Se agrava aceleradamente el fenómeno de despoblación y de envejecimiento en las comarcas rurales de Castilla, y ante la absoluta ineficacia de las actuaciones aplicadas por las Diputaciones Provinciales y la Junta de Castilla y León en esta materia, que tras décadas de anunciar nuevos programas y agendas, no han servido ni para fijar población, ni para mejorar la calidad de la prestación de los servicios públicos, ni para crear actividades productivas sostenibles en el tejido rural. Hace casi tres años, el Gobierno Central entró en el paripé de las acciones ineficaces, pero sonoras mediáticamente, en materia de despoblación, creando el Comisionado del Gobierno ante el Reto Demográfico, pomposa denominación para un organismo hueco y vacío al que no se conocen acciones significativas, ni durante el gobierno de Rajoy ni durante el de Sánchez.

Desde hace un par de años parece que la Despoblación se ha convertido en “la canción del verano”, reclamada por todos, incluso –obscenamente a mi juicio- por parte de quienes durante décadas, como el PP o el PSOE han sido responsables de la situación actual, o por quienes recientemente arribados a la poltrona política, como Ciudadanos o Vox, no tienen escrúpulos en afirmar compatible cerrar los pueblos y suprimir ayuntamientos y pedanías con frenar la despoblación. Sin embargo hace más de 50 años había voces que clamaban contra el éxodo rural… escritores, geógrafos, poetas, cantautores, aragonesistas y castellanistas, gentes como Delibes o Labordeta –por ejemplo- señalaban con tristeza o con afán reivindicativo que el vaciamiento de nuestros pueblos era el fin de una identidad y de una cultura, el desarme definitivo frente a la necesidad de la lucha por lo propio y lo común.

No solo los castellanistas, sino gran parte de economistas y demógrafos, califican la despoblación rural y el envejecimiento como el principal problema estratégico de Castilla y Aragón. Los datos son cada vez más alarmantes: Castilla y León tiene hoy la misma población que en 1900, mientras que en ese periodo, España la ha multiplicado por tres, Cataluña y País Vasco, por cuatro. Además, Castilla y León pierde 25.000 habitantes al año (2013, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018) y perderá 260.000 en los próximos 15 años, Burgos 35.000, y Castilla-La Mancha 140.000 (según los últimos datos del INE). Castilla y León es la Comunidad más envejecida de Europa, con un 25% de mayores de 65 años, dentro de 15 años serán el 35% de la población. De los 552.000 habitantes que perderá España en 15 años, 402.092 se habrán perdido en Castilla y León y Castilla-La Mancha… ¡el 73% del total!. La Castilla rural ha pasado en 60 años de 4 millones habitantes a poco más de 1 millón, se han cerrado más de 4.000 escuelas rurales, y la población en los núcleos rurales de menos de 200 habitantes supera el 50% de mayores de 65 años. Gran parte de las comarcas rurales castellanas poseen una densidad de población inferior a 10 habitantes por kilómetro cuadrado: auténticos desiertos demográficos. Hoy el medio rural Castellano es un geriátrico a cielo abierto… dentro de poco solo un cementerio.

Los gobiernos autonómicos y el gobierno central, tan ávidos de subvenciones y ayudas europeas para infraestructuras basadas en el hormigón y el cobro de comisiones, han sido incapaces de sumarse a las propuestas de la Unión Europea en fijación de población rural en zonas con baja densidad demográfica, como las instauradas en Escocia o Laponia. La realidad muestra que de las cuantiosas inversiones recibidas por España para Desarrollo Regional, gestionadas por el Estado Central y las Comunidades Autónomas, solo en una parte ínfima se han aplicado a políticas activas para fijar población y evitar la despoblación. Así, en el periodo 1986-2013, España recibió 151.400 millones de euros para política agrícola, ganadera y de desarrollo rural, y 153.000 millones de euros para políticas regionales que buscan la cohesión y desarrollo de las regiones europeas, a través del Fondo de Desarrollo Regional (FEDER) y del Fondo Social Europeo (FSE). La acción institucional contra la despoblación por parte del Comité Europeo de las Regiones o de las gestiones autonómicas de los ejecutivos regionales de Castilla y León y Castila-La Mancha ha sido un sonoro y dramático fracaso.

