¿Serían capaces las personas que han hecho las pintadas en el monumento de la Plaza de Colon o el de la plaza de toros de hacer lo mismo en el portal de la casa donde vive?
Pues probablemente sí, y ¿por qué?. Porque son tontos, porque se ríen de su propia tontería, porque creen que hay grupos y personas que les animan a hacerlo, y puede que los haya, porque no tienen la mas mínima idea de qué es lo que quieren, ni propuestas mínimamente razonables para imaginar una idea de convivencia para todos, porque en lo que creen no creen de verdad, porque todo es una mierda, porque no dan para más y porque, efectivamente, al hacer ese tipo de cosas se convierten en eso.

Estarán encantados y celebrando que los medios de comunicación difundan su hazaña, incluso se sentirán orgullosos de saber que la limpieza de lo que han ensuciado costará unos cientos de euros. Esa es su heróica manera de contribuir al bien común.

Solo les digo que no se escuden en banderas que no son suyas. Los republicanos son, pretendemos ser, responsables, defensores de lo que es de todos, porque es nuestro, defendemos nuestro patrimonio, porque es de todos y por tanto nuestro. Defendemos todas aquellas cosas que hacen que los ciudadanos seamos responsables de lo que nos va pasando.

Lo que proponen los que hacen esas pintadas es la intolerancia, el predominio de la ignorancia, la falta de respeto a los gustos y tradiciones de los demás.

Los de la plaza de Colon, en el colmo de la imbecilidad, presumieron de su hazaña grabando el hecho y difundiéndolo en alguna red social, eso si, bien tapados para que solo los identificaran sus colegas y poder presumir ante ellos.

Los de la plaza de toros no debían tener cámaras o personas dispuestas a recoger su gran gesta y contribución a la causa de la idiotez.

Lo que hacen los define, a estos y a los que pintan las sedes de determinados partidos políticos.

En ambos extremos está la intolerancia. Que no nos distraigan ni los unos ni los otros.

No hay comentarios