A veces la oferta cultural de la ciudad se acompasa a los acontecimientos del presente. Los acontecimientos culturales, artísticos. Sucede en el Tónal que se celebra, en el Lava, este viernes y en concreto el sábado con la participación de la cantaora Rocío Márquez, con la inclusión del flamenco en un festival que desde hace doce años viene ofreciendo una muestra de las diversas músicas que se realizan en la actualidad (lo que venía haciendo desde antes el Colectivo Laika por otros medios, formatos).

Al riesgo de proponer otras músicas ajenas al mainstream radiofórmulas sonidos del pasado, los organizadores del Tónal añaden el de incluir flamenco a un público para quien no le son ajenos nombres de estilos como techno, trap, kuduro, afrobeat, bedroom pop, folktrónica, punk-pop… y tantos otros relacionados con la música urbana, de baile, electrónica, de vanguardia, experimental…

 

Tampoco le es ajeno el flamenco a este público, ni al que desconoce los estilos citados, por la proyección mediática de nombres como Rosalía o Niño de Elche. Una y otra han contribuido a que el término flamenco se haya hecho, por resumir, viral, a escala nacional y, lo que casi supone una novedad dentro del flamenco, internacional.

Rocío Márquez se situaría entre estos dos autores. También ha conquistado el interés de medios de comunicación, no musicales, no flamencos, como Rosalía; también ha realizado y realiza alianzas, incursiones en otras músicas, sonidos, estilos como Niño de Elche. Pero Rocío Márquez se ajusta más al flamenco, a hacer el cante; sus incursiones en otros mundos sonoros habría que entenderlos como la búsqueda de un sonar flamenco para/de/en este tiempo. El dilema a resolver por este arte a día de hoy (en el que ya no están ni Rosalía ni Niño de Elche, de momento, el futuro, artísticamente hablando, es incierto).

Suscita mi interés el ver cómo será su recital ante un público no flamenco (supongo que algún aficionado/a habrá; que ya se conoce a Márquez en Valladolid, por su paso en las Jornadas Flamencas donde se presentó como aspirante al Concurso del Cante de Las Minas, que acabaría ganando –la Lámpara Minera-, y después ya como cantaora por derecho; añadamos Medina del Campo donde, en 2017, actuó en la Semana Internacional de Música con Fami Alqhai, intérprete de música barroca, que repite este año con Arcángel). Y más interés, por la reacción del público, por cómo sonará en este ambiente.

Un público no desconocido para Rocío Márquez, al que se ha encontrado en el Primavera Sound o Monkey Week, entre otros escenarios parecidos.

La cantaora abrirá el Tónal este sábado a las nueve de la noche, después vendrá Baiuca (“con un pie en ritmos, instrumentación y sonoridad de la música tradicional gallega y con otro en la música electrónica de vanguardia pero utilizando estructuras de canción pop”), Egosex (“se mueve por la rave espiritual  y el ritual electrónico con una música descrita como trance jungle blues que bebe del blues, el techno, el afrobeat y el pop”) y Recycled J + Selecta (“combinación de destellos pop y su indiscutible bagaje en el mundo del rap”).

El día anterior, viernes actuarán, por este orden: Amparito (“aguerrido punk-pop”), La Plata (“pop ‘nueva ola’ aunado a la música de baile que sonaba en las discotecas valencianas en los 90”), Pongo (“Kuduro contemporáneo mestizo y progresivo”), Cupido (“el chisporroteo bedroom pop”).

Un último apunte flamenco: la exposición en la Casa Revilla, hasta el 27 de octubre: ‘Vicente Escudero. Bailarín y bailaor. Testimonios de un creador vallisoletano y universal’, a quien en el extranjero tenían por gitano, y no les corregía el bailaor, “que sobresale por su personalidad mordiente, casi diabólica, mezcla de los extremos de salvajismo y aristocracia” (Vanity Fair. 1932). Una buena definición para el flamenco.

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