Los castellanistas creemos que las nuevas políticas de desarrollo y lucha contra la despoblación exigen cantidades mucho más modestas, pero deben aplicarse directamente a proyectos gestionados desde el tejido social, ayuntamientos, comarcas y mancomunidades, y no desde burocracias ajenas y alejadas al mundo rural. El éxito de esta política de lucha contra la despoblación exige movilizar al tejido social en torno a iniciativas activas y eficaces, de proximidad, que pongan en valor los recursos endógenos del territorio, pilotados por la población local, sostenibles social y ambientalmente, y que fortalezcan los tejidos sociales y empresariales autóctonos.

Es hora de movilizar a la sociedad rural y a la castellana en general para implantar políticas activas y efectivas contra la despoblación rural; no nos queda mucho tiempo. Por eso los castellanistas, junto a otras organizaciones, estamos impulsando una Iniciativa Europea y Social contra la Despoblación, que asuma el liderazgo en esta lucha ante el estrepitoso fracaso de las administraciones que durante treinta años han dilapidado ingentes recursos económicos, sin frenar un ápice el vaciamiento de nuestros pueblos. He aquí algunas de las iniciativas que florecen entre los debates de los colectivos rurales que trabajan por la Repoblación activa del Medio Rural, que probablemente pueden ser mejoradas y completadas, pero que, a mi juicio, son indudablemente, poderosos instrumentos de trabajo frente a la atonía institucional.

-Realización de un Inventario de Patrimonio Inmobiliario Público Infrautilizado en las locales rurales (viviendas, locales, naves, etc…) propiedad de Ayuntamientos, Diputaciones y Administración Regional y del Estado y puesta a disposición de los interesados, en régimen de alquiler mínimo o cesión a largo plazo, como residencia o sede de actividad económica para neopobladores rurales.

-Favorecer el asentamiento voluntario de empleados públicos de las diferentes administraciones en localidades rurales, facilitando alojamiento gratuito y primas salariales por residir en el Medio Rural vacío.

-Convocatoria de Ferias de “Repoblación” buscando la conectividad entre las ofertas económicas y de residencia, en los ámbitos rurales y las demandas de potenciales pobladores “neorurales” de ámbitos urbanos.

-Aprovechar las Iniciativas Europeas para la repoblación Rural, como las Iniciativas Territoriales Integradas (ITI’s) ya operativas en Soria, Teruel y Cuenca o la condicionalidad de Fondos y Ayudas Europeas en el territorio a su impacto positivo contra la despoblación (España ha recibido más de 300.000 millones de euros entre 1986 y 2013 para Desarrollo Agrario, Rural, regional y Social sin beneficio demográfico alguno en las comarcas rurales.

-Cofinanciar al 40% cualquier iniciativa empresarial o de creación de empleo en las Áreas Despobladas y al 60% en los sectores de desarrollo endógeno estratégico (medio ambiente, energías renovables, servicios sociales a la población, recursos del territorio, turismo y patrimonio cultural, etc…).

-Aprobar un Procedimiento simplificado de Gestión Administrativa en Pequeños Ayuntamientos, Entidades locales y Mancomunidades que garantice que el escaso personal administrativo existente no dedique sus tareas solo a gestiones burocráticas.

-Priorizar la ubicación de las Actividades Económicas y Empresariales de Administraciones Públicas y Empresas con participación pública en el medio rural de las Comarcas vacías.

-Apoyo incondicional a la Escuela Rural; ni una escuela cerrada más; diseño de un plan de urgencia para aquellas localidades que vayan a bajar de seis niñ@s escolarizados, con medidas extraordinarias para la captación de familias con menores; programar un plan de reapertura de escuelas rurales y de captación de familias con menores en los territorios más afectados por la despoblación rural.

-Garantizar el acceso a las Nuevas tecnologías en todo el Territorio Rural de las comarcas vaciadas, en especial del Internet rural de calidad profesional, la telefonía móvil y las señales de radio y televisión.

-Cubrir una prestación de calidad de los Servicios Sociales, Sanitarios, Culturales y Deportivos, así como de comunicaciones y transporte, en todas las comarcas afectadas por la despoblación.

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