, la consejería, no sea un lugar donde hacer negocios, medrar. Recuérdese el caso Alberto Gutiérrez –creo que el ginecólogo que fue alcalde de Valladolid estuvo en Cultura CyL y el Tomás Villanueva creo que también. No voy a mirar si C’s ha puesto a una mujer o no; en cuanto a lo que pueda hacer este partido en Cultura CyL… Me decía un fan del Psoe que el objetivo de este partido cuando se ponga a gobernar el país –está convencido de que lo hará-, será centrarse en lo social ¡puestos de trabajo! ¡mejoras sociales para todos y todas! ¡mundo guay! Y la cultura, el arte se tendrá que buscar la vida, dicho con firme pena (ahora hay más oportunidades para quien quiera dedicarse a esto de la cultura gracias a internet, je).

Mientras, por la parte que nos toca, Valladolid, repite Ana Redondo al frente de Cultura. La selección de intérpretes para ‘Emplazados’, oferta veraniega puesta en marcha en tiempos Pp –firmado: Mercedes Cantalapiedra- para que toquen músicos vallisoletanos en plazas de la ciudad, indica por dónde va ir su línea de actuación (por supuesto, habrá alguna novedad cultural, es normal que así sea).

Por cierto, no he felicitado, cortesía bloguera –no confundir con la de Toma la Palabra-, a Óscar Puente por su reelección. Y como quedó pendiente lo de cuánto cobra Rosalía por concierto, ya se sabe: en Córdoba fueron 218.000 euros. Veo hace poco una entrevista a la cantante (programatv de Buenafuente, de cuando sacó ‘El mal querer’) donde dice que cree que está todo inventado y que lo que cambia es el contexto donde se realiza la actividad creativa; este contexto puede hacer que resulte ‘nueva’ la propuesta, como es su caso.

Es una forma de esquivar el fondo de la cuestión: que ella, como muchxs otrxs, no está dispuesta a afrontar las exigencias del arte al que se dedican. Por eso Rosalía es cantante y no cantaora (o en otro caso, novelista en lugar de literata, y así con el resto de dis-ci-pli-nas artísticas). Sí, está bien que haya canciones o novelas, puede que sigan siendo necesarias, nos alivian, como hacen los médicos –los homeópatas, también-, pero no están en la búsqueda de soluciones ¡inventar! ¿para qué creó el ser humano el Arte, sino es para buscar una solución al “horror de la existencia”? (lo que algunxs ‘confunden’ con hacer cosas de denuncia social).

Sí, las canciones, las novelas son de agradecer. Y también tienen un nivel de exigencia para elevarse y no pasar por placebos; por ejemplo, Dire Straits respecto a Bob Dylan o J. J. Cale (creo que ha fallecido hace poco, pena), que ya se ve cuando se habla del grupo de Mark Knopfler lo sitúan como si estuviera al nivel de Dylan, este tipo de m…

Mientras lxs adolescentes de ahora escuchan canciones, eso del trap reguetón: su contexto, que les alivian, les hablan como ellxs quieren que les hablen de eso del amor, de sus sentimientos… tal como a los de antes –padres, abuelos…- les hablaban otras canciones con otro contexto, el pesado por repetitivo la la la o raca raca ¡Oh, Cultura, cuántos crímenes, negocios se hacen en tu nombre! (me gusta Dellafuente, por ejemplo, eh, Ana Redondo, mira a ver si en el ejercicio de distribuir caridad cultural, sección local, le llega al granadino también).

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