-Somos tan inútiles, Pepe, que no sé qué encuentran en nosotros las mujeres. Qué valores. La violencia, la protección, la locura… Todo lo que se me ocurre en un tío es negativo, desproporcionado o delito ¿Qué crees que buscan en nosotros, Pepe?

-No buscan nada. Sólo andamos por su mundo con una polla entre las piernas.

En este punto me encuentro con la novela de Carlos Zanón, ‘Carvalho. Problemas de identidad’ (Planeta.2019). Puede que leyera algo del detective de Vázquez Montalbán, no más allá de algunas páginas de alguna novela suya, que dejé al ver que no era mi estilo el del escritor y menos en materia ‘negra’. Sí vi entera ‘Tatuaje’, la peli de Bigas Luna y lo que más recuerdo es la imagen que daba del detective, una especie de chulo años 70.

Sí me interesa lo que hace Zanón, y su estilo está más acorde con mis intereses de lectura que el de Montalbán (y dentro de lo ‘negro’ también. Un apunte vallisoletano: hace cuatro-cinco años me cruzo con el amigo Paco Alcántara, que iba camino de un acto Feria del Libro con Zanón, me lo presenta más por su conocimiento de que me gusta el rock que por lo de lo ‘negro’, porque había escrito un libro titulado ‘Yo fui Johnny Thunders’ y contó Zanón que se había inspirado en los comentarios de un amigo suyo de cuando el rockero Thunders estuvo en el/la Hippo de Valladolid. Pues yo estuve allí, le dije… Zanón tenía la versión de la mayoría que estuvo allí, que estaba puestísimo pasadísimo –un yonky-, que si pedía eso o aquello, que si habló más que tocó… ya, dije, pero cuando tocaba sonaba como nunca habíamos oído en esta ciudad, sonaba como sus discos con Heartbreakers o New York Dolls o sólo; para mí, las cosas de droga no tenían ningún interés formaban parte del espectáculo; otro yonky que recuerdo es Antonio Vegas –ningún interés sus canciones, para mí, ¡colonización cultural anglosajona?- yendo a la Ser Valladolid para inaugurar una sala de la radio con su nombre, se presentó yonky de manual, delgado superpálido yendo lentamente a algún sitio de su ¿interior? a coger palabras, lo que más me gustó fue su abrigo, como tres o cinco tallas más grande que él, recogido en algún contenedor ¡toma etiqueta, 40Principales!). Recomiendo a Zanón, que además va más allá del género negro.

Terrorismo machista se llama al continuo asesinato de mujeres por hombres. Un terrorismo que no provoca tanta alarma ni despliegue de medios como el que se realiza cuando es contra el Estado, el de aquí o los de allí/allá, o el del propio Estado. Como si fuera más terrible que se cayera la casa que lo que nos hace ser personas o habría de hacernos.

Ahora la casa parece que amenaza ruina con lo de la próxima crisis. Me recuerda al modo de hacer de los nazis en los campos de concentración, de exterminio es el término apropiado porque de eso se trataba: una constante eliminación de la gente recluida en los campos. Estaba el modo directo –cámaras de gas-, y luego el cotidiano, el de todos los días, horas, minutos, segundos: siempre había gente muriendo de muy diversas formas. El caso era llevar a la gente más allá de sentirse esclavo: nada. No era para hacer sitio a los contingentes humanos que seguían llegando a los campos. Como hacían en las cárceles del Japón del siglo XIX; cuando éstas se llenaban los presos hacían sitio, escogían a uno o dos de sus compañeros de celda y les mataban aplastándoles los testículos –lo cuenta, explica Kazuo Koike en ‘El lobo solitario y su cachorro’, que no por ser un cómic/manga deja de ser verídico, histórico-, y que pasen los siguientes (los cuidadores, funcionarios de presiones ahora, hacían como que no veían/sabían).

La economía capitalista funciona de igual manera, siempre haciendo reducciones, de manera masiva (guerras, crisis, depresiones…), y a diario, el caso es… seguir apropiándose de lo de los demás sea quien sea y tenga lo que tenga. Y que se maten entre ellos.

Un policía cobra unos 1.700-1.800 euros (por ese precio, lo que el jefe diga), oigo en la radio, donde también escucho a los comentaristas de fútbol, qué mundo tan perfecto el que retransmiten, tan vivo, tan seguro, con sufrimientos que tienen solución: ¡goool!

Me despido recordando que este viernes y el sábado una autora y dos autores de cómic vienen a Valladolid (ver cartel) para hablar de lo que hacen. Ya lo contarán/mostrarán, yo voy a definirlo como resistencia contra exterminios, reales e imaginarios.

